Un Camino Mejor

La aplicación de Google Maps ofrece recomendaciones sobre las mejores rutas para llegar de tu localización actual a tu destino deseado de la mejor manera posible. Toma en cuenta la topografía, las horas pico y los patrones de tráfico en los fines de semana, las condiciones del camino, el clima, y los accidentes. Es mucho más confiable depender de ella para determinar tu hora de llegada que buscar en un mapa bidimensional de papel que no toma en cuenta ninguna de estas variables. Tú puedes detectar fácilmente la ruta mejor con un mapa convencional, pero puede no ser el mejor camino ni el más rápido. En otras palabras, un mapa convencional es de utilidad. Con pocas excepciones, Google proporciona un  camino mejor.

En los días de Jesús, el pueblo de Israel tenía leyes (que se encuentran mayormente de Éxodo a Números) que se venían observando por más de un milenio. Ellos habían establecido gráfica y específicamente cómo vivir conforme a esas leyes hasta en los más mínimos detalles. Escribieron según su entendimiento la manera de observar dichas leyes más efectivamente. Podían memorizar y recitar las interpretaciones y la aplicación de las mismas.

Las leyes fueron dadas en amor, y el fin era que se practicaran con un corazón de amor. La parte del amor algunas veces se perdió en el camino. A menudo, las leyes se practicaban más por el lado de la familiaridad y la conveniencia social que por cualquier deseo de agradar mejor a Dios. La manera en la que muchos siguieron las leyes, como nuestros mapas de papel, era bi-dimensional. Las expresiones eran leyes escritas con algún entendimiento de rigidez o en cómo se debían aplicar. No solamente había un destino deseado, también había una manera particular de llegar. Tenían el punto de partida y el destino deseado claramente marcados con una línea recta entre el principio y el fin con todos sus giros y sus dificultades claramente marcados con la mejor ruta para llegar. Era un mapa plano desprovisto de pecado, emoción, intención, perturbación y falla en el camino.

Cuando Jesús llegó. Él decidió tratar con la ley y la manera convencional de considerarla como una especie de camino de Google. Él colocó las bien definidas líneas de conducta en sus mentes y puso en la ecuación el pecado, el amor, el sacrificio, el motivo, la falla, el éxito en una cantidad de menos elementos físicos. El Sermón del Monte fue un punto singular de partida hacia un ministerio para desafiar cómo la ley se debía de leer y practicar. Como resultado, Jesús notó que los primeros son los últimos, los perdidos son encontrados, los humildes son exaltados, la niñez sobrepasa a la adultez, los siervos llegan a ser los más grandes de todos, lavar los pies es mejor que dejarlos que ellos los laven, hacer la voluntad unos de otros es mejor que vivir bajo nuestra propia voluntad, y cosas así.

Jesús rompió con los convencionalismos, pero no rompió con la ley, Él sólo vio un camino mejor. Su camino tomó en cuenta el potencial del corazón de la gente y también el bien inestimable que hace el amor para mantener fresca la práctica de la ley en lugar de que se enrancie. Él tomó en cuenta nuestra tendencia a elevarnos a nosotros mismos y dañar a otros en el proceso. Él sabía que la receta secreta, el amor, no se podía tomar en cuenta en la ruta de la observancia de la ley.

El Apóstol Pablo dijo algo similar. Él enfatizó que aún entre el pueblo con una mentalidad espiritual, podemos quedar atrapados en nuestra fuerza. Al final de todo un capítulo (1 Corintios 12) dedicado a tratar el ejercicio de los dones espirituales, se aseguró de que el pueblo supiera que existen dones más importantes y dones menos importantes. Pero él sabía que, si se dejaba a nuestro arbitrio, inevitablemente nosotros crearíamos jerarquías basadas en el valor percibido por nuestras propias contribuciones. Así que el final del versículo 31 eclipsa el principio del mismo. El versículo en su totalidad, dice: “Ustedes, por su parte, ambicionen los mejores dones. Ahora les voy a mostrar un camino más excelente”. A partir de allí, Pablo lanza lo que es quizá la más clara y maravillosa descripción y la argumentación de/para el amor que jamás ha sido dada (1 Corintios 13).

Los dones, como la ley, son buenos, dados por Dios y diseñados para ser usados para un gran impacto. Pero cuando hablamos de la ley buena y los dones buenos, aún existe un camino más excelente para practicarlos. Es parte de este reino puesto al revés, donde las cosas buenas abundan y hay muchos caminos para hacer lo bueno. Pero, algunos de ellos son claramente mejores. El amor siempre es así. El amor está preparado para el dolor, para la desesperación, el quebranto, la necesidad y cualquier otra dificultad. Ello, de la misma manera que los Mapas Google, está consciente del camino más rápido y seguro, a diferencia de un proceso bidimensional. El amor nos servirá para practicar la ley, ejercitar nuestros dones y llevar a cabo nuestras responsabilidades que nunca prescribirán los métodos planos, rígidos, bidimensionales. Nos mostrará un camino más excelente.

El Obispo Matthew Thomas es el autor del libro “Living and Telling the Good News” (Viviendo y Contando las Buenas Nuevas, fmchr.ch/bmtgoodnews). Ha sido parte activa de la Iglesia Metodista Libre desde 1979. Sus roles de ministerio han incluido servir como pastor, plantador de iglesias, misionero y superintendente.

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