Seguro en los Brazos de Dios

Dean Griffiths conoció su esposa, Bobbie Jane, en la Universidad Roberts Wesleyan en 1971. Tres semanas después de su primera cita día durante la celebración del inicio de clases, se comprometieron. El 16 de diciembre de 1972, se casaron.

Al principio de su relación comenzaron a surgir problemas con la salud de Bobbie Jane.

“Perdió muchos días de clases en su primer año en la universidad”, dijo Dean. “Había una base muy significativa en algunos de los problemas médicos en aquel tiempo.”

Dean y Bobbie Jane habían soñado en tener una familia grande, y su primer hijo nació en diciembre 1973. En julio 1976, le dieron la bienvenida a un segundo hijo, pero la salud de Bobbie Jane la forzó a hacerse una histerectomía.

Su dolor y sus ataques los hicieron cancelar sus vacaciones y viajes a campamentos. “Llegamos al punto en el que era más fácil no planear algo que planear y tener que sufrir con las desilusiones”, dijo Dean.

Todavía la familia encontró una manera de conectarse. Los chicos a menudo se sentaban con su madre después de la escuela, conversaban con ella y le leían. “La gracia de Dios era tan evidente”, dijo Dean.

Cuado los chicos estaban en la escuela preparatoria, Dean aceptó el llamado para ir al suroeste de Pennsylvania y ser un pastor.

“Pude ver cómo aun en los tiempos más oscuros, Dios estaba allí, no dejándonos de su mano”, dijo Dean. “Si me suelto de Dios, no tengo nada.”

Como la salud de Bobbie Jane empeoró, Dean recibió entrenamiento medico para ayudar a cuidar de ella. Al aumentar sus necesidades, él pidió un permiso para ausentarse en el año de 2008.

“Cuando nos casamos, lo hicimos con el entendido de que no había una puerta trasera”, dijo Dean. “No importa lo que pase de este punto en adelante, no hay escapatoria. “No hay marcha atrás”.

Bobbie Jane fue diagnosticada con 15 problemas de salud, ninguno por sí mismo era de los que ponen en peligro la vida. Sin embargo, la combinación del efecto de todos ellos le causó la muerte en marzo 2010.

capellán externo  
Después de la muerte de Bobbie Jane, Dean no sintió más el deseo de regresar al pastorado. Sin embargo, Dios le dio la oportunidad de ministrar a un grupo de personas que no suelen visitar la iglesia — personas que trabajan como guías en los ríos y en el desierto.

“Existe ese grupo de personas, y son tan especiales, tan dulces”, dijo Dean. “Son adoradores de la creación y no tienen ni idea de que existe un creador.”

Dean vendió su casa y vive en una casa rodante que remolca con su automóvil. Él fue asignado por la Conferencia de Pittsburgh como un capellán externo, divide su tiempo trabajando para un fabricante de ropa en el Río Youghiogheny en Pennsylvania y otro tiempo en el desierto de Chihuahua a lo largo del Río Grande en Texas.

amor eterno
Dean sigue amando a Bobbie Jane y espera verla una vez mas.

“La extraño hoy más que cuando ella partió con el Señor, pero ahora estoy más en los brazos de Dios”, dijo Dean. [RLV]

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