¿Qué Tienes en Tu Mano?

¿Eres fan de los juegos de cartas, por ejemplo, el póker o el blackjack?

Por tres años yo viví a 45 minutos de Atlantic City, una ciudad turística en el sur de Nueva Jersey. La simple mención de esa ciudad trae a mi mente casinos y bares. En efecto, la ciudad ocupó el segundo lugar entre las más pecaminosas de los Estados Unidos en 2016, de acuerdo on Trulia, una página de bienes raíces, en línea.

Estas características por sí solas levantan sospechas sobre Atlantic City y sus operaciones, de no estar por arriba del tablero—que significa legítimo, honesto y abierto.

Pero Atlántic City es un lugar, no una persona.

Pongamos nuestra atención en la gente—en particular los cristianos. ¿Estamos operando  “por arriba del tablero”?

“Por arriba del tablero” es una frase arraigada en el mundo de las apuestas. De hecho, la frase había sido relacionada con el juego justo de cartas. En otras palabras, para evitar la sospecha de hacer trampa, una persona se aseguraba de que sus cartas estuvieran más arriba del nivel de la mesa de juego, de acuerdo a Word-detective.com.

Como creyentes en Dios, debemos brillar con nuestra luz en las tinieblas. Debemos ser ese ejemplo de Jesús que a lo mejor muchos puedan no verlo jamás.

¿Pero ese eso posible con todo el desorden que hay en las clases sociales, especialmente Facebook, en estos tiempos? ¿En qué consiste una discusión justa y honorable? ¿Qué se puede  lograr bajo una nube de sospechas?

COVID-19 ha sacado a la luz los verdaderos colores de las personas. Yo veo algunos hermanos cristianos proferir insultos, que no mencionaré aquí porque son palabras demasiado desagradables y se me tuerce el estómago compartirlas. Las personas de ambos lados del espectro político están haciendo lo mismo, publicando cualquier artículo que pueden encontrar para hacer su punto.

¿Pero estamos realmente haciendo valer nuestro punto? ¿Qué vamos a ganar? Yo tengo dudas de que estemos por arriba del tablero.

Más bien, estamos operando con nuestras propias fuerzas, en nuestras propias preferencias y en nuestra propia intuición.

En las redes sociales—y en la vida—debemos proclamar nuestra vida como una plataforma para Dios. Para muchos, la plataforma se está usando para pasar por alto a Dios.

Aquí tenemos lo que yo veo que se está consiguiendo: rudeza, desánimo, comentarios vanos que no van a cambiar al mundo, menos la mente de alguno. ¿No somos mejores que esto?

Cristo murió por nuestros pecados, ¿y así es como lo representamos ante la familia y amigos?

Filipenses 1:21 declara: “Para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia”.

¿Dónde quedó el amor? ¿Dónde quedó la compasión?

Juan 15:12 declara: “Y este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado”.

1 Juan 4:8 dice: “El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor”.

Necesitamos detenernos, pensar e investigar—y antes que nada, ser cuidadosos.

Piensa en esto cuando publiques algo en Facebook (o digas o hagas cualquier cosa, de hecho). ¿Esta acción hará alguna diferencia? ¿Esta publicación impactará la eternidad de alguno? ¿Estaré reflejando a Cristo delante de los demás?

Si la respuesta es no, entonces es posible que sea tiempo de que reconsideres tu acción. Es posible que sea tiempo de dar un paso hacia atrás, orar y permitir que entre el amor.

1 Corintios 16:14 dice: “Hagan todo con amor”.

Y mientras estas en ello, preguntándote si estás siendo amoroso, considera esto: “El amor no perjudica al prójimo. Así que el amor es el cumplimiento de la ley” (Romanos 13:10).

De modo que, para continuar con el tema del juego de cartas, la siguiente vez que seas tentado a “jugar” una espada, un as de bastos o un diamante, considera lo que sería sacar un corazón. Un corazón, escrito en hebreo como לֵב, que significa “literalmente, el órgano vital que bombea sangre, pero también [es] visto como el asiento del pensamiento; la mente”, según lo explica ancient-hebrew.org.

Colosenses 3:12 declara: “Por tanto, como elegidos de Dios, santos y muy amados, vístanse con un corazón de misericordia, amabilidad, humildad, gentileza, y paciencia” (traducción libre).

Alex Davis, de Bradford, Pennsylvania, es director de operaciones del ministerio en Iglesia Brazos Abiertos y candidato ministerial local esperando la pista de diácono. Él ha estado involucrado en el ministerio desde 2016 y también ha trabajado en periodismo en Pennsylvania y Nueva Jersey. Está casado con Samantha, y tienen dos pequeños felinos (hijos).

 

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