Un Ministerio Inesperado

Bill Hart – pastor asistente en la Iglesia Metodista Libre Emanuel de Birmingham, Alabama, y dueño de una agencia de seguros – fue invitado en febrero de 2008 a predicar en la Capilla Harper, en el campus de 363 acres (aproximadamente 150 hectáreas), de Glenwood Inc., el cual provee cuidado de salud de la conducta y servicios educacionales para individuos con desorden del espectro de autismo y disturbios emocionales severos.

Durante la primera visita de Hart a la Capilla Harper, él compartió un mensaje tradicional con los residentes de Glenwood que no creyó que hubiera tenido muy buena acogida.  Al fin del servicio, preguntó, “¿Quién va a venir la semana que viene?”

“No tenemos pastor”, respondió Christy Castleberry, vice presidente de administración y garantía de la calidad de Glenwood.  “A veces tenemos grupos juveniles que vienen y hacen presentaciones, o una banda que toca algo de música”.

Hart respondió, “Bueno, si no hay inconveniente, me gustaría regresar la próxima semana”.

Castleberry no tuvo inconveniente, y Hart regresó el siguiente domingo.  Y el siguiente fue de nuevo.  Desde 2008, Hart y su esposa, Tracey, han regresado semana tras semana para predicar en La Capilla Harper.

“En lo que a mí concierne, aquí estoy de domingo a domingo, puesto que no me han pedido que me vaya”, dijo Hart con una sonrisa socarrona.

La congregación se reúne cada domingo a las 2:30 p. m.  El servicio comienza con oración y luego alabanza, seguido por un sermón de 30-45 minutos y luego más alabanza y oración.  Mantener la rutina es importante en la Capilla Harper.  Uno de los miembros de la congregación se pone de pie e interrumpe el servicio si alguna cosa difiere del programa normal.

A través de los años, Hart ha descubierto maneras de mantener las cosas interesantes.  Se ha vestido como Conejito de Easter (domingo de resurrección), o como cada personaje de la Biblia que le sea posible, y la Capilla Harper ha traído panderistas y grupos de danza.  En la Navidad, la capilla se enfoca en la natividad.

La asistencia del domingo típicamente varía en promedio entre 30-50 personas.  Sin embargo, el número fluye de números tan bajo como siete, a tan alto como 100 asistentes.  Todo depende del domingo.  Si un miembro del personal de Glenwood trae un grupo de residentes (usualmente siete u ocho personas,) y si uno se empieza a portar mal, todos pueden portarse mal.  Los niños usualmente tienen más dificultad para mantenerse atentos, y por lo mismo, no asisten a la Capilla Harper con la misma frecuencia a menos que haya eventos especiales.  Los que asisten con más frecuencia son adultos entre las edades de 20 a 60 años, y no les molesta cuando algún otro residente de Glenwood pudiera estar pasando un mal día.

“Una vez, prediqué por 30 minutos mientras alguien estaba gritando”, dijo Hart.  “Todos lo ignoraron … porque están acostumbrados a ello”.

Hart se graduó del Colegio Bíblico Southeastern, e inmediatamente empezó a tener campañas para jóvenes con un grupo musical llamada Soul Cry (Clamor del Alma).  Él nunca se ha visto a sí mismo como un pastor tradicional porque, como él mismo dice, “soy poco convencional, un poco diferente”.

En sus primeros días de ministerio,  Hart se imaginó que iba a ver muchedumbres convertidas a Cristo, y aún Billy Graham podría hablar de Hart en sus entrevistas.

“Hay un camino que todos toman – el camino que menos toman – y luego está mi camino”, dice Hart.

Hart se dio cuenta de que Dios tiene la tendencia de cambiar planes y sueños, y con frecuencia  nos guía hacia áreas de la vida que nosotros no esperamos.  Hart dijo que ahora no se puede imaginar haciendo otra cosa más que ministrar a los residentes de Glenwood quienes “entienden a Dios.  Ellos comprenden que son salvos.  (Ellos) son muy valorados por sus familias”.

Hart se emociona sobre cómo los residentes de Glenwood “son tan abiertos, tan confiados, tan amorosos”.  Los residentes le preguntan a Hart sobre su hija, hijo o esposa si alguno de ellos está ausente uno de los domingos.  Los residentes se han convertido en parte de la familia de Hart.

“Amamos entrañablemente al pastor Billy”, Castleberry dijo, “En ningún otro lugar se dirigen a Hart como Billy, pero la gente ahí lo llama pastor Billy, y él se los permite”.

En el pasado, Hart ha experimentado iglesias donde la política y la estructura organizacional se han interpuesto en el camino.  Los miembros de la Capilla Harper no tienen que preocuparse sobre desacuerdos y discusiones que surjan de las reuniones de la junta o del presupuesto.  Los residentes de Glenwood vienen a la capilla por una razón: para adorar.

“Todo lo que hacemos es adorar”, dijo Hart.  “No tenemos presupuesto.  No tenemos ingresos”.

Los donativos de otros aseguran que sean satisfechas las necesidades de la congregación para que los miembros de la congregación puedan enfocarse exclusivamente en la adoración.  Hart añadió, “Dios me consiente, Dios me consiente”.

Christiana Long es la escritora de Luz y Vida.  Se graduó de la universidad con título en letras inglesas de la Universidad de Spring Arbor y una maestría en comunicación organizacional de la Universidad Ball del Estado.  Ella espera cambiar el mundo con una historia a la vez.

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