Una Visión por la Diversidad

En el año de 1986, después de cuatro años de celebrar estudios Bíblicos y en la búsqueda de una cabeza de playa para la plantación de una iglesia en Cincinnati, mi esposo y yo encontramos que estaba disponible el edificio de una iglesia en un barrio cercano a nuestra casa.

El precio era razonable. Podíamos rentarlo gratis.

El criterio prevaleciente en aquel tiempo sobre la sabiduría en el iglecrecimiento se enfocaba en el principio de la unidad homogénea—buscar más personas iguales a nosotros, o por lo menos un grupo en el que fueran parecidos unos con otros. Pero este barrio contenía un balance entre negros y blancos, ingenuamente yo pensé en por qué la iglesia no reflejaba a la comunidad.

En nuestro primer domingo, que era el Domingo de Resurrección, una pareja apareció acompañada de su nieta bi-racial. Ella había sido rechazada en su iglesia anterior, se sentían muy contentos de encontrar un lugar donde ella pudiera encontrarse más cómoda. Dios confirmó nuestra visión multicultural en aquel mismo momento.

Durante los últimos 26 años, nos hemos diversificado en edades, raza y clase social. Esto supone muchos desafíos,  pero también representa adecuadamente el reino de Dios. Una de las experiencias que más me intrigaron como plantadora de iglesias Metodistas Libres en aquellos primeros años fue la cantidad de Metodistas Libres que se establecieron en nuestra área pero que no asistían a nuestra iglesia porque tenían hijos. Ellos querían un programa de educación Cristiana más completo, y algunos de ellos tenían temor de los niños a quienes nosotros ministrábamos.

Mientras tanto, mi esposo y yo criamos cuatro hijos. El primero nació después de iniciar nuestra iglesia. Ellos se perdieron los departamentos sistemáticos de Educaciòn Cristiana que muchas iglesias ofrecen, sin embargo han llegado a la edad adulta con su fe intacta. Son bastante competentes en un mundo multicultural, capaces de atravesar barreras que a menudo separan a las personas.

Las personas pueden reflejar sus comunidades. ¿Qué mejor foro podría ayudar mejor a la gente a vivir unida que una iglesia? En la iglesia ponemos en práctica la habilidad de ser una familia. Las familias no siempre están de acuerdo o se llevan bien, pero pueden discutir sus diferencias y crecer juntas — ¡Qué buena práctica para el cielo!

Katherine Callahan-Howell es la pastora de la IML comunitaria de Winton, in Cincinnati, y una editora que contribuye en el Periódico de Liderazgo.

DISCUSIÓN DE GRUPO:

[1] ¿Qué te hace sentir incómodo en un ambiente multi-racial?

[2] ¿Cómo podrías comenzar a sentirte más cómodo?

[3] ¿Qué estás haciendo para relacionarte con tus  vecinos?

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