Perspectiva Bíblica Sobre Justicia Implicaciones para la iglesia de hoy

La idea central de este artículo es que, aunque la idea de “justicia” es un concepto bíblico integrado por varios componentes, los cuales hay que mantener en cierto balance, sin embargo, la Biblia privilegia la noción de justicia perdonadora y restauradora. Si esto es así, como cristianos estamos invitados/as a practicar una ética personal y social que ejemplifique este modelo de relaciones.

 

Componentes de la justicia en la Biblia

 

La Biblia habla de justicia retributiva, justicia restaurativa y justicia distributiva (jubileo).

Desde otro ángulo, justicia es (a) una cualidad de Dios (Él es justo), (b) es actuar y conducirse en la vida diaria correctamente, (c) darle a cada persona según lo que merece (retribución) y, (d) defender la causa de los débiles y vulnerables de la sociedad — justicia social.

Primero, uno de los atributos de Dios es que Él es justo en el sentido que es imparcial en el trato con los humanos y, además, que inherente a su naturaleza está el actuar correctamente (Salmos 11:7; Isaías 45:21).

Segundo, justicia (dikaiosune) tiene que ver con la conducta recta y piadosa. Esta es la idea cuando la Biblia dice que “José era justo” (Mateo 1:19). En esa misma categoría se puede clasificar a José del libro de Génesis 37-39 cuya conducta era íntegra y moralmente intachable. La Biblia dice, también, de Job que era un hombre “perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal” (Job 1:1). Esto es ser justo.

Tercero, en la Biblia existe un componente de justicia retributiva que consiste en pagarle a cada persona según lo que merece. Se llama también teología de la retribución, basada, fundamentalmente, en Deuteronomio 27:11-28:68. El pasaje hace referencia a las bendiciones a la obediencia y maldiciones a la desobediencia. La idea es darle al culpable el castigo que merecen sus acciones. Como veremos adelante, una lectura bíblica desde la visión del Reino no cancela este principio de justicia retributiva, pero Cristo y el Nuevo Testamento redefinen los términos de la relación entre los seres humanos y los seres humanos y Dios alrededor de los principios de gracia y misericordia. El uso desmedido de la justicia retributiva puede llevar a abusos en la aplicación de la ley religiosa, penal o civil.

Cuarto, la Biblia define el concepto de justicia como una ética de justicia social. En otras palabras, Dios trabaja a favor de los más vulnerables de la sociedad e invita a su pueblo a defender y a actuar a favor de ellos/as. Un caso bíblico paradigmático es la liberación de los Israelitas de la esclavitud y opresión en Egipto (Éxodo 3:7-10). Sobre el cuidado de Dios por los pobres y personas en necesidad Deuteronomio 10:17-19 dice:

“Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, … que no hace acepción de personas, ni toma cohecho; que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido. Amaréis, pues, al extranjero; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.”

 

La justicia redefinida a la luz del Reino: La hermenéutica de misericordia

 

Jesús reelabora la ética de la Ley y la justicia retributiva a la luz de una hermenéutica de misericordia. Haciendo una paráfrasis del profesor Richard Hays de la universidad de Duke, podemos decir que “para entender correctamente el Sermón del Monte (Mateo 5-7) es necesario reconocer que somos personas débiles y falibles y por lo tanto dispuestas a perdonarnos unos a otros como Dios nos perdona hasta setenta veces siete” (fmchr.ch/rbhays). Jesús resume el contenido de la Ley y los profetas en los mandamientos de “amor a Dios y al prójimo” (Mateo 22:35-40; Lucas 10:25-28; 22:35-40). Como fue dicho, Cristo prioriza la gracia extravagante que perdona hasta “setenta veces siete”, lo que quiere decir una permanente disposición a perdonar y a dar oportunidades (Mateo 18:21-22).

