Renovarse y Renacer

Un nuevo comienzo normalmente indica un final comprometido o forzado. Están relacionados y son inseparables. Nacer de nuevo implica primero morir. La transformación implica disminuir o morir y eso da nacimiento a la novedad o a la vida, una metamorfosis. No es una sorpresa que en algunas de las epístolas el apóstol Pablo menciona la muerte tanto como la vida (Romanos 6:1-11; Colosenses 3:3-10). El entendió que no se puede tener una sin la otra.

El vínculo de “morir antes de vivir” con frecuencia es olvidado. La secuencia es clara en la mente y en las palabras de Jesús. Nos perdemos antes de encontrarnos. Nos negamos a nosotros mismos y tomamos la cruz antes de seguir a Jesús libremente. Nos humillamos antes de ser exaltados. Nos volvemos pobres en espíritu antes de ser ricos en Dios y heredar su reino. Empezamos a lo último para terminar primero. Esto no es sólo el proceso de pensar y hablar de Jesús, sino que es el modelo de Su vida: Él murió y resucitó. La resurrección no vino sin la muerte.

Así que oramos por renovar y renacer. Las dos palabras empiezan con “re” que indica que queremos algo que una vez existió pero se nos ha escapado o nunca ha sido nuestra experiencia. La oración por renacer es un reconocimiento tácito de que queremos las cosas de manera diferente. Lo que podría no estar en la mente de la persona que ora es la inevitable muerte o sustracción que precede a renacer. La oración por renacer debe venir con una conciencia humilde de que las cosas deben cambiar, cosas que no quiero cambiar o no tengo la valentía para cambiar, cosas que sólo Dios puede cambiar.

La historia de renacimientos revela la típica secuencia: las condiciones sociales y espirituales son miserables; los esfuerzos por cambiar las condiciones resultan infructuosos o inadecuados; la convicción es apasionante ya sea en la iglesia, en la sociedad o en ambos; el arrepentimiento es profundo; el Espíritu renueva y reaviva líderes y grupos; las condiciones sociales y espirituales son mejoradas y trae como resultado crecimiento en la iglesia. La Reforma, la Contrarreforma, el Renacimientos, los Renacimientos sueco y galés y otros siguieron este patrón en general o en consistencia inquebrantable.

El descontento con las condiciones parece encajar en la mentalidad de la mayoría de las personas que oran por el renacer de hoy. No hay duda de eso. En cualquier reunión de oración cuando la palabra “renacer” es parte de la conversación o de la oración, hay una clara sensación de que las cosas están rotas y necesitan arreglarse en la iglesia, en la sociedad o en ambas cosas. La parte sobre la “convicción apasionante y el arrepentimiento profundo” de la persona que ora a menudo se escapa. Frecuentemente la persona ora y luego regresa a su vida normal. Entonces terminamos con más de lo que tenemos actualmente. La secuencia, tristemente, se vuelve más parecida a esto: las condiciones sociales y / o espirituales son miserables; los esfuerzos humanos para cambiar las condiciones resultan infructuosos o inadecuados; la gente ora por el avivamiento; Las condiciones siguen siendo en gran medida sin cambios; La sociedad y la iglesia no experimentan cambios significativos; Así que hay más oración por el avivamiento…

Si sigues la secuencia, notarás que hay una parte media significativa que falta: una convicción apasionante y una profunda confesión y arrepentimiento profundo. Falta la muerte. La conciencia personal de que el avivamiento debe conducirme a mi propia muerte, confesión y arrepentimiento debe desempeñar un papel en nuestra oración.

Cada vez que se me acerca una persona desanimada por el clima político, social o incluso la tibia condición de la iglesia, le quiero decir: “Oremos por avivamiento”. Cuando lo he dicho, nunca he sido rechazado. Pero no estoy seguro si mi invitado sabe lo que implica. Daniel (Daniel 9) y Esdras (Esdras 9) parecían ser siervos de Dios sin mancha. Eso no les impidió confesar profundamente e incluir el pronombre “nosotros” en su oración.

Te invito a unirte a la oración por avivamiento. Si entiendes lo que eso significa, entenderás que jugamos una parte substancial, no solo como personas de oración, sino como personas en necesidad de morir y cambiar. Así que aquí está mi invitación para ti: “oremos por avivamiento”.
OBISPO MATTHEW THOMAS ha sido un miembro activo de la Iglesia Metodista Libre desde 1979. Sus ministerios incluyen servir como pastor, plantador de iglesias, misionero y superintendente.

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