Símbolo del Hombrecito Saltando, Hilo Anaranjado y Remaches, Frutos, y Metodistas Libres

Me fascina la historia, es mi tema favorito. Con frecuencia pienso cómo será la historia cuando yo ya no la escriba. Una de mis cosas favoritas acerca de la Denominación Metodista Libre es que hicimos cambiar la historia en la dirección de la libertad. Somos actualmente conocidos por ser un grupo de personas que encabezan el cambio. A principios de este año dedicamos una edición de esta revista a enfatizar nuestras libertades distintivas:

Los Metodistas Libres, somos gente altamente motivada que representamos la libertad y liderazgo libre y seguimos un estilo de vida que nos llama a vivir como Jesucristo. Tenemos la responsabilidad de dirigir nuestra sociedad y cultura.  Dirigimos al otorgar libertad a toda la gente de adorar juntos. Dirigimos al tratar a las mujeres y hombres con igualdad y les animamos a usar sus dones individuales, dondequiera que estén. Nosotros tratamos a los pobres y marginados con dignidad y humanidad. Reflejamos el amor de Cristo a toda la gente. Le damos el poder a laicos y clero con igual autoridad en nuestras iglesias. Tenemos la libertad de adorar a Dios de varias maneras y apoyar la diversidad que viene con nuestros contextos variados.

¿Qué significa esto en función de nuestra “marca” distintiva? Las libertades nos permiten y animan a ser diferentes en este mundo. Definir nuestra marca distintiva es como una jornada de auto-descubrimiento. Algunas veces, puede ser difícil, incómodo y tomar tiempo. Requiere las respuestas a varias preguntas: ¿Qué es tu visión? ¿Cuáles son los beneficios? ¿Qué sabe ya la gente acerca de tu marca? ¿Qué quieres que otros asocien con tu marca?

Este es un mundo de marcas. Estas llevando una marca lo sepas o no. Los zapatos que calzas – una mirada al símbolo grafico lateral les dice a todos que tu endosas Nike’s. ¡La taza para café que llevas revela que te gusta Starbucks! Demuestras tu lealtad con tu camiseta con la marca distintiva “UA” en la manga, los pantalones de mezclilla con los remaches prominentes de Levi’s, el reloj con el icono en la caratula, hasta tu pluma tiene un símbolo estampado en un extremo…

Zapatos y Pantalones

Cuando era más pequeño, le rogaba a mi familia que me compraran ropa de “marca”. No podía darme el lujo de comprarla, pero de vez en cuando era “bendecido”. La primera vez que recuerdo querer algo de marca estaba en cuarto grado. Algo asombroso, en mi opinión, estaba a la venta y yo necesitaba ser parte del grupo selecto que orgullosamente caminaba las banquetas y dominaba los pasillos. Yo quería los zapatos de baloncesto Air Jordan. — piel negra con parches rojos reflejantes; pero aún más importante, tenían gravado el símbolo del hombrecito saltando. Yo crecí en un suburbio del oeste de Chicago en el tiempo en que Michael Jordan era el rey, campeón y estrella de la película “Space Jam” La gente mostraba respeto, casi reverencia a quienes calzaban Air Jordans.

Rogué, suplique, trabaje, negocie, prometí e hice lo que fuera necesario para obtener la marca icónica calzando mis pies. Cuando finalmente tuve los zapatos caminé con mi cabeza erguida en posición horizontal. ¡No me atrevía a hacerles ni un rasguño! Protegía esos zapatos como si fuera mi llamado en la vida.

Eventualmente supere el fenómeno de los Air Jordan y me interese en los pantalones de mezclilla Levi’s. Ustedes los conocen, los que tienen costuras ámbar y remaches. La historia de la mezclilla es única. Esta simple, ubicua tela la visten los vaqueros y los modelos — simultáneamente es un símbolo de reto a la cultura establecida y el material básico de una industria mayoritaria. La mezclilla data del siglo 17 en Francia, es la base para industrias millonarias. Iconos visten mezclilla con camisas de algodón y líderes de negocios poderosos visten mezclilla con sacos formales y mancuernillas.

Actualmente estoy en la comezón de los pantalones de mezclilla ajustados. Estos pantalones de mezclilla tienen un ajuste perfecto en las piernas y terminan con una abertura pequeña. La mezclilla ajustable con 2 a 4 porciento de material ajustable, les permite a los pantalones de mezclilla tener un ajuste súper delgado. Desde que estaba en la escuela preparatoria y antes de que los pantalones ajustables se hicieran para hombres, yo compraba los pantalones de mezclilla en el departamento de niñas adolecentes de las tiendas. Lo admito, era una práctica extraña comprar pantalones de mezclilla hechos para el sexo opuesto, pero en mi mente, la imagen, el “sello” que me daba valía la pena para lucir ridículo, comprando pantalones de mezclilla de niñas y decirle a la cajera que eran para mi hermana cuando ella me miraba extrañada.

