¿Santificación o Cancelación?

Cada vez escucho en estos días más acerca de “cancelar la cultura”.

La frase tiene diferentes significados para las diferentes personas. Esta es la manera en que un adolescente lo describió al Times, de Nueva York: “Cuando se trata de cancelar la cultura, es una manera de hacer a un lado el poder de alguien y descartar al individuo por ser problemático en alguna situación. Yo no creo que es ser sensitivo. Creo que sólo es tener un sentido de ser observador y consciente de lo que sucede en torno tuyo” (fmchr.ch/cancelc).

Los usuarios de las redes sociales a menudo publican que celebridades, políticos, teólogos o instituciones completas son “cancelados” por decir, hacer o promover algo ofensivo. Según CNN (un objetivo de personas que tuitean #cancelcnn), este intento de “cancelar” a personas controversiales lleva el propósito de “disminuir su importancia, trátese de un boicot personal o exponer a alguien públicamente” (fmchr.ch/cnncancel).

Cancelar la cultura parece tener aspectos positivos y negativos. Por una parte, puede desalentar conductas ofensivas y hasta pecaminosas. Por la otra, cancelar la cultura puede sofocar la discusión y marginar a las personas creadas a la imagen de Dios.

La acción de cancelar también puede ser contraproducente. Como lo hace notar un artículo en la página de Merriam Webster: “Existe un aspecto performativo en la cancelación, paradójicamente (se puede argumentar), uno que amplifica lo que se está tratando de apagar, aunque sea por el momento. Cancelar a alguien públicamente a menudo requiere publicar esa acción, lo que luego convierte en sujeto de atención al autor de la cancelación” (fmchr.ch/mwcancel)

La edición de este mes se enfoca en la gracia imparable. Yo estaba por escribir que nadie estaba tuiteando #cancelgrace. Luego revisé Twitter y vi que había personas que de hecho lo estaban haciendo (lo siento, comentadora legal Nancy Grace y un personaje ficticio de TV de nombre Grace). Por fortuna, no hay nadie que pueda cancelar la maravillosa gracia de Dios “que a un pecador salvó”, en las palabras del escritor de himnos John Newton, quien se transformó de ser traficante de esclavos, en abolicionista.

Hace veinte años, el vocalista principal de U2, Bono, cantaba: “Gracia es el nombre de una muchacha. Es también un pensamiento que cambió el mundo”. En la edición de este mes, Brett Heintzman ofrece una descripción mejor de la gracia como “una fuerza santa y poderosa que llama”.

En una línea que según se dice es inspirada por los escritos de Philip Yancey (de quien se habla también en el artículo de Chet Martin, Punto Focal de este mes), Bono canta también que la gracia “viaja afuera del karma”. El Obispo Católico Robert Barron de igual manera contrasta la gracia (un concepto clave en el cristianismo) y karma (una idea clave en el hinduismo y el budismo): “En términos de una religión kármica, los restos merecen un destino desdichado, y no sería justo que los impíos recibieran un gran don. Pero los devotos de una religión de gracia se regocijan en esta generosidad. Pensemos en este contexto de la parábola de los obreros contratados en diferentes horarios del día o en la historia del Hijo Pródigo. Ellos hacen sentido sólo en el contexto de una religión de gracia” (fmchr.ch/barron)

El hermano de Barron, John, servía como editor de la compañía de periódicos que anteriormente me empleó a mí. Él mostró gracia al no cancelar la carrera periodística de este aplasta-teclas cuando unos simpatizantes de un político bombardearon la oficina del editor con quejas sobre mis editoriales. Los votantes no mostraron tanta gracia el año siguiente cuando cancelaron la carrera de aquel político en una nueva elección. (Posiblemente no haya tanta gracia de mi parte al mencionarlo)

Estoy agradecido de servir a un Dios que es tan maravilloso como en la definición de Merriam-Webster de la palabra como “misericordioso, compasivo” De acuerdo al Libro de Disciplina de la Iglesia Metodista Libre (fmchr.ch/bodorder). “Por medio de la gracia preveniente Él trata de atraer a cada individuo hacia Sí mismo, pero concede a cada uno la responsabilidad de aceptar o rechazar esa salvación”.

Tú puedes leer otros fragmentos del Libro de Disciplina en el artículo que marca el debut de nuestra nueva sección Primera Fila donde la Obispo Linda Adams discute la “altura de la fiebre” del avivamiento. Según la Clínica Mayo (fmchr.ch/mcfever), la fiebre puede desempeñar un papel clave en ayudar al cuerpo humano a combatir infecciones. El Espíritu Santo puede utilizar esta fiebre del avivamiento para combatir infecciones como la de la disensión y el letargo espiritual en el cuerpo de Cristo (la iglesia).

En lugar de cancelar personas cuya fe y devoción se extinguen, alentemos y oremos por el avivamiento que conduce a la gracia santificadora y glorificadora en sus vidas. Podríamos tener que cancelar a una persona sirviendo en un rol o ministerio en particular por su conducta o sus luchas, pero no canceles nuestro compromiso “de respetar el valor de todas las personas creadas a la imagen de Dios” (otra frase del Libro de Disciplina). Sigue leyendo para informarte de la gracia preveniente, salvífica, santificadora y glorificadora de Dios.

 

Jeff Finley es editor ejecutivo de esta revista. Tambien sirve como delegado de la Iglesia Metodista Libre John Wesley de Indianápolis. Se unió a LUZ Y VIDA en 2011 después de una docena de años como reportero y editor para Sun-Times Media.

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