Por qué la Iglesia es Importante

A dim old church interior lit by suns rays penetrating through a colorful stained glass window in the pattern of a crucifix reflecting colours on the floor and a speech pulpit

La iglesia nos repara. No el edificio, claro está, y la reparación no siempre se siente bien. Ser reparado no es lo mismo que ser feliz o estar contento, al contrario, ser reparado es ser fracturado. Es la restauración de la esencia de lo que significa ser humano—relaciones. Todo lo que está mal en el mundo se debe a las relaciones fracturadas, ya sea relaciones con otras personas o con el Creador. Eso es lo que está sucediendo en la iglesia, estamos practicando las relaciones correctas.

Extrañamente, la iglesia nos repara a todos juntos, no a uno por uno, porque el concepto de “autoayuda” es un oxímoron. Nuestras necesidades sólo pueden resolverse en comunidad, con los demás, porque eso es lo que está fallando.

Los evangélicos tienden a enfatizar que la salvación de Dios, por medio de Jesús, es el perdón del pecado personal. Pero me complace recordarles que la salvación va mucho más allá. La buena noticia es que Jesús vino a arreglarlo todo, no solo nuestras ofensas personales. Vino a reparar todo lo que está descompuesto, principalmente las relaciones: nuestros matrimonios, amistades, familias, comunidades, naciones, procesos políticos. Piensa en los encabezados por un momento. ¿Qué es lo que están describiendo? Son asuntos de relaciones. El término “Ayuda grupal” sería más descriptivo de lo que realmente necesitamos, no el de “autoayuda”.

Esa es la razón por la que la iglesia, ese conjunto de personas, “siendo reparadas por medio de Jesús”, es indispensable para la salvación. Si, indispensable. Alguien podrá señalar al ladrón en la cruz o a alguien que se salva en una isla desierta, pero concediendo alguna rara excepción, la salvación se encuentra en, es exhibida por, y es demostrada a través de la restauración de las relaciones en comunidad. Nosotros lo llamamos iglesia.

Permíteme ir un paso más adelante a algo que va a sonar como extremadamente católico: Tú no puedes ser salvo fuera de la iglesia. Nuevamente, concediendo una rara excepción circunstancial, no hay salvación en solitario. El mundo no conoce a un cristiano solitario. ¿Por qué? Porque la esencia de la salvación es una relación restaurada, lo que no puede suceder en soledad.

Así, aunque la iglesia es desordenada, y algunas veces rara o incómoda, es donde practicamos nuestra experiencia de gracia para llevarla al mundo real. La iglesia es donde probamos la transformación de nuestro corazón y maduramos los frutos del Espíritu. Dices que eres salvo, ¿Cómo te comportas en una reunión administrativa? Dices que el Espíritu ha trabajado en tu vida, ¿Cómo reaccionas cuando la música es de baja calidad y además el cantante es desentonado? Dices que Jesús perdonó tus pecados, ¿perdonas tú a los hipócritas que hay entre nosotros? Dices que estas agradecido al Padre por el regalo de su Hijo, ¿Tus ofrendas son en verdad una muestra de tu agradecimiento?

Vayamos un paso más adelante. ¿Podría este concepto comunitario de la salvación ser más significativa para las nuevas generaciones? Son personas que por instinto no sienten la culpa del pecado ni quieren que pidamos por ellos para ponerse a cuentas con Dios. Sin embargo, instintivamente unen sus voces contra el pecado grupal: guerras, esclavitud, derechos civiles. Por esta razón, el grito de “justicia social” debe mover nuestras vidas.

Ellos han crecido viendo las noticias del mundo, no las locales. Todo es a lo grande y por ello responden a soluciones a lo grande. Es muy útil para ellos, dada su visión del mundo, entender que la salvación es a la vez personal y global. Es por eso que la iglesia es el primer paso para hacer frente a todo lo que necesita ser arreglado en la actualidad. Es una respuesta grupal que incluye también una respuesta personal.

Tu iglesia local, sin duda, parecerá estar muy lejos del clamor por la solución de Dios para el quebrantamiento de nuestro mundo, pero no lo está. La buena noticia de la salvación a través de Jesús se ha confiado a un pueblo redimido, no a una persona. El resplandor de Dios, que se manifestó en el tabernáculo y en el templo, ahora habita en las piedras vivas que están en un nuevo templo. Esa es tu iglesia local, el lugar donde el resplandor de Dios habita.

La iglesia a veces nos defrauda. Con frecuencia no llega a ser esa descripción tan elevada. Esto es normal dentro de tu iglesia local, habrá individuos que están menos “reparados” que otros. ¡Probablemente tú los conoces!

Sin embargo, Dios, en su estrategia de cooperación, ha elegido este instrumento—este congregación de gente reparada desigualmente, pero restaurada— para ser Su demostración de gracia y poder. La iglesia es la prueba No. 1 de la restauración de Dios de todo lo que se fracturó: las relaciones.

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