Mujeres — Siervas, Pastoras, Líderes

Nuestra iglesia celebra cuando Dios llama a las mujeres al ministerio y al liderazgo en la iglesia.

Primero, todo el evangelio, que es para todas las personas del mundo, recupera el lugar de la mujer y lo lleva a lo que es la intención de Dios desde la creación. Dios creó a la humanidad — varón y hembra — a su imagen y le dio la responsabilidad de cuidar de la creación. Dios llamó a esta disposición — la del hombre y la mujer conviviendo juntos y reflejando la imagen y presencia de Dios y actuando en su nombre — como algo “muy bueno” (Génesis 1:31).

Cuando el hombre y la mujer pecaron, esta intención tan creativa, fue saboteada. Como resultado, a la mujer le dijo: “Desearás a tu marido,y él te dominará” (Génesis 3:16). Bajo el poder del pecado y la muerte, la mujer quedó en subordinación.

Pero ahora, bajo el poder de la gracia, hay una nueva creación dondequiera que la maldición esté. Este evangelio imagina al hombre y a la mujer asumiendo sus responsabilidades en el mundo como Dios las diseñó.

Segundo, la vida de Jesús y su ministerio nos llevan a darles la bienvenida a las mujeres como compañeras de tiempo completo en la misión de llevar el evangelio. Por ejemplo, Jesús se relacionó con mujeres extranjeras e impuras al igual que con hombres. (Marcos 5:25; Juan 4:1-42), aceptó mujeres como sus discípulas
(Lucas 10:38), permitió que mujeres apoyaran su ministerio (Lucas 8:1-3), y se apareció primero a las mujeres, después de su resurrección.

Tercero, Pablo, cuyos escritos son a menudo interpretados como opuestos al ministerio de las mujeres, sigue al Señor, con mujeres como compañeras. Él declara que, en Cristo, las clases sociales que excluyen a algunos, ya no aplican y que somos uno solo en Cristo Jesús. (Gálatas 3:28). Pablo cita a Junias como una mujer destacada entre los apóstoles (Romanos 16:7), junto con otras mujeres (Romanos 16:3,6).

Pablo adoptó los modelos sociales de esa época y llamó al marido cabeza de su esposa, pero muestra la autoridad de Cristo como ejemplo de la del marido. (Efesios 5:23). Cristo, como cabeza, se sacrificó y murió por sus subordinados. (Efesios 5:25-29). Pablo aprueba el modelo, pero luego lo califica como el transformador de la relación como un todo.

Pablo hace dos declaraciones (1 de Corintios 14:34-35; 1 de Timoteo 2:11-12) que parecen contradecir todo el flujo de la historia de la Salvación el ejemplo de Jesús y las demás declaraciones de Pablo con respecto al rol de las mujeres. Lo que sea que Pablo quiso decir, no nulifica las claras indicaciones que tenemos en otras partes de las Escrituras.

Para leer más acerca del Obispo Kendall, visite fmcusa.org/davidkendall.

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