Un Artículo más sobre la Oración … bla, bla, bla (suspiro)

Antes de voltear la página para ver qué más hay en esta edición de LUZ Y VIDA, piensa en escucharme. ¿Qué rol juega la oración en tu vida? ¿Qué respuestas a la oración han quedado grabadas en la historia de tu vida? ¿Qué milagros han ocurrido en el discurrir de tu oración? Si la oración era la medida de tu devoción por el Señor, ¿qué tan profunda y rica sería tu devoción? Antes de responder a un artículo más sobre la oración con un suspiro, poniendo los ojos en blanco, encogiéndote de hombros, y pasar de escuchar a cerrar tus oídos, quizás queramos hacer una pausa y  permitir que estas preguntas penetren profundamente en nosotros.

Jesús usaba el principio de preguntas repetitivas con Pedro cuando él necesitaba ser restaurado después de haber negado a Cristo. Tres veces, y con gran intencionalidad como un martillo eléctrico, Jesús le preguntó a Pedro: “¿Me amas?” Aquí tenemos tres preguntas que todos debemos hacer en relación con la oración. Profundicemos. Insistamos en responder cada una con la verdad antes de decir: “Bla, bla, bla. Lo que sea” Dejemos que obren en nosotros, en ti y en mí, ¿Listo?

¿Por qué no oras más?

¿Por qué no oras más?

¿Por qué no oras más?

Estas no son preguntas tramposas. No requieren escarbar en serio en el griego o hebreo original. No es necesario un apasionado sermón de 60 minutos. ¿Respondiste a las preguntas? ¿Quieres volverlas a leer?

La falta de oración en el cristianismo contemporáneo es abundante. Así como es problemática la multiplicidad de actividades que llamamos oración, que no son verdadera oración. Mientras que nos enfocamos en los pecados de comisión (las cosas malas que hacemos), tendemos a olvidarnos de los pecados de omisión (las cosas mejores que dejamos atrás). En otras palabras, no estás en verdad espiritualmente “seguro” solo porque te mantienes libre de los grandes pecados capitales. Las profundidades de Dios en las que nos negamos a bucear están más manchadas por el pecado de lo que nos damos cuenta.

¿Qué despertamiento o avivamiento ha sido retrasado por nuestra falta de oración? ¿Qué oraciones no han sido escuchadas en lo alto por nuestros motivos desviados y descarado egocentrismo? ¿Quiénes se han perdido porque no hemos clamado a Dios día y noche por sus almas?

En el clima de hoy tan cargado políticamente, escucho agendas políticas que se introducen en nuestras oraciones. ¿Es esto agradable a Dios? ¿Alguien se ha molestado siquiera en preguntar, o sólo asumimos que Él tiene la obligación de escuchar cada palabra que sale de nuestra boca? ¿Estamos orando con la mente de Cristo o con nuestra propia mente? Hay mucho más en este “negocio de la oración” de lo que nos damos cuenta. Cuando se trata de la oración más allá de lo político, necesitamos gente de oración que oren como si estuvieran sentados cara a cara con Cristo “en las regiones celestiales” (Efesios 2:6), Necesitamos orar con la mente de Cristo y hablar lo que el Espíritu está susurrando en nuestros oídos, sin importar quién se ofenda. ¿Nos hemos alejado de la voz del Espíritu porque incluso Él se ha vuelto demasiado ofensivo para los oídos tan sofisticados de hoy?

¿Y de qué manera oramos por las personas? ¿Funcionan las cadenas de oración de la iglesia como deberían, involucrando a la oración, o simplemente ofrecen un canal para mantenerse “a la vista” para aquellos que piensan en los infortunios de otros? ¿Oramos por los síntomas superficiales o por las profundas necesidades? ¿Pedimos al Espíritu Santo que revele la necesidad profunda y oramos en consonancia con lo que escuchamos, o le regresamos a Dios la charola diciendo: “Que se haga tu voluntad”?

La verdadera oración, la oración verdadera, la oración arraigada en la mente de Cristo, la oración que se informa por la silenciosa voz del Espíritu Santo, la oración que es específica, la oración que nace de corazones santos … es la clase de oración que se necesita en el día de hoy.

Te invito a que veas la oración con lo maravilloso, incomprensible, poderoso, incluyente, relacional, que involucra al Espíritu, que libera unción, del reino de Dios que viene a la tierra, salvador de almas, liberador que realmente es. Si captamos la visión de la verdadera oración, nunca seremos los mismos. Cambiaremos. Nuestras oraciones cambiarán. El mundo cambiará. Y tú y yo dejaremos de preocuparnos de los pecados de comisión por el poder de la oración—aquello que omitimos—nos atrapará tan profundamente que ni siquiera pensaremos en las tentaciones de pecar, ya no digamos los actos pecaminosos. Estaremos demasiado ocupados trayendo el reino de Dios a la tierra como para preocuparnos por el diablo. Estaremos tan involucrados con Jesús, destruyendo las obras del diablo, que él ya no podrá obrar más en nosotros. Seremos desafiados personalmente y cambiados estando en la presencia de Dios, que ya no seremos nosotros, seremos humildes y transformados.

¿Esto es sólo un artículo más sobre la oración?

¿Qué harás?

Antes de que tú y yo hagamos otra oración de “Hágase tu voluntad” por otra persona, oremos por nosotros mismos. De hecho, hagámoslo tres veces como al principio de este artículo. Todavía mejor, pongámonos frente a un espejo y hagamos esta oración con gran humildad, entrega y sumisión.

Señor, Tu voluntad sea hecha en mí.

Señor, Tu voluntad sea hecha en mí.

Señor, Tu voluntad sea hecha en mí.

Señor Jesús, Señor de la Iglesia y Rey del Universo, erradica nuestra falta de oración. Muéstranos el camino más excelente de participar contigo para ver Tu reino venir a la tierra como es en el cielo. Nos presentamos como un sacrificio vivo, santo y agradable a Ti, Dios. Te pedimos que hagas como quieres en nosotros. Haznos un pueblo de oración para que Tu luz brille intensamente en una época tan divisiva. Une nuestros corazones con aquellas cosas que hemos omitido, sácanos de nuestro pecado para la obediencia. Nos arrepentimos delante de Ti, y decimos: “Sí, seremos un pueblo de oración”. Oramos en el nombre de Jesús. Amén.

Brett D. Heintzman es el editor de LUZ Y VIDA por su rol como director de comunicaciones de la Iglesia Metodista Libre USA, a la que también sirve como director asociado del Ministerio Nacional de Oración. Más acerca de sus conceptos sobre la oración se puede encontrar en su nuevo libro: “Llegando a ser una Persona de Oración”, que se puede ordenar de freemethodistbooks.com.

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