Tentáculos en Nuestros Ventrículos

San Pablo advierte a Timoteo, “porque raíz de todos los males es el amor al dinero …” (1Timoteo 6:10).

Yo hubiera dicho que el amor al dinero es 50 por ciento de todos los males, pero por eso es que a mí no me pidieron escribir la Biblia. Después del dinero, yo hubiera dicho que el orgullo es la raíz de un 30 por ciento de todos los males, y que el chocolate es la raíz de un 20 por ciento. Posiblemente Timoteo no tenía chocolate.

Creo que todo depende en lo que tú quieres significar con ‘amor’. Cuando Jesús nos advirtió de que no podíamos servir a dos señores — no podíamos servir a Dios y a Mammón (Mateo 6:24) — es posible que él tuviera en mente esta clase de amor. Es posible que él estuviera observando que nosotros teníamos corazones rotos, pero no corazones divididos, de que cada corazón es “el todo” con algo, que tú no puedes seguir a Dios con la mitad de tu corazón.

A propósito, vi la definición de mammón. Solamente significa riquezas. Mammón suena como algo temible. Hay un canal de televisión que se identifica como WealthTV (RiquezasTV). El Canal Mammón hubiera sido más chévere.

En 1979, Bob Dylan, cantó que todos “Tienen Que Servir a Alguien”. Dylan no es un Apóstol Pablo, pero su canción es más adecuada que la de los Beatles que dicen en su canción que el dinero “No me Puede Comprar Amor”, un juvenil y bajo cálculo de Pablo (el que toca el bajo, no el apóstol) que después descubrió en la corte de divorcio. De hecho, el dinero puede comprarte amor por algunos años, especialmente si no hay prenupciales.

Pero regresando a Dylan. Él está de acuerdo con el apóstol Pablo que el amor de algo va a guiar tu vida. La pregunta es: ¿Amor a qué? ¿A las riquezas? ¿Al ego? ¿Al Chocolate?

El problema no es la riqueza per se; el problema es amarlo, servirlo y confiar en él para que supla nuestras necesidades. El problema se hace real cuando las raíces de la riqueza se enredan en nuestros corazones, llevando la invasión de sus tentáculos al interior de nuestros ventrículos, dominando nuestros llamados más elevados. Así es como sabemos que estamos sirviendo al señor equivocado — no cuando el mal se nutre, pero cuando el bien se extingue.

Mammón solo compra amor por poco tiempo; luego se te vuelve en contra y te demanda todo lo que tienes. Mammón es un mal amante. El amor a uno mismo es aún peor. Y el chocolate se derrite en tu mano.

Todos sabrán que mammón no tiene tus ventrículos cuando tú se los puedes dar sin chistar, cuando el bien tenga acceso a tu tarjeta de crédito. Odia a algún mammón ahora: ¡Deshazte de él!

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