Practicando la Manera de Jesús en Maneras Radicalmente Ordinarias

Cuando Jesús afirmó que Él había venido para traer “vida en abundancia” (Juan 10:10), yo estoy profundamente convencido que Él tenía en mente mucho más que un lugar para después de la muerte. El cielo es algo muy digno de estudio y tema de conversación, pero siempre he estado mucho más interesado en cómo seguir a Jesús y practicar la manera en cómo Su camino afecta el aquí y el cómo en este momento.

Para muchos de nosotros, parece haber un desconecte entre las Escrituras y cómo actualmente vivimos nuestra vida cotidiana en esta época digital moderna. Estamos tan “conectados” a nuestros mensajes de texto, llamadas telefónicas y cuentas en las redes sociales, pero seguimos rascándonos la cabeza pensando que—aun en la iglesia—podemos sentirnos solos. Hemos arreglado todas las cosas en nuestras vidas para que tengan lugar las más eficientes. ¿Pero qué si se supone que la vida debía ser maravillosamente ineficiente? ¿Qué si las respuestas que andamos buscando en relación con una vida significativa y bien vivida están ocultas en la Escritura a todo lo largo de algunos de los pasajes que realmente nunca hemos vivido?

En la Iglesia de la Libertad Canfield, en Ohio, hemos tenido la oportunidad de oprimir el botón de reiniciar. Una iglesia pequeña que ha visto disminuida su membresía, la Primera Iglesia Metodista Libre Youngestown fue escogida para recalibración y transformada con un nombre nuevo por los superintendentes de la Conferencia de Ohio, algunas renovaciones en el edificio, y un influjo de nuevos miembros.

El más importante de todos los cambios, sin embargo, es nuestro impulso determinado al aprendizaje y vivir no solo como Dios dice sobre algún tópico, pero lo que realmente significa ser un aprendiz de Jesús el día de hoy. Existen interminables prácticas que Jesús modeló para nosotros—desde el arte de la hospitalidad para abrazar el dolor y el perdón.

Como pastor, eso significa que mi familia y yo estamos trabajando consistentemente en la aplicación de estas prácticas mucho antes de que yo las enseñara los domingos en la mañana. En alguna preparación para la enseñanza de este otoño, yo estudié la práctica del Sabbath (Día de Reposo) e inmediatamente me di cuenta que difícilmente alguno de nosotros esté siguiendo el Sabbath como parece que Dios lo diseñó.

La mayoría de las personas, yo incluido, considera que la idea de que el descanso del Sabbath es un día (usualmente el domingo) cuando asistimos a un servicio en la iglesia, dejamos de trabajar, nos abstenemos de comer en restaurantes a fin de que nadie más tenga tampoco qué trabajar los domingos.

Cuando nos damos el tiempo para examinar las Escrituras con relación al Sabbath y el mandamiento de recordarlo y santificarlo (Éxodo 20:8), parece claro que sentarse en el sofá probablemente no era el punto principal. Practicar el descanso es un paso proactivo, semanal y con propósito para romper el ritmo del descanso de la semana. Es un tiempo de enfocarse en Dios, la familia y la creación.

 

En cuanto a mi familia, hemos tomado la decisión de tomar un período literal de 24 horas (Vienes a la puesta del sol hasta el sábado a la puesta del sol) para involucrarnos en lo que creemos es una práctica que da vida en nuestro mundo moderno.

Para nosotros, el Sabbath significa no comprar nada, ni siquiera ir a lugares donde se venden cosas. No es un día de compras, pero en lugar de descansar en gratitud por las cosas que ya tenemos. Son 24 horas durante las cuales no utilizamos ninguno de nuestros teléfonos y nos rehusamos a encender la TV, y en lugar de invertir más de lo normal unos con otros. Leemos juntos las Escrituras durante el día, y nos reunimos alrededor de una mesa común para nuestros alimentos.

El Sabbath se ha convertido en un período semanal en el que podemos confiar para re enfocarnos, transformarnos, y empoderarnos para los siguientes seis días. Nos hace trabajar más duro durante la semana, porque sabemos que cuando llega el Sabbath, vamos a quedar realmente desconectados de todo lo que nos recuerde los otros seis días.

Lo que es fascinante es que esta clase de transformación de vida que Jesús nos ofrece aquí, y ahora no es solo para darnos vida a nosotros, sino para todos los que nos rodean. Cuando comenzamos a implementar esta idea del Sabbath en nuestra familia, comencé a revisar varios libros por semana para que nuestra hija de 3 años en la biblioteca local como una alternativa a ver algún programa de TV.

Cuando yo hablaba con un amigo sobre lo que hacíamos durante este día de descanso, un guardia de seguridad de la biblioteca estaba cerca de nosotros. Cuando mi amigo y yo terminamos nuestra conversación yo comencé a alejarme, el guardia me hizo señas de que me acercara a él. Comenzó a explicar su vida en la India y su reciente llegada a los Estados Unidos, cuando su familia había esencialmente llegado a ser adicta a las pantallas de sus teléfonos. Mientras él trataba de adaptarse, llegaba del trabajo a su casa encontraba a su esposa y sus dos hijos embebidos en cualquier juego o video que estuvieran viendo, y él sintió que su vida carecía de significado.

Admitió que después de un período de días, el ritmo incansable del trabajo y una vida familiar aparentemente inexistente, él había considerado si no sería mejor acostarse en una vía de ferrocarril y esperar que llegara la máquina del tren. Desde su posición de guardia de seguridad, había escuchado la conversación sobre el Sabbath, y eso era lo que él había anhelado sin siquiera saber cómo lo llamábamos.

¿Qué pasaría si comenzáramos a tomar en serio las palabras de la Escritura, y no solo una versión de los mandamientos? Cuando hablamos del Sabbath, por ejemplo, ¿nuestro día de descanso se ve lo mismo como todas las demás personas trabajando en nuestra oficina? Y si así es, ¿sientes cómo Dios habrá tenido muchas otras cosas más preparadas para ti como un aprendiz de Jesús?

Reúnanse en torno a una mesa común para una comida en casa con tu vecino. Visita a un enfermo en lugar de solo enviar un ramo de flores. Ora por las personas cara a cara en lugar de solo decirles que estarán en tus oraciones. Practica el Sabbath de tal manera que el ritmo se rompa.

Ninguna de estas cosas es increíblemente eficiente, pero posiblemente ese sea el punto. Es posible que esa clase de vida se viva de maneras ineficiente al detenernos, enfocarnos a nosotros mismos en este momento presente, y practicar al máximo la manera de Jesús.

 

Josh Avery es pastor de la Iglesia de la Libertad, campus Canfield, Ohio; el conductor del podcast FMC Radio Show (Programa de Radio de la IML); y autor de Perdón Radical.

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