Oración: La Llave Poderosa

Acabo de recibir una llamada de una madre desesperada por su hijo que estaba en el hospital debido a un intento de suicidio. Había tomado un puñado de píldoras de prescripción médica compradas en la calle, además de otras drogas que fumó. Ella no sabía lo que él había fumado, pero las píldoras por sí mismas eran capaces de matarlo. Y eso hubiera sucedido si ella no lo encuentra y llama al 911.

Este no era el primer intento de suicidio para su hijo. Él procede de una familia cristiana evangélica de cuatro hijos—dos varones y dos mujeres.  Este muchacho en particular había sido un estudiante ejemplar, y atleta, hasta su segundo año en una escuela particular de élite, cuya declaración de misión es “auxiliar a los padres en su misión de desarrollar ciudadanos ejemplares equipados con habilidades de pensamiento analítico, un carácter virtuoso, y una pasión por aprender, formados sobre un fundamento de conocimiento sólido”.

Algunos de los estudiantes de esta escuela han cometido suicidio. Esto no implica que la escuela haya contribuido a la desesperación de éste o de otros estudiantes. Simplemente estoy diciendo que, aunque los padres hagan todo lo que pueden por criar a sus hijos en un ambiente cristiano sano con oportunidad académica excelente, sus hijos pueden caer en desesperación. Es un dilema de miedo.

El equipo editorial de esta revista me pidió escribir este artículo sobre la oración. Soy una persona que cree en la oración, y he abrazado el poder de la oración en toda mi vida adulta. He experimentado un éxito significativo en el ministerio, así como desengaños cataclísmicos en mi vida personal. Realmente me gustan las personas que creen en la oración, pero me he dado cuenta que, si no han sufrido alguna gran pérdida, tienden a ser excesivamente grandilocuentes y en algunas ocasiones rayan en lo atemorizante. Dicho lo anterior, te contaré sobre mi conversación con la madre que ya mencioné antes.

Ella me contó que durante el Segundo año de su hijo, él dejó la práctica de los deportes y se involucró en los grupos sociales, cambió sus preferencias por la música y el arte, y causó tal preocupación en sus padres, de tal manera que comenzaron a llevarlo a consejería. Le prescribieron medicamentos, dejó de asistir a la iglesia, siguió en terapia, y pronto comenzó a perder peso.

Le hice ver a la madre que sus oraciones no cambiarían los deseos de su hijo, y si él quería quitarse la vida, eventualmente lo lograría. También le dije que ella tenía el poder de cambiar en una dirección positiva el ambiente espiritual que rodeaba a su hijo por medio de la oración. Le aseguré que por medio de la oración ella podría disminuir las influencias espirituales obscuras que rodeaban a su hijo, y estimular el ministerio del Espíritu Santo, lo que podría mejorar la actividad espiritual positiva que rodeaba a su hijo. Le dije que las ideas de su hijo le pertenecían a él, y que ella no podría controlarlas.  Pero el ambiente espiritual podría introducir ideas de vida y luz en los pensamientos de su hijo, e incrementar las probabilidades de tomar buenas decisiones — del mismo modo que introducir ideas en su mente aumentaría sus probabilidades de tomar malas decisiones.

Pero el ambiente espiritual podría introducir ideas de vida y luz en los pensamientos de su hijo, e incrementar sus probabilidades de tomar decisiones positivas—como introducir ideas negativas en su mente incrementaría sus probabilidades de tomar malas decisiones.

Pablo nos dice en 2 Corintios 10:3-5: “Somos humanos, pero no luchamos como lo hacen los humanos. Usamos las armas poderosas de Dios, no las del mundo, para derribar las fortalezas del razonamiento humano y para destruir argumentos falsos. Destruimos todo obstáculo de arrogancia que impide que la gente conozca a Dios. Capturamos los pensamientos rebeldes y enseñamos a las personas a obedecer a Cristo” (NTV).

Por favor piensa en el texto anterior mientras piensas en cuán a menudo se refiere a la cognición: ideas, pensamientos, conceptos, presuposiciones y puntos de vista.  Con frecuencia, cuando enseñamos la Escritura, enfatizamos las armas de Dios sin revelar que las armas de Dios cambian el ambiente espiritual, lo que le da a Dios la oportunidad de inyectar Sus pensamientos en nuestras vidas, y las vidas de aquellos por quienes estamos orando, de modo que tengan mejores ideas que dirijan sus vidas.

 

Una Vision de Adolescente

Cuando yo era adolescente, assistí a la Explo´72 en Dallas, Texas, con decenas de miles de otros estudiantes de preparatoria. Cuando Bill Bright habló el martes en la noche, yo entregué mi vida a Cristo. Después del regreso a casa en Yorktown, Indiana, comencé a influir en otros estudiantes en mi escuela preparatoria local, y pronto nuestro grupo creció más que la iglesia. Debido a mi deseo de ver cientos de mis compañeros estudiantes venir a Cristo, regularmente yo iba a la iglesia en las noches y pasaba por la iglesia orando por mi escuela y mis amigos. En una ocasión, mientras hacía lo anterior, vi lo que ahora sé que era una visión. ¡Se me revelaron tantas cosas!

Vi una sala de partos en un hospital donde estaban las mujeres próximas a dar a luz. Dentro de la circunferencia de aquella sala de partos pululaban espíritus demoníacos con uno especialmente impío que daba órdenes a los demás. Mientras yo veía a los bebés recién nacidos, los demonios principales asignaban un espíritu a cada uno de los bebés. Escuché los nombres de los espíritus—odio, arrogancia, lujuria, codicia, arrogancia, glotonería, rebeldía, hiperintelectualismo, ignorancia, necedad, etc. Algunos de los espíritus iban directamente al interior de los bebés, otros permanecían por fuera de los bebés e iban tras ellos cuando salían de la sala, y otros espíritus se acercaban a ellos y luego regresaban al círculo esperando otra tarea.

Los espíritus eran de varios tamaños y apariencia. Algunos eran horribles y repulsivos, otros tenían buena apariencia y eran atractivos. Algunos parecían fuertes y seguros de sí mismos, otros, nerviosos y ansiosos, pero todos eran malos y estaban asignados para robar las vidas que Dios había designado para los bebés. Recordé Juan 10:10 cuando Jesús dijo: “El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante” (NTV).

Luego se terminó la visión. Yo sólo era un niño, recientemente me había entregado a Cristo y crecía rápidamente. Ahora comprendo que el papel de los espíritus malos era introducir malas ideas en las mentes y vidas de la gente, pensamientos impíos y errores que les robarían a ellos lo mejor que Dios les había dado, o matarlos si era posible, y destruir sus vidas eternas que tanto quería Dios que recibieran. Evidentemente, Jesús quería que todos recibieran una vida rica y satisfactoria, pero ahí estaba un diablo que había planeado estratégicamente robar aquella vida. En ese momento, tuve una revelación de la importancia de nuestras oraciones.

 

Ideas + Resultados

Prayer stimulates the ministry of the Holy Spirit, and it thwarts demonic activity. Our spiritual environment influences the good or bad ideas that are introduced into our minds.

La oración estimula el ministerio del Espíritu Santo, y frustra la actividad demoníaca. Nuestro entorno espiritual influencia las buenas y malas ideas que son introducidas en nuestras mentes.

Las ideas fueron la diferencia entre Billy Graham y José Stalin—los resultados, muy diferentes.

Las ideas son la diferencia entre los Estados Unidos de América y las repúblicas islámicas o las dictaduras comunistas—los resultados, muy diferentes.

Las ideas son la diferencia entre la piedad y el secularismo—una vez más, los resultados, muy diferentes.

Ser un estudiante de la Biblia, congregarnos de tal manera que demos vida con otros creyentes, y ser llenos con el Espíritu Santo crea una manera muy diferente de pensar que sucumbir a una mentalidad de víctima, pareciéndonos a los secularistas, e inflándonos con arrogancia y actitud de juicio.

