Sociedades Secretas y el Atractivo Cristiano

La denominación Metodista Libre no es la única en sostener nuestra mayor lealtad a Jesús. Sin embargo, somos de las pocas denominaciones que explícitamente prohíben a sus miembros y ministros participar en sociedades secretas.

Como lo establece el ¶3132 del Libro de Disciplina: La suprema lealtad del cristiano es a Jesucristo quien es el Señor (Romanos 14:9; Hechos 2:36). En toda asociación, los cristianos deben mantenerse libres para seguir a Jesucristo y obedecer la voluntad de Dios (2 Corintios 6:14-18). Por tanto, como miembros de la Iglesia Metodista Libre nos abstenemos de la membresía en sociedades secretas”.

La Disciplina continúa describiendo cómo muchas sociedades secretas utilizan términos, prácticas y canciones que imitan los servicios de la iglesia y que el dios que ellos promueven es unitario o teístico por naturaleza. Ellos adoran a un dios que no es el Dios trinitario ortodoxo del cristianismo.

¿Qué nos llevó a ser tan explícitos en nuestra postura en contra de las sociedades secretas? ¿Y esta postura es relevante en nuestros días? La primera pregunta tiene sus raíces en nuestra historia, y daremos una mirada retrospectiva a los inicios del Metodismo Libre. La segunda pregunta nos llevará a nuestro contexto actual donde podemos utilizar nuestro pasado para hacer preguntas relevantes el día de hoy.

Los inicios del Metodismo Libre estuvieron involucrados con las sociedades secretas, y la primera postura en contra de las sociedades secretas y logias estaba arraigada en las creencias cristocéntricas e igualitarias del Metodismo Libre. Las órdenes fraternales y sociedades secretas como los Masones, Oddfellows y otros fueran organizadas en torno a una vaga religión universalista que enfatizaba jerarquías de personas y poder. En las décadas de 1840 y 1850, estos grupos crecieron en popularidad y fuerza política entre el público en general y dentro de la Iglesia Metodista Episcopal. Se creía que cerca de un 20% de los clérigos Metodistas Episcopales estaban asociados con una orden fraternal más o menos en aquel tiempo.

B.T. Roberts creía que las creencias universalistas se habían infiltrado entre los clérigos de la Iglesia Metodista Episcopal, y esas creencias fueron en parte responsables del abandono del fervor y de la fuerte reacción en contra de Roberts y de otros predicadores y laicos. Los tratos secretos entre los clérigos Metodistas Episcopales para remover a Roberts de la denominación también jugaron un rol en la prolongada postura de Roberts y del Metodismo Libre en contra de la secrecía.

Después de la Guerra Civil, cuando la esclavitud había sido abolida en la letra, la obra de integrar totalmente a los que habían sido esclavos en la sociedad era la siguiente tarea para los abolicionistas cristianos como muchos de los primeros Metodistas Libres. Muchos de los que habían sido abolicionistas antes de la Guerra Civil eran también igualitarios, lo que significa que ellos creían que todas las personas eran iguales, independientemente de su raza o género. Para estas personas, sociedades secretas como los Masones, Oddfellows y Ku Klux Klanes se erguían en la línea de una sociedad igualitaria porque removían hombres blancos de la vida de la iglesia, utilizaban las reuniones de la iglesia para tomar decisiones sobre la vida política local, y hacían de la logia— no el hogar—sino el centro de la vida social de los hombres,

De los primeros ministros Metodistas Libres C, H, Underwood y N. D. Fanning, frustrados en sus reuniones campestres por ser perturbados por logias secretas, le pidieron al Presidente del Colegio Wheaton, Jonathan Blanchard que tomara la causa anti-sociedades secretas. El grupo que formó la Asociación Nacional Cristiana, comenzó a publicar un periódico, The Christian Cynosure, (O El Atractivo Cristiano) para publicitar la causa. Más tarde fue un partido de corta duración, el Partido Americano, surgió de la Asociación Nacional Cristiana con una plataforma que incluyó (pero no se limitaba a) igualdad total para Afroamericanos, mujeres y Nativo A+mericanos. La meta de una sociedad igualitaria centrada en Jesús, motivó su trabajo en contra del poder que la secrecía le daba a las logias, sociedades secretas y más tarde a los KKK dentro de las comunidades locales a mantener a los Afroamericanos y las mujeres al margen de la toma de decisiones.

Las sociedades secretas. Como los Masones, Oddfellows, KKK y otros han experimentado altibajos en el interés a través de los años, pero la postura Metodista Libre en contra de las sociedades secretas ha permanecido. El más grande punto es, por supuesto, importante. Ningún grupo, lealtad o persona va a ser más importante que Cristo en nuestras vidas. No hay lealtad más grande. Y es igualmente importante que reconozcamos el falso ídolo que los grupos pueden jugar en nuestras vidas.

Es este punto el que se relaciona con nuestro contexto estadounidense actual. En este país, una conspiración se ha transformado en una sociedad secreta con muchos de los matices cuasi religiosos que tiene la Masonería y otros grupos. Algunas personas incluso están recitando un juramento, o jurando lealtad a esta conspiración para “membresía”, Este grupo, QAnon, sigue muchas de las estrategias de las antiguas sociedades secretas. Pero como Metodistas Libres no podemos tener una mayor lealtad que la de ser un seguidor de Jesús.

Mindi Grieser Cromwell, Ph.D., es presbítero Metodista Libre quien reside en McPherson, Kansas, donde preside el departamento de ministerio y teología del colegio Cristiano de Kansas.

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