Cuando los guardianes de la Ley critican a Cristo por asociarse y comer con pecadores él les responde “misericordia quiero y no sacrificio” (Mateo 9:12-13; 12:1-8; Oseas 6:6). El hijo pródigo, quien había pecado y fracasado en todo, fue recibido de nuevo porque el padre “fue movido a misericordia (Lucas 15:20). En la perspectiva del Reino, los bienaventurados son los misericordiosos ya que al actuar así recibirán misericordia (Mateo 5:7: 23:23). El erudito del Nuevo Testamento E. P. Sanders ha dicho que la orientación típica de Cristo no fue a “censurar sino a animar, él no es condenatorio sino compasivo y perdonador, no fue un puritano sino alguien gozoso y celebratorio” (fmchr.ch/epsanders). Una frase de Cristo que normalmente se entiende en clave legalista es la que dice “sed perfectos como vuestro Padre es perfecto” (Mateo 5:48). Por el contexto entendemos que esta frase significa ser perfectos en la práctica de la misericordia, así como Dios es misericordioso “…que hace salir su sol sobre malos y buenos y que hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:45).

En Gálatas 6:1-2 Pablo dice:

“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.”

Jesús y el Nuevo Testamento subordinan (no eliminan) la justicia retributiva bajo la justicia restauradora cuyo nombre es “misericordia.”

Justicia y el problema del mal dentro de la creación divina

 

“Miré hacia otro lado y vi que en esta vida no son los más veloces los que ganan la carrera, ni tampoco son los más valientes los que ganan la batalla. No siempre los sabios tienen qué comer, ni los inteligentes tienen mucho dinero, ni todo el mundo quiere a la gente bien preparada. En realidad, todos dependemos de un momento de suerte, y nunca sabemos lo que nos espera. En cualquier momento podemos caer en la desgracia, y quedar atrapados como peces en la red o como pájaros en la trampa” Eclesiastés 12:11-12 (Biblia Lenguaje Actual).

Uno de los grandes retos a la teología y al ministerio pastoral es la presencia del mal dentro de la creación divina. En relación a nuestro tema sobre la justicia en la Biblia, me refiero al dilema humano perenne relacionado “al sufrimiento injusto.” ¿Hay justicia dentro de la creación? ¿Es justa la vida? ¿Por qué gente piadosa y buena como Job sufre cosas terriblemente injustas y malas?

Mientras la Biblia no teoriza sobre estas preguntas, si las enfrenta con un realismo admirable y único. El libro de Job y de Eclesiastés presentan la idea que hay aspectos de la vida que no pueden ser contestados con fórmulas convencionales sobre la justicia. El problema de los amigos de Job es que tenían una respuesta pre-empaquetada basada en la teología de la retribución sobre las causas del sufrimiento de Job. Su fórmula fue que Job había pecado y por eso le habían llegado todos los males que padecía. Es decir, justicia retributiva. Pecado, culpa, castigo. Simple.

Básicamente estos libros mencionados arriba, proponen que la vida es perpleja, compleja y elusiva. Que, bajo ciertas circunstancias, la vida no es fácil. Que para algunas personas la vida es absurda, cruel, injusta, contradictoria y misteriosa. Pensemos en los miles de habitantes de Judá que eran piadosos y “justos”, pero murieron igualmente junto con los israelitas renegados en la toma, incendio y caída de Jerusalén en el año 587 a. C (contexto existencial y pastoral del libro de Job). Pensemos en los miles de inocentes que murieron en el Holocausto o en la caída de la Torres Gemelas del 9/11. Reflexionemos en tantos misioneros/as y cristianos que injustamente sufren asesinato en países hostiles al evangelio. ¿Qué justicia es esta? Jesús mismo en la cruz dijo “Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado? (Mateo 27:46).

