Viviendo el Amor

“Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley? “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente”. – Le respondió Jesús — “Este es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a este: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas” (Mateo 22:36-40).

El amor es algunas veces la idea más fácil de mencionar,  pero la más difícil de vivir. Ha habido momentos en mi vida cuando fui confrontada con el problema de lo que significa verdaderamente amar como Cristo nos enseñó.

Yo pensaba que sabía lo que era amar a los demás hasta que fui a la universidad secular y fui confrontada con mi propia actitud de juzgar a los . que me rodeaban. Estaba segura que podía manejar bien el amor hasta que me casé y me encontré cara a cara con mi gran egocentrismo y mi naturaleza controladora. ¡Cómo se ha expandido mi capacidad de amar con el nacimiento de nuestra hija!,  me veo desafiada todos los días a amarla de la manera en que Dios quería que la amara.

Como cristianos, entendemos lo importante que es el amor en nuestra vida en Cristo. Sin embargo, también sabemos que practicarlo es invariablemente desordenado y difícil. El discipulado debe estar cimentado en el amor que Jesús nos enseñó y practicó por nosotros. Seguimos a aquel cuya misma naturaleza es amor, que lo dio todo para que pudiéramos conocerlo y expresar a otros su amor.

Nos damos cuenta de que no había mucho amor en la pregunta hecha a Jesús con relación al más grande mandamiento en la Ley. Los fariseos acababan de ver que la respuesta de Jesús sobre la resurrección dejó callados a los saduceos (Mateo 22:23-33). Así, después de una pequeña reunión, decidieron que esta era la clase de pregunta que pudiera constituir una trampa para Él. Estaban procurando una respuesta específica con la que pudieran atraparlo, pero Jesús echó a perder sus argumentos (y los nuestros) con su respuesta.

Para el discípulo, la respuesta de Jesús arroja luz en lo que significa amar a Dios y al prójimo:

Primero: significa ser una persona que puede recibir el amor de Dios, Juan nos dice que Dios nos amó a nosotros primero. El amor siempre se origina con Él. Al aceptar a Jesús, comenzamos a entender lo que es el amor. Tener un padre que nos ama incondicionalmente nos ayuda a ser personas  como Él al irnos transformando a su semejanza.

Segundo: significa ser una persona que toma tiempo para conocer a Dios de una manera genuina. No podemos amar de un modo abstracto. El amor debe ser personal y relacional. Toma tiempo e intención de nuestra parte. Significa poner atención, escuchar realmente permitiéndonos ser humildes. Jesús nos dice que se necesita dar todo lo que somos para hacer esto.

Tercero: significa que damos todo lo que se necesita para ser lo más importante. Amar a Dios significa morir al yo, y permite que la vida de Él sea lo más importante para nosotros. Amar al prójimo significa que los tratamos con el mismo respeto y honor que querríamos recibir de ellos. Significa que nos humillamos y pedimos perdón cuando sea necesario hacerlo.

La lección de Jesús a esta audiencia, especialmente al grupo que había hecho la pregunta, era una oportunidad para que ellos vieran estas tres ideas y consideraran la manera en que el amor podía cambiar su perspectiva. Que el amor de Cristo siga cambiando nuestras actitudes, corazones y actitudes mientras que vamos en pos de Él.

Colleen Hurley Bates es la Pastora asociada de adultos y crecimiento espiritual de la Iglesia Metodista Libre, de Santa Bárbara, California.

DISCUSION DE GRUPO:

[1] ¿Cuál es el mayor obstáculo que impide a los cristianos amar a otros en un nivel personal y relacional?

[2] ¿Cómo morimos al yo en una era de absorción del yo?

More from COLLEEN HURLEY-BATES

Música de Adoración en los Cines

Aún si el nombre Hillsong no te parece familiar, probablemente has pasado...
Read More

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *