Necesidad y Provisión

Estaba parada por fuera frente a la puerta de mi oficina, se veía desolada, desaliñada y abrumada. Rápidamente invité a esta querida octagenaria a entrar, a salvo del frío. Escuché cómo cinco décadas de angustias, abuso verbal, y más recientemente adicción a programas pornográficos televisivos vinieron a derrumbarla. La gota que derramó el vaso fue la negativa de su esposo esa mañana a cambiar. Así que tuvo que irse, con sólo la ropa que traía puesta, y fue así como se encontró parada frente a mi oficina.

Las necesidades de Sally (no es su nombre real) eran numerosas: alimento, ropa, medicamentos prescritos, vivienda, seguridad y renovación de polizas. (Su esposo había utilizado los pagos para costear su adicción a la pornografía). Además, esta fiel creyente necesitaba apoyo, ánimo y fortaleza para caminar en medio de lo inimaginable. La promesa de provisión de Dios que dice: “Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19) fue parte de las palabras de mi oración con ella esa mañana.

Puede ser que muchos de nosotros podríamos no encontrarnos nunca en el lugar de Sally, todos reconocemos el gran clamor de lo profundo de nuestro corazón por nuestras necesidades – financieras, emocionales, físicas, relacionales o espirituales – resueltas por el Señor. Caminando al lado de Sally el mes pasado me ha recordado de las formas prácticas que Dios provee, y además ha demostrado tres acciones que podemos tomar para movernos de la necesidad a la provisión. Mientras confiamos, buscamos y proclamamos, creamos oportunidades para el Espíritu de moverse y trabajar.

Confía

Declaramos que nuestras vidas son guiadas por la fe, no por vista (2 Corintios 5:7), sin embargo los resultados prácticos de esta declaración con frecuencia se quedan cortos. ¿Qué te ha pedido Dios que hagas, o digas, que dés o vayas y aún no lo haces porque estás temeroso de los detalles aún no determinados? La confianza requiere que nos enfoquemos no en el “cómo”, sino en el “Quién”. Mientras los detalles pueden seguir siendo falsos, el Dios que llama – el que provee, el Espíritu en el que hemos puesto nuestra confianza – no lo es. Mientras el temor nos impide confiar plenamente en Dios, Santiago 4:15 nos recuerda, “debieran decir: ‘Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello´”.

Si luchas por confiar en Dios y decir: “Haremos todo lo que el Señor ha dicho, y le obedeceremos” (Exodo 24:7), acuérdate del carácter de Dios y de las formas en que Él ha respondido fielmente cuando tú has confiado en el pasado. Algunas veces llegamos al punto, al que Sally llegó, cuando no tenemos elección sino sólo confiar, pero la alternativa es inaceptable o impensable. Al buscar la provisión de Dios para nuestras necesidades, quizá nosotros más fácilmente confiemos, incluso – o especialmente – cuando parece que podemos elegir algo diferente.

Buscar

Los cristianos independientes y autosuficientes deben ser un contrasentido, incluso con demasiada frecuencia esto se convierte en el estándar de oro para una vida llena de fe. Admitir nuestras necesidades y confiar en Dios para resolverlas no es señal de debilidad. Pablo regularmente enfrentó dificultades que era incapaz de aguantar con sus propías fuerzas, pero a pesar de eso, dio gracias de que su desesperación le provocara confiar solamente en Dios (2 Corintios 1:8-11). La provisión de Dios para nuestras necesidades comienza con un corazón que le busca. Incluso el profeta Amós suplicó al pueblo de Dios – cuyas necesidades eran resultado de su propio pecado e injusticia – “buscar al Señor y vivir” (Amós 5:6).

Dios da buenos dones a aquellos que se lo piden (Mateo 7:11), pero quizá nuestras necesidades no se resuelvan porque no lo pedimos (Santiago 4:2). Debemos reconocer que la búsqueda de la provisión de Dios require no solamente humildad, pero además, a menudo admitir nuestras necesidades ante otros – algo repetido y demostrado de una manera tan hermosa por Sally.

Proclama

Si tuvieras la oportunidad de conocer a Sally, serías inmediatamente  impactado por su ímpetu para proclamar la fidelidad y provisión de Dios “¡hasta de un sacapuntas!” Un gozoso testimonio ha remplazado su desesperación y desolación, y está presta a dedicar su gratitud al Señor por las inumerables formas en las que Él ha provisto. Para todos los que han animado, apoyado y respondido a las oportunidades de Dios para resolver sus necesidades, la proclamación de Sally eleva e inspira. Su historia de cómo experimentó la provisión de Dios nos da ánimo para nuestros propias jornadas de confianza y búsqueda del Señor, y así contribuye más a la futura provisión de Dios.

La proclamación del trabajo de Dios subyace en el corazón del salmista quien declaró, “Vengan ustedes, temerosos de Dios, escuchen, que voy a contarles todo lo que él ha hecho por mí” (Salmo 66:16) y las instrucciones de Jesús al endemoniado gadareno liberado de la posesión demoníaca “Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti” (Lucas 8:26-39).

Kristen Marble es pastora principal de la Iglesia Metodista Libre de Mars Hill en Indianapolis y es presbítero ordenada. Visita kristenmarble.com para leer más de sus escritos.

PARA DISCUSION:

1 ¿Qué impide que tú confíes plenamente en Dios? ¿Podrías atreverte a orar para que Dios te coloque en situaciones en las que confiar en Dios fuera la única opción.?

2 ¿En qué formas has sucumbido a la antibiblica seducción de independencia, y cómo te puedes volver a comprometer en buscar la provisión de Dios para tus necesidades?

3 ¿Qué podrías proclamar sobre la forma en cómo obedecerías el mandamiento de Jesús de “volver a tu casa y decir lo que Dios ha hecho por ti”?

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