Orar y leer la Palabra de Dios lleva a una persona a una dirección diferente a la de ir a parar en una cantina.

Diferentes influencias espirituales.

Diferentes ideas.

Diferentes destinos eternos.

Las personas no son marionetas. Pueden escoger lo que piensen y hagan. Pero la oración hace una diferencia en su atmósfera espiritual e influencia su habilidad de procesar y escoger ideas.

Algunos dirán que todo esto es planeado con anticipación, y que no tenemos nada qué hacer en estas dinámicas diferentes. Yo no lo creo. ¿Por qué? Tengo innumerables razones, pero una que sobresale hoy después de hablar con aquella mamá es Mateo 16:19, donde Jesús dice: “Y te daré las llaves del cielo. Todo lo que prohíbas (ates, impidas) en la tierra será prohibido (atado, impedido) en el cielo, y todo lo que permitas (desates) en la tierra será permitido (desatado) en el cielo”

 

Poderosa Autoridad

Las llaves en la Biblia a menudo son símbolos de poder y autoridad. Si bien el enfoque de Mateo 16:19 es Pedro, esta misma autoridad se extiende a toda la iglesia, en Mateo 18:18. Jesús utiliza el mismo lenguaje, pero en el contexto de otros, y de la oración:

“Si un creyente peca contra ti, háblale en privado y hazle ver su falta. Si te escucha y confiesa el pecado, has recuperado a esa persona; pero si no te hace caso, toma a uno o dos más contigo y vuelve a hablarle, para que los dos o tres testigos puedan confirmar todo lo que digas. Si aun así la persona se niega a escuchar, lleva el caso ante la iglesia. Luego, si la persona no acepta la decisión de la iglesia, trata a esa persona como un pagano o como a un corrupto cobrador de impuestos.

“Les digo la verdad, todo lo que prohíban en la tierra será prohibido en el cielo, y todo lo que permitan en la tierra será permitido en el cielo.

“También les digo lo siguiente: si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra con respecto a cualquier cosa que pidan, mi Padre que está en el cielo lo hará. Pues donde se reúnen dos o tres en mi nombre, yo estoy allí entre ellos (Mateo 18:15-20, NTV).

Aquí Jesús revela el poder que Dios le ha dado a la iglesia. En el primer párrafo, Él revela el poder redentor que tenemos para restaurar a los pecadores arrepentidos. En el segundo párrafo, Él revela que lo que hacemos en la tierra se lleva a cabo con la autoridad del mismo cielo. Y en el tercer párrafo, Él enfatiza la importancia de hacer estas cosas en armonía con otros creyentes, y como Él mora en nosotros como nosotros permanecemos en Él, tenemos la facultad de orar con Su autoridad (Juan 15:7). Obviamente, por eso es que oramos en el nombre de Jesús, no en nuestro propio nombre. Cuando oramos en el nombre de Jesús, estamos esencialmente orando “en Su lugar” como Sus embajadores aquí en la tierra.

Es por eso que Efesios 2:6 dice: “Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo Jesús” NTV).

En otras palabras, estamos posicionalmente en Cristo, aunque físicamente seguimos estando aquí en la tierra. Es esa posición en Él lo que le da la autoridad a nuestra oración. En Cristo tenemos autoridad en la oración. Por nosotros mismos nosotros no podemos hacer nada.

Puesto que estamos en Cristo, cuando la mamá y yo concordamos en oración, pudimos prohibir algunas cosas y permitir otras que tendrán impacto en la esfera espiritual de su hijo.  Hasta ahora, él ha sido victimizado por el pecado, esquemas demoníacos, malas ideas y malas decisiones. Aunque no podemos pasar por encima de su voluntad, podemos mejorar la esfera espiritual alrededor suyo dándole mayor libertad de escoger bien. Esta fue nuestra oración:

  1. Atamos el espíritu que ciega las mentes de los que no creen.

Satanás, quien es el dios de este mundo, ha cegado la mente de los que no creen. Son incapaces de ver la gloriosa luz de la Buena Noticia. No entienden este mensaje acerca de la gloria de Cristo, quien es la imagen exacta de Dios (2 Corintios 4:4, NTV).

  1. Oramos que el Padre lo atrajera al Señor Jesús. En Juan 6:44, Jesús dijo: “Pues nadie puede venir a mí a menos que me lo traiga el Padre, que me envió, y yo lo resucitaré en el día final” (NTV).
  2. Desatamos el Espíritu de Adopción, de modo que él pudiera exclamar: “Abba, Padre” Romanos 8:15, dice: “Y ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice al miedo. En cambio, recibieron el Espíritu de Dios cuando él los adoptó como sus propios hijos. Ahora lo llamamos ´Abba, Padre´” (NTV).
  3. Desatamos el Espíritu de Sabiduría y Revelación, de modo que él pudiera conocer mejor a Dios. En Efesios 1:16-17, cuando Pablo describió su oración por la iglesia de Éfeso, escribió: “No he dejado de orar por ustedes. Los recuerdo constantemente en mis oraciones y le pido a Dios, el glorioso Padre de nuestro Señor Jesucristo, que les dé sabiduría espiritual y percepción, para que crezcan en el conocimiento de Dios” (NTV)
  4. Oramos para que Dios enviara a alguien a su vida que lo pudiera conectar, y ministrarle. Hicimos eso porque sabíamos que como habíamos orado, él estaría más abierto al evangelio si alguien se lo presentaba. Sabíamos eso porque Jesús dijo en Mateo 9:37-38: “La cosecha es grande, pero los obreros son pocos. Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros a sus campos” (NTV).

Estoy escribiendo este artículo inmediatamente después de recibir esta llamada de la mamá del chico, así que aún no sé de ningunos resultados. Nunca he visto a este joven, ni a nadie de su familia, incluyendo a su mamá. Ella me llamó porque una amiga suya le dijo que yo había visto resultados increíbles por la oración de intercesión.

No estoy seguro que esos resultados tengan mucho que ver conmigo, pero sí con mi fe en lo que Dios ha hecho al trasladarnos del reino de las tinieblas al reino de Su querido Hijo. Estamos en Él y tenemos la responsabilidad de ser la iglesia, de ser Su asamblea gobernante aquí en la tierra, que tiene la autoridad de atar y desatar, de permanecer en Él, y de crecer en Su Palabra y en una relación fresca con Él.

La oración es la llave poderosa. Cuando hacemos sólo lo que la iglesia puede hacer, podemos mejorar la atmósfera espiritual en nuestro derredor y en derredor de otros. Si no lo hacemos, llegamos a ser espiritualmente impotentes e inefectivos—seguimos siendo cristianos, pero sólo cristianos inefectivos.

De modo que con este artículo, piensa en refrescar tu vida de oración. Llénate continuamente con el Espíritu de Dios, a fin de poder hacer lo que Él hace, y decir lo que Él dice. Desarrolla tu vida en Su Palabra de modo que produzcas más vida, a fin de conocer Su personalidad y la manera en que Él trató con los miembros de generaciones pasadas. Luego combina ese conocimiento bíblico con el plan de Dios para nuestra generación. Haz la obra de un embajador de Cristo en la oración con otros miembros de la iglesia, ejercitando Su autoridad en la tierra. Luego podrás decir:

“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del Señor” (Lucas 4:18-19 NTV).

 

Ted Haggard es el pastor fundador de la Iglesia de Santo Santiago en Colorado Springs, Colorado; es fundador y coordinador de la Red de Iglesias Redentoras, y anterior president de la Asociación Nacional de Evangélicos. Llegó a ser un presbítero Metodista Libre en 2015 y dirigió el grupo de enfoque de la Iglesia Sana en la Conferencia General de 2019.

 

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