Sin importar la edad, o posición, o vocación en la que estemos, tenemos que entender la importancia de la marca. La marca va de la mano con pertenecer. La Iglesia Metodista del Sur de California es conocida por decir que “es bueno pertenecer”.

Sneetches y Humanos

Cuando era un niño, uno de mis autores favoritos era Dr. Seuss. Su historia Los Sneetches describe un grupo de criaturas deseaba tanto tener la marca o pertenecer, que cometieron muchos errores en el intento. Pueden leer la historia en: fmchr.ch/dssneetch

Esta es la historia parafraseada de las Sneetches con estrellas en el vientre: Hay dos tipos de Sneetches, los que tenían estrellas en el vientre y los que no. Las estrellas no eran muy visibles o grandes. Casi no podían verse las estrellas. Pero ellos presumían por tener estrellas, diciendo: “Somos la mejor clase de Sneetch en la playa”. Y continuaban, “No tendremos nada que ver con los vientres que no tienen estrellas” ¡Los estrellados caminaban pasando cerca de los no estrellados y los ignoraban por completo! ¡Los niños de los sin estrella no podían ni jugar a la pelota con ellos! Entonces un día, mientras los no estrellados andaban cabizbajos por ahí, un extraño apareció. Un vendedor llamado McBean, “Mis amigos, escuche que están en problemas. Que no están felices. Yo puedo arreglar eso. ¡Yo tengo lo que necesitan! Los vientres sin estrella estaban intrigados, “Mis precios son bajos y trabajo a gran velocidad” Armó una maquina muy peculiar, y dijo: “¿Quieren estrellas como los Sneetches con vientres estrellados; mis amigos?, ¡pueden tenerlas por tres dólares cada uno”!

Los Humanos como los Sneetches pueden ser influenciados.  Hay dos maneras de influenciar el comportamiento humano, puedes manipularlo o inspirarlo. Las buenas noticias es que cada uno tiene una oportunidad de sobresalir, aprender, mejorar, y desarrollar sus habilidades, pertenecer, con un sello particular digno de observarse.

El sello que representamos es uno en el que la gente desea tener parte. Representamos a los más necesitados. (Mateo 25:40,45) Peleamos porque la gente tenga valor equitativo sin limitar el liderazgo a un género. Tenemos una posición de honor para los que se multiplican y son fructíferos en su ministerio. Reflejamos el amor de Cristo a toda la gente.

Nuestra necesidad de pertenecer es consistente para toda la gente de todas las culturas. Es un sentimiento que tenemos cuando los que nos rodean comparten nuestros valores y creencias. Cuando tenemos el sentimiento de pertenecer nos conectamos y sentimos seguros. Como seres humanos anhelamos sentirnos así y lo buscamos.

Sentirnos identificados es parte de lo que nos hace humanos. Viajamos en el país y vemos a alguien vistiendo una camiseta con el emblema de nuestro estado y nos sentimos instantáneamente conectados. Seguramente hablaremos con extraños si reconocemos el acento de nuestro pueblo o región.

Hice un viaje al otro lado del globo terráqueo hace un par de años con mi pastor, Shane Bengry, buscando asociarnos con otras iglesias metodistas libres en África Occidental. Después de una semana con Shane, el voló a casa y yo continué mi viaje a África Oriental. Al final del viaje tuve un día para recuperarme antes de mi arduo viaje a casa. Sentado en un restaurante de hotel me sentí solo en una parte diferente del mundo con nadie parecido a mí a mi alrededor. Casi después de que me trajeron mi comida oí una voz en la distancia que sonaba familiar. No fue la voz en si misma que reconocí, pero oí acento americano. Me acerqué e inicié conversación. Me sentí inmediatamente conectado a ellos. Hablábamos el mismo lenguaje y regionalismos. Como extraño, en una ciudad extraña, por unos momentos sentí que pertenecía. Como resultado de nuestra conexión, yo confié en esos extraños en ese restaurante más que en ninguna otra persona alrededor.

