¿Quiénes son “Los Más Pequeños” y Cómo les Podemos Ayudar?

“El Rey les responderá: Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí” (Mateo 25:40).

¿De quién está hablando? ¿Qué tienen en común las personas que tienen hambre, sed, son desconocidas, desnudas, enfermas o encarceladas? Más que la falta de dinero, pienso que el factor que los une tiene que ver con capacidad, poder y capital social—en el orden que desees.

Las mujeres de mi iglesia local parecen estar en los extremos opuestos de la escalera social. Una de ellas es directora ejecutiva de una organización local no lucrativa. Ella se sabe expresar, es inteligente y llena de ideas. Es también con mucho bien conocida en su campo. Ha sido invitada a la Casa Blanca, y en otra ocasión, se reunió con el Secretario General de Salud de los Estados Unidos. Apenas la semana pasada dirigió un evento importante en la capital de su estado.

Una mujer vive con una incapacidad psiquiátrica. Ella recibe asistencia del gobierno y en algunas ocasiones lucha con pensamientos suicidas. Ella no se siente cómoda en la compañía de otras personas y raras veces es comprendida. Su casa se encuentra en muy malas condiciones físicas. De hecho, su techo se está combando, y no tiene los medios para repararlo o reconstruirlo.  Por si fuera poco, un ventarrón recientemente derribó su buzón, y ella necesita repararlo.

Por una parte, ambas mujeres serían bienvenidas (esperamos) en tu congregación local, ¿cuál de las mujeres preferirías que honrara a la iglesia con su presencia? ¿Te gustaría que la directora que paga de manera regular sus diezmos, o preferirías a la mujer cuya necesidad financiera está más allá de los límites que cada iglesia puede absorber? ¿Cuál de las dos mujeres recibirías de todo corazón?

¿Con cuál de las dos mujeres recibirías bendición?

Cuando yo pienso en “el más pequeño”, mi mente gravita hacia la capacidad de la persona—habiendo sido tensado más allá de lo anticipado, y de no ser posicionado para no hacer nada. Con eso en mente, ¿piensas que Jesús pudiera haber sido alguna vez considerado “el más pequeño”? Sabiendo que Él no podría llamar a los ángeles sin sacrificar nuestra salvación, ¿piensas que Él se sintió tan débil como “el más pequeño”?

Aunque ella estaba honrando a Jesús, me pregunto si la mujer que derramó perfume sobre Él sabía de su inminente humillación pública. Estoy pensando si nosotros un día escucharemos su alma proferir estas palabras proféticas: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, o como forastero, o necesitado de ropa, o enfermo, o en la cárcel?” (Mateo 25:44) Me pregunto si “el más pequeño” siempre es tan obvio.

La Contribución Conduce a la Conexión

Yo no recuerdo cuánto tiempo había estado asistiendo a la Iglesia The Bridge (El Puente) en Glen Carbon, Illinois, antes de ser invitado a participar en una clase de Los 201 Dones Espirituales. Una amiga me convenció de unirme, y, aunque yo no tenía mucho interés en los temperamentos y otras pruebas similares. Fui porque ella era amiga mía. Eso es parte de la razón sobre cómo funcionan las conexiones. Algunas veces hacemos cosas más porque tenemos conexiones que por alguna otra razón.

Se dijo—tanto del púlpito el domingo en la mañana y durante la clase—que cada uno había recibido dones en diferentes maneras, y cada uno de nosotros tenía algo significativo para contribuir. Lo que me emocionó más es que se espera que utilicemos nuestros dones en las varias áreas de ministerio y servicio. ¡Todos en la congregación tuvieron la oportunidad de ser lo mismo dadores como receptores!

Aunque no todos pueden llegar a ser dadores y receptores, y no todas las etapas de la vida son lo mismo, todos deben recibir esa preciosa oportunidad. Existen “los más pequeños” porque los pobres siempre estarán entre nosotros (Deuteronomio 15:11, Mateo 26:11, Marcos 14:7, Juan 12:8), pero nunca seamos personas que produzcan “al más pequeño” porque les hemos fallado a nuestros hermanos y hermanas.

La mayoría de nosotros entendemos que toda la vida tiene valor, pero ¿entendemos que toda la vida fue creada para el servicio del Rey? Si “los más pequeños” son relegados a estar constantemente en el extremo receptor, entonces estamos robándoles la oportunidad de ejercitar sus propios dones y tener una conexión mutua dentro del cuerpo de Cristo.

Incremento de la Capacidad Individual y Colectiva

No importa si es un Sistema de castas en la India o quién recibe más reconocimiento en las redes sociales, existe un orden real de picoteo en este mundo. Los extranjeros y los desconocidos son puestos en la misma categoría como los criminales, como la gente que experimenta pobreza e incapacidades (Mateo 25:34-39).

Independientemente de nuestro propio status, se nos enseña a ser Buenos Samaritanos con aspiraciones de hospedar ángeles. De modo que debemos preguntarnos: Si Jesús estuviera sentado en nuestra mesa, ¿sería suficiente darle una generosa porción con una sonrisa súper amistosa, o desearíamos sentarnos y mantener una conversación profunda y significativa con Él?

Créeme, nuestros prójimos en necesidad anhelan sostener esa conversación íntima.

Las dos mujeres que se describen al principio de este artículo son de hecho la misma persona, e ilustra de una hermosa manera la importancia de enfocarse en lo que tiene fuerza en lugar de lo que no es correcto. Si las personas se “preocuparan” por la vulnerabilidad de esta mujer al suicidio, podrían nunca invitarla a su mesa, y podría nunca descubrir que la obra de su vida la ha llevado a la Casa Blanca.

La mujer dijo que la única vez que ella realmente se sintió como “la más pequeña” fue cuando la gente no supo escucharla, validarla ni responderle. Ella describió a un mentor espiritual que sólo derrama amor en su vida por unas dos horas cada mes. Su mentor la considera como agradable, competente y capaz.

Al hablar acerca de tu ministerio, te animo a ver al “más pequeño” a través de la lente de la realeza. ¿Qué si el campo es este mundo y el tesoro que no está a la vista es el gozo que nos proporciona el “más pequeño”? Seamos de bendición a otros con ojos que ven y oídos que oyen, de modo que podamos experimentar la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Humillémonos ante “el más pequeño”.

Al French es el oficial ejecutivo en jefe de Gift of Voice (Don de Voz, giftofvoice.com), un centro de entrenamiento para la recuperación de la salud mental y de trauma que ofrece educación para individuos, comunidades e iglesias. 

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