Secretos, Ídolos y Seguros

Los seguros de vida al parecer pusieron en peligro la elegibilidad de mis abuelos para unirse a la Iglesia Metodista Libre.

Cuando los padres de mi madre se mudaron a un pequeño pueblo del sureste de Illinois, su cuñado pastor expresó preocupación sobre la teología asociada a las dos iglesias Metodistas (no Libres) del pueblo que eran parte de su denominación. En lugar de eso les aconsejó que revisaran la congregación Metodista Libre local. Rápidamente se enamoraron del Metodismo Libre, pero enfrentaron un desafío cuando supieron que los miembros no podían pertenecer a sociedades secretas.

Mi abuelo confesó que él era miembro de los Modern Woodmen of America (Leñadores Modernos de América). Sin embargo, no participaba en ningún ritual de Woodmen, ni siquiera asistía a sus reuniones. Él sólo se hizo un miembro por el seguro.

Los Leñadores Modernos fue tema en un artículo noticioso del Dallas Morning News en 2016, titulado “Sociedades secretas vendían seguros de vida envueltos en rituales fraternales”. La periodista Lisa Hix reportó que los Leñadores Modernos y los rivales Leñadores del Mundoahora parecen ser agencias típicas de seguros, pero inicialmente ellos se capitalizaron con la popularidad de grupos como los Freemasons (Masones). Hix notó que la “membresía de la orden fraternal llegó a su edad dorada en los Estados Unidos entre 1890 y 1930, con hasta un tercio de varones estadounidenses miembros de al menos una sociedad secreta”.

Pensemos en lo radical que era la posición de la Iglesia Metodista Libre sobre las sociedades secretas en aquel tiempo. Esencialmente la denominación le dijo a un tercio de los miembros potenciales: Perteneces a la iglesia o una sociedad secreta, pero no puedes ser parte de ambas.

Kevin Watson, profesor asociado de Estudios Wesleyanos y Metodistas de la Escuela de Teología Candler de la Universidad de Emory, declara en su libro “¿Antiguo o Nuevo Metodismo?” que el fundador Metodista Libre B. T. Roberts (Antiguamente editor de esta revista) “de manera consistente se opuso a las sociedades secretas, e incluso se involucró en intentos formales de oponérseles, uniéndose a la Asociación Nacional Cristiana anti-logia. Fue orador en su reunión nacional en 1774, y subsecuentemente fue elegido a un término de un año como presidente”. Roberts insistía: “el dios de la logia no es el Dios de la Biblia”.

Sigue leyendo en esta edición para saber más sobre la Asociación Nacional Cristiana en el artículo de Puntos de Conexión por Mindi Grieser Cromwell, a quien conocí en mis años de colegio cuando a ella le gustaba molestar a algunos de mis amigos escribiendo en el periódico del campus sobre la conducta parecida a la de una sociedad secreta de un “club de servicio masculino” al que yo pertenecía. El club (ahora extinto) no era del todo la infame sociedad Skull and Bones de la Universidad de Yale, pero las iniciaciones y otras actividades secretas no parecían encajar con el espíritu Metodista Libre de nuestra universidad.

Dudo que muchos de los lectores de esta revista estén en un falso colegio cristiano de alguna fraternidad o hermandad “Greek life” (Vida Griega), pero algunos de nosotros podemos haber perdido contacto con las razones de nuestra oposición a las sociedades secretas. Podemos no estarnos uniendo a los Iluminati, pero podemos caer en las teorías conspirativas, o esparcir chismes sobre otras personas vía mensajes de texto y grupos privados de las redes sociales.

Este número de LUZ Y VIDA se enfoca en vivir “sobre la mesa” con un documento de posición autorizado por los Obispos en el que el Obispo Emérito Matthew A. Thomas considera lo moderno que puede ser continuar nuestra herencia de rehuir la secrecía. Los primeros Metodistas Libres pudieron ser impactados por el uso de la frase, “sobre la mesa”, misma que el autor de Signos Vitales, Alex Davis revela que tiene principios que se arraigan en el mundo de los juegos de azar, pero pienso que apreciarían sus principios basados en la Biblia aplicados en la época presente. En nuestra sección Primera Fila, el Obispo Keith Cowart llama a la iglesia a “vivir en la luz” personal, relacional y corporativamente, y ofrece guía para el discernimiento espiritual y la toma de decisiones. La sección ERESML de este mes se enfoca en Howard Olver, quien ha vivido sobre la mesa mientras servía por décadas en diferentes áreas urbanas de los Estados Unidos y Canadá. En nuestra sección Punto de Vista, Brett Heintzman comparte sobre los peligrosos efectos del discurso divisivo.

¿Pero qué sucedió con mis abuelos? Ellos ofrecieron cancelar su seguro de Modern Woodmen y quedarse en la iglesia, pero su pastor decidió que no estaban violando las restricciones sobre sociedades secretas porque no estaban participando en la secrecía o en “ritos religiosos”, que Roberts llamó “idolatría” mientras alzaba la voz en contra de las ceremonias de los Masones y los Oddfellows.

¿Estamos dispuestos a hacer a un lado la secrecía o la idolatría (poniendo otras cosas o personas delante de Dios) para pertenecer al cuerpo de Cristo? Después de todo “No hay nada encubierto que no llegue a revelarse, ni nada escondido que no llegue a conocerse” (Lucas 12:2).

Jeff Finley es el editor ejecutivo de esta publicación. Él es miembro de la Iglesia Metodista Libre John Wesley en la que su esposa, Jen, es la pastora principal.

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