Una Pequeña Misericordia

Hace dos años, tomé un descanso de mi pastorado de tiempo completo para enfocarme en obtener una maestría. Mi esposa y yo nos mudamos con mis suegros, lo cual, como todos saben, siempre va bien, Mientras estudiaba, me uní como voluntario al equipo pastoral de la Iglesia Comunitaria Eastmont en la zona este de Wenatchee, Washington. Aquí fue donde conocí a Mercy (Misericordia, en idioma inglés) de una forma muy tangible.

Mercy Llega

Mercy es irresistible. Tiene unas mejillas regordetas y unos grandes ojos azules. Todos aman a Mercy. A sus 7 meses de edad, pesa 15 libras (unos 5.5 kg.) y me visita en mi oficina. Mercy Geno es la hija menor de mi compañero de trabajo, Matt Lambert. Mercy viene acompañada: Mamá (Emily), Papá (Matt) y tres hermanos: Elijah, Jonah, y Asher. Nunca va sola a ninguna parte. A sus 7 meses, esta niña está completamente supeditada a otros. Es dependiente y vulnerable. No tiene manera de defenderse por sí misma de las acciones de los demás. Cuando tiene una necesidad, sólo puede llorar. Depende de sus padres descubrir si es un llanto por hambre, un llanto por tener el pañal sucio o por cólicos. O quizá simplemente necesite el consuelo de un abrazo. Como adultos cuidadores, nunca pensamos en dejar de atenderla. Ella no se ha desarrollado y aún es incapaz. Evadir estas responsabilidades podría ser considerado como negligencia.

Está es una buena fotografía de Mercy — ministrar a aquellos que son vulnerables y están necesitados. La Misericordia (Mercy) es una acción tomada con el deseo de aliviar el sufrimiento de alguien más. Pero la misericordia nunca viene sola. La misericordia trae consigo amigos tales como la compasión, la bondad y la justicia.

Un ejemplo tomado de ministerio de Jesús en Marcos 10:46-52 (RVC), Jesús estaba con Sus discípulos y un gran grupo de personas cuando escuchó a un ciego que gritaba, “Jesús, Hijo de David, ¡ten misericordia de mí!” Mientras otros le reprendían y le ignoraban Él, Jesús se detuvo e invitó a Bartimeo a acercarse.

“¿Qué quieres que haga por ti?” preguntó Jesús.

“Maestro, quiero recobrar la vista.” contestó el ciego.

¡Imagínate qué experiencia! Ir de la ceguera a la vista para inmediatamente mirar el rostro de Jesús, él recibió su vista y siguió a Jesús por el camino. Tener misericordia de los vulnerables nos lleva a la sanidad que conduce a Jesús.

Mercy Crece

Eventualmente, Mercy crecerá hasta llegar a la independencia. Todos los bebés lo hacen. Crecen hasta dejar de necesitar pañales, comienzan a consumir comida sólida, y llegan a ser menos dependientes de otros. En otras palabras, crecen a la adultez. Con suerte, se convertirán en miembros saludables que contribuyen a la sociedad. No obstante, ahora es pequeña y vulnerable, sus padres esperan que se convierta en una dosificadora de la gracia que lleva en el nombre porque madurez significa darse cuenta que otros importan tanto o más que nosotros. Jesús tiene el mismo deseo de nosotros como discípulos, Mateo 16:25 dice, “Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme.” Crecer como discípulos significa que nos convertimos más y más como nuestro Rabino, Jesús.

Mercy Fluye

La misericordia (Mercy) de Dios es la fuerza conductora de la Escritura. Lo vemos en el Jardín del Edén cuando Dios no destruyó a Adán y Eva debido a su indiscreción. En el Éxodo, podemos ver Su misericordia a través de la liberación. Usualmente en los profetas, Dios muestra misericordia a Su pueblo al decirles lo que viene si no cambian sus caminos. Al darnos la ley, Él nos muestra Su misericordia para que no trastabillemos solos. En el perdón, se nos muestra misericordia al no recibir el castigo que merecíamos.

En la Parábola del Gran Banquete (Lucas 14:15-24), el grupo inicial de personas invitadas rechazó la invitación, y entonces el anfitrión dio instrucciones a sus siervos. Nota a quien invitaron a la fiesta.

  1. A los que vivían en las calles y callejones, que no son lugares para los muy estimados.
  2. Los pobres, que están al otro lado de las líneas económicas.
  3. Los paralíticos, que están al otro lado de las líneas de habilidad y dependen de otros.
  4. Los ciegos y los cojos — personas vulnerables que necesitan ser guiadas y llevadas.

Los vulnerables fueron promovidos a una posición de honor. Por unas pocas horas, no tenían que preocuparse por comida fina, buenas bebidas y celebrar. Los vulnerables no siempre existen en las formas de personas que están ciegas, sin hogar, limitadas en la pobreza, o cojos. En ocasiones, la vulnerabilidad está escondida bajo la superficie, y tenemos que poner atención. Está a nuestro derredor.

Una mañana, mi suegra estaba en la cocina horneando pan. Yo estaba en mi cuadro mental matutino normal apurado para cruzar la puerta, saltar a un camión que no fácilmente enciende, para ir a un trabajo que realmente no tenía, para revisar una clase que probablemente no enseñaría de nuevo. Ella se nos adelantaba preparando comida porque se dirigiría más allá de las montañas para un atemorizante procedimiento médico. El Espíritu Santo me puso la convicción de que lo que pensaba que era importante en realidad no lo era. Simplemente le pregunté cómo se sentía. Por otros 15 minutos, nos paramos en la cocina y compartimos de corazón a corazón. Incluso intercambiamos abrazos. El consuelo fue dado. La compasión fue comunicada. La misericordia fue practicada justo ahí en la cocina.

Paul Drewer es presbítero Metodista Libre, sirve en laIglesia Comunitaria Eastmont en la zona este de Wenatchee, Washington. Es alumno de la Universidad Greenville y del Seminario Teológico Fuller.

Written By
More from Paul Drewer

Música de Adoración en los Cines

Aún si el nombre Hillsong no te parece familiar, probablemente has pasado...
Read More

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *