Señales y Pasos para volver a Calibrar

Si nuestros métodos no están produciendo nuevos discípulos, tenemos que volver a calibrar.  Aquí hay 11 señales de que hace falta volver a calibrar:

  1. Te enamoras más de tu método que de Su misión.

Cuando tu liturgia se vuelve más importante que tu eficacia en el fruto, es necesario volver a calibrar. Europa está llena de catedrales vacías que nos recuerdan que seguir un método era más importante que dar fruto. Cuando nuestra liturgia se interpone  en el camino de la Gran Comisión, es necesario volver a calibrar.

Hay que construir tradiciones que mantengan a los miembros de la iglesia viendo hacia adelante para impactar y ser relevantes. Construye tradiciones que sean de naturaleza redentora.

Es vital el desarrollo de una cultura de evaluación constructiva. Cada año, nuestras iglesias deben llevar a cabo una auditoría sobre lo que funciona, y a qué se debe que funcione.

  1. Las personas no están captando tu visión.

Tu visión puede no ser clara, convincente o comunicada con la frecuencia suficiente. Su estructura puede que no sea compatible con tu visión.

  1. Tú estás haciendo todo el trabajo.

Si tú estás haciendo todo el trabajo,  no estás haciendo el trabajo de Dios. Equipa a otros santos para que hagan el trabajo también.  De otra manera, ¿cómo esperas que tu iglesia se multiplique? “Enseña estas verdades a otras personas dignas de confianza que estén capacitadas para transmitirlas a otros” (2 Timoteo 2: 2).

  1. No entendemos la cultura que queremos alcanzar.

A medida que ministramos en una cultura posmoderna o pos cristiana, podemos estar respondiendo a preguntas que nadie hace. Podemos producir  personas que no saben cómo navegar por la cultura, o la dirección de su identidad en Cristo dentro del contexto cultural.

Bíblicamente, cristianos letrados que son culturalmente analfabetas crean su propia subcultura. Pablo conocía los matices de la cultura circundante antes de introducir a Cristo (Hechos 17: 16-34).

  1. Tú no está siendo intencional para alcanzar a la próxima generación.

La iglesia tiene una responsabilidad sagrada para orientar, instruir y educar activamente  a nuestras familias jóvenes. El bienestar espiritual, emocional y físico de nuestros hijos es la base para la salud de la sociedad. “Instruye a los niños en el camino correcto, y aún en su vejez no lo abandonarán” (Proverbios 22: 6).

También es imprescindible responder con un esfuerzo dirigido por el Espíritu para llegar a los adolescentes. “Vamos a decirle a la generación venidera las alabanzas del Señor, su poder y las maravillas que hizo” (Salmo 78: 4).

También hay que llegar a los adultos jóvenes y a los solteros. Los Mileniales están al punto de remodelar la base de la cultura estadounidense. Oramos para que un grupo demográfico conocido por su hambre de una comunidad auténtica, su deseo de recibir mentoría y su naturaleza causal /  activista experimentará un encuentro con el Creador.

  1. Tú tienes miedo de cambiar, o no estás dispuesto a cambiar, o no sabes cómo cambiar.

Las personas con miedo de cambiar a menudo intentan complacer a la gente, les falta la fe para producir el cambio necesario, han sido heridas, o no están en un ambiente seguro para hacerlo. Ellas deben ser alentadas y capacitadas.

  1. Tú tienes miedo de las evaluaciones.

Las evaluaciones sirven como plataforma para mejorar, no un arma para hacer daño.

  1. Confundes el servicio comunitario con el evangelismo.

Ofrece un vaso de agua fría para calmar la sed física de una persona,  luego introduce a Aquel que sacia su sed espiritual.

  1. Tú piensas en lo profundo, pero no en lo externo.

Jesús caminó más de 5,000 km. durante su ministerio activo. El Evangelio es un deporte de intervalos. Cuando ministras quemas calorías. Oras, descansas y luego quemas más calorías.

Dios nos ha dotado de la capacidad de tener pensamientos profundos, pero Él nos ha llamado a quemar calorías activamente para llegar a los vecinos, colegas, amigos y enemigos. La mayoría de nuestras iglesias creen erróneamente que la gente va a venir si abrimos las puertas.

  1. Nadie va a regresar o a visitarnos.

Pregúntate a qué se debe.

  1. El pastor principal deja de reunirse a orar con el personal de la iglesia y / ó con la congregación.

El liderazgo que no modela la dependencia de Dios produce personas que no dependen de Dios. Nada de lo que un pastor haga es más importante que la comunicación y de modelar nuestra necesidad de Dios. Predicar sermones inteligentes para el cuerpo de la iglesia es algo fabuloso. Orar con el cuerpo de la iglesia es de vital importancia.

Estos son los primeros pasos hacia la recalibración:

  1. Apártate y pide a Dios que cree un sentido de la misión al rojo vivo.
  2. Vuelve a calibrar tu estructura para impulsar tu visión.
  3. Comprende y ama a las personas que estás tratando de alcanzar.
  4. Busca entrenamiento.
  5. Comprométete al cambio o al relanzamiento.

 

JASON GARCIA es el superintendente de la Conferencia Japonesa de la Costa del Pacífico y el líder de la red de plantación de iglesias Rize. Este artículo es una adaptación de un mensaje que García compartió el 4 de junio en su Conferencia Anual.

 

PARA DISCUSIÓN

  1. ¿Dan fruto nuestros métodos, la liturgia y tradiciones?
  2. ¿Qué necesitamos para mantener, soltar y volver a calibrar?
  3. ¿Es tu visión suficientemente clara o convincente?
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