Yendo en la Dirección de tu Propósito

Después de la preparatoria, por primera vez dejé mi hogar y entré a la marina. No necesité empacar mucho para ir y la marina me enseñó mi propósito para esa etapa de mi vida. Después del servicio militar y de una vida alocada, regresé a casa con mis padres.

Algunas veces debes lanzarte al menos tres veces. Recuerdo mi primer lanzamiento, cuando me cambié a mi primer departamento. Mi mamá dobló mi ropa y me ayudó a empacar para que todo estuviera bien acomodado. Ella compró cortinas y me ayudó a decorarlo. Los padres usualmente hacen eso en el primer y segundo lanzamiento como es la universidad y el primer departamento.

Algunas veces la vida se torna difícil, cambias de dirección y vuelves a casa una vez más para volver a empezar. En ese tercer lanzamiento, tal vez tengas que volver a casa cuando tus padres están disfrutando del nido vacío. Probablemente te digan: “esta es la última vez, y cuando te vayas empaca tú mismo porque ya te enseñamos cómo empacar para la vida”.

Mi punto es: “todos pecaron y están privados de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Mientras estés en la tierra, probablemente cometas errores unas cuantas veces. Pero no los cometas en el propósito de tu vida. No rechaces la Gracia del don de la vida eterna, porque hay un límite de tiempo para ponerte a cuentas con Dios.

Es urgente que cumplas tu propósito.

Es por eso que Pablo le dijo a Timoteo: “Te encargo solemnemente delante de Dios y del Señor Jesucristo, que va a juzgar a los vivos y a los muertos por su manifestación y por su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y enseñanza”

(2 Timoteo 4:1-2, RVR1977).

Cuando nos sentamos a los pies de Jesús, Él nos da instrucciones de seguirlo a Él, Su ejemplo y propósito porque Él es un Dios que envía. Dios nos muestra su propósito al enviarnos a Su Hijo. (Juan 3:16-17).

En Lucas 4, Jesús conoce su propósito al venir a la tierra. Él conoce su misión de ir a otras ciudades (v.43) para predicar y enseñar el reino de Dios. Él sabe que Su llamado es urgente. Cumple Su ministerio en las calles y en las sinagogas (iglesias). Él va con un propósito y lo predica para salvación. Para cumplir su propósito, Jesús sabe que debe mantenerse conectado con Su Padre. Algunas veces se apartó al desierto y oró (v. 42). Jesús había sido tentado por el diablo (v. 1-13) y acababa de dejar Nazareth (v. 16-30) donde había abierto el libro de Isaías y predicado del texto: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;  me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor”,  y luego añade: “Hoy se cumple esta Escritura en presencia de ustedes”.

Después fue a Capernaum, una ciudad en Galilea, para enseñar en el día de reposo. El pueblo se asombraba de la autoridad de Su enseñanza. Él echó fuera de un hombre a un demonio en la sinagoga (v. 31-37), después fue y sanó a la suegra de Pedro (v.38-39). Su ministerio tan intenso siguió (v.40-41) y El necesitaba alejarse de la gente que lo seguía presionando.

Cuando eres ungido, atraerás a personas que no quieren que te vayas. Pero Jesús se mantenía conectado con Su Padre cuando se encontraba solo para poder estar de acuerdo con la voluntad de Él e ir con un propósito. Para ir con propósito, tienes que saber retirarte para descansar y escuchar el plan y la voz de Dios.

En Mateo 28:16-20, Jesús nos dice que vayamos con un propósito y nos ayuda a empacar para el viaje. Esto se remonta al tiempo en el que Dios creó el universo con un propósito (Génesis 1). Él creó a Adán y le dio una responsabilidad pero Satanás intervino, Adán y Eva fallaron y se originó el pecado (Génesis 2-3). Avanzamos en el tiempo y Dios envía al segundo Adán (Jesús) que conquistó la muerte, el infierno y la tumba. Él ahora se sienta a la diestra del Padre, y el Espíritu Santo viene a nosotros con propósito.

Podemos cambiar de dirección y ser redimidos de nuevo a la relación correcta con Dios. Podemos ser empoderados por el Espíritu Santo mientras avanzamos en la dirección de nuestro propósito. Escucha la voz del Señor en Isaías 6:8: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Que tu respuesta sea: Heme aquí, envíame a mí.

Kenny Martin es el pastor principal de la Iglesia Metodista Libre John Wesley, una iglesia multicultural, multiétnica e intergeneracional en Indianápolis. Ha servido en el ministerio Metodista Libre desde 1991.

PARA DISCUSIÓN:

1 ¿Cómo puedes desempacar el equipaje que te agobia y luego volver a empacar para tu viaje con propósito?

2 Si nuestro propósito incluye “ir y hacer discípulos a todas las naciones”, ¿Cómo debemos vivir nuestras vidas?

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