Macs y Moises

Nuestro profundo deseo de sentir que pertenecemos es tan poderoso que haremos cosas irracionales, iremos lejos, y con frecuencia gastaremos mucho dinero para lograr ese sentimiento de pertenecer. Queremos estar rodeados de gente y organizaciones que son como nosotros y comparten nuestras creencias. Nuestro sentido natural de pertenecer nos hace buenos para ver cosas que no pertenecen. Me encantan los anuncios comerciales que “Apple” hizo a principios del 2000, “Get a MAC”. El anuncio es una perfecta representación de identificación por marca. Vemos a alguien usando una MAC que es joven, apuesto, vestido con pantalón de mezclilla y camiseta, siempre relajado y con buen sentido del humor. El que está usando una computadora de otra marca es mayor, malhumorado, aburrido, y se irrita fácilmente. La campana representa gente de todas clases, pero más importante, para ajustarse a una MAC, tienes que comportarte como una.

Nos atraen los líderes y organizaciones que son buenos comunicando lo que creen. La habilidad de hacernos sentir que pertenecemos, seguros, especiales, y que no estamos solos es parte de lo que les da la capacidad de inspirarnos. Las compañías con más seguidores fieles a su marca continuamente hacen esfuerzos en poner maneras de identificarse en las manos de la gente. Apple te da una calcomanía con su sello con cada producto para que pongas en un lugar visible y crear una entrada para que otros se sientan dentro de un campo común y de pertenencia.

Alguien de la historia que siempre estaba fuera de la marca es Moisés. Si te acuerdas, Moisés nació en una era de opresión. Dice el libro de Éxodo, El Faraón de Egipto les dijo a las parteras hebreas: “Cuando les ayuden a las mujeres hebreas a parir, si ves que es un hombre, mátenlo; pero si es mujer, déjenla vivir” (1:6) Pero las parteras estaban desobedeciendo al Faraón. Entonces él le dio la orden a toda su gente: “Cada niño hebreo que nazca debe ser tirado al rio Nilo, pero cada niña puede vivir” (1:2). Moisés nació y su madre pudo encubrirlo por meses. Entonces hizo una canasta y puso al niño en ella y la canasta en los carrizos de la orilla del rio Nilo.

La hermana de Moisés miraba de lejos para ver lo que pasaba con él. Entonces la hija del Faraón fue al rio a bañarse, y sus sirvientes estaban caminando en la orilla del rio. Ella vio la canasta. La abrió y vio al bebe. “Este es uno de los bebes hebreos” dijo ella. Entonces su hermana le pregunto a la hija del Faraón: “¿Voy y traigo a una de las mujeres hebreas para atender al bebé?” “si, ve” ella contesto. La niña fue y trajo a la madre del bebe. La hija del Faraón le dijo a ella, “llévate al bebé y críamelo y yo te voy a pagar a escondidas.” Entonces la mujer se llevó al bebé y lo crio. Cuando el niño creció, ella se lo llevo a la hija del Faraón y él fue como su hijo (2:1-10). Piensa en los retos que Moisés vivió como una persona con una marca diferente. Como un niño, pudo parecer muy egipcio para los hebreos y muy hebreo para los egipcios. Como adulto, Moisés huyo a una tierra lejana y se casó con la hija de un sacerdote de otro pueblo (2:11-3:1) Una vez más Moisés está en un lugar donde nadie es como él.

¿Cuál Es Tu Marca?

Quizá como Moisés te sientes desconectado de las marcas que te rodean. Para encontrar tu marca, empieza por identificar las cualidades características que te distinguen. Pregúntate: ¿Que hago yo que añade remarcable, mensurable, distinguible, diferente valor? Encuentra un lugar en tu comunidad para contribuir con tus dones y habilidades.

Para los que nos identificamos con la marca de la Iglesia Metodista, te pregunto de nuevo : ¿Cuál es tu visión? ¿Cuáles son nuestros beneficios? ¿Qué sabe o piensa la gente de tu marca? ¿Qué quieres que otros asocien con tu marca?

Esencialmente, estamos comprometidos para amar. Estamos llamados para vivir vidas santas. Se espera que nos participemos en un mundo lleno de necesidades. Tenemos la autoridad de servir sin restricciones. Todas nuestras estructuras promueven nuestras prioridades. Creemos que la gran comisión nos requiere la transformación de individuos y sociedades por el poder de Dios y amor por Su gloria. El resultado es entereza – personas completas trayendo el evangelio completo de libertad para el mundo completo. En la iglesia, esta entereza se presenta a través de comunidades bíblicas saludables de gente santa que se multiplica consistentemente. Nuestra marca está anclada en vida transformada. Nuestra Imagen de marca es la de reflejar la Imago Dei, que afirma que los seres humanos son creados a la imagen y semejanza de Dios.

Jay Córdova es un ministro ordenado que sirve como director de comunicaciones para la Iglesia Metodista Libre en los Estados Unidos. Trabajo anteriormente como lanzador de pequeñas empresas y entrenador para propietarios en Michigan.

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