Las narraciones de los libros de Ruth, Job, algunos salmos y Eclesiastés nos enseñan que antes los absurdos e injusticias de la vida hay mérito en mantenerse siendo buenas personas sin esperar nada a cambio (la acusación de Satán era que Job le servía a Dios por las bendiciones que recibía). Aprendemos que el mal es un problema real en la estructura del cosmos. Que este tipo de sufrimiento llega sin explicación. Que debemos aprender a abrazar tanto el éxito como las pérdidas. Que la vida sigue y, por lo tanto, tras las pérdidas debemos levantarnos. Que Dios recompensa la fidelidad y la perseverancia en tiempos de sufrimiento injusto (Job recupera su salud, nueva familia, etc.). Que, en ciertas circunstancias, en la consejería debemos aprender a callar, a acompañar a quienes sufren y esperar en Dios evitando terapias preconcebidas (el problema de los consejeros de Job). Sobre todo, tenemos que aprender a abrazar el misterio y, como Jesús en la cruz, siempre confiar en la sabiduría del Padre.

Debemos reconocer que vivimos en un mundo torcido, caído e imperfecto. Que el Reino de Dios es la respuesta divina al problema del mal dentro de su creación. Por lo tanto, el mal no tiene la última palabra. Dios está enderezando lo torcido y está llevando a toda su creación a un nuevo estado prístino y restaurado de victoria plena sobre el mal y sobre el sufrimiento.

 

Implicaciones prácticas de la justicia en la Biblia

 

Pero ¿Qué implicaciones tiene para la ética cristiana el tema de la justicia en la Biblia? Es decir ¿Cómo practicamos y aplicamos justicia en nuestro diario vivir?

 

  1. Dios es justo y esto nos debe hacer confiar en su justicia y sabiduría.

 

  1. El cristiano está invitado a vivir una vida piadosa y agradable a Dios como Job y los dos José de la Biblia. En el Nuevo Testamento el seguidor/a de Cristo es transformado/a por su relación estrecha con él y por la obra del Espíritu Santo en el contexto de mentoría en el cuerpo de Cristo. Así el cristiano “hace frutos dignos de arrepentimiento” (Mateo 3:8) y muestra el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23).

 

  1. La justicia retributiva nos recuerda que la forma en la que actuamos tiene consecuencias en esta vida y/o en la eternidad. Nos enseña que en la vida hay límites que no debemos traspasar. Que debemos vivir vidas responsables ante Dios, la familia, la iglesia y en la sociedad. Complementariamente, la alternativa bíblica a cualquier brutalidad del sistema de justicia penal o eclesiástico son la exhortación, amonestación, reprensión, arrepentimiento, confesión, perdón y restitución.

 

  1. La justicia de Dios, además, se manifiesta defendiendo la causa de los desvalidos y marginados de la sociedad (Proverbios 31:9). Cualquier discurso bíblico o teológico que ignore esta dimensión de la justicia en la Biblia sufre de estrechez ideológica o de incongruencia entre lo que la Biblia enseña y la práctica cristiana. La justicia bíblica nos convoca a trabajar por el trato justo e igualitario de todas las personas o grupos. Esto significa no discriminar a nadie por condiciones de género, color de la piel, nivel social o creencias religiosas. Como cristianos somos llamados a defender los derechos de cada persona, aun cuando las creencias y orientaciones de ellas sean diferentes a las nuestras.

 

En conclusión, la propuesta principal de este artículo ha sido que la noción de “justicia” es un concepto bíblico integrado por varios componentes, los cuales hay que mantener en cierto balance, sin embargo, la Biblia privilegia la noción de justicia perdonadora y restauradora. Si esto es así, como cristianos estamos invitados/as a practicar una ética personal y social que ejemplifique este estilo de relaciones. Jesús puso en el centro de las relaciones la hermenéutica de misericordia. La manera más evidente como se reveló esta misericordia y justicia de Dios es por medio de la muerte redentora y justificadora de Cristo por nosotros los culpables.

Este es un testimonio y mensaje cristiano potente y relevante para la cultura contemporánea.

 

El pastor Guillermo Flores tiene un doctorado de Fuller Theological Seminary (DMin), es coach Latino del proyecto Recalibrar y pastorea la Iglesia Metodista Libre Melrose de Miami.

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