Mision Posible: Impulsando a Que Sus Hijos Dejen de ser Egoistas

Al dejar una persona de ser un niño para convertirse en adulto, parte del proceso incluye un enfoque en el ego. Este enfoque se explica por el desarrollo de una percepción al darse cuenta los chicos de que existen como individuos y experimentar nuevas dinámicas sociales y culturales.

Generalmente los jóvenes no quieren quedar fuera de una multitud, de modo que comienzan a enfocarse en su apariencia y conducta para poder encajar. Expertos en el desarrollo de los adolescentes a menudo se refieren a este fenómeno como “la audiencia imaginaria” que ocurre cuando un adolescente piensa que todos los demás se están fijando en él. Permitame decir que este auto enfoque es algo normal — y no es necesariamente incorrecto. Ciertamente, el autoenfoque se vuelve algo incorrecto cuando nuestros hijos muestran conductas egoístas.

Todos los adolescentes eventualmente llegan a una bifurcación en el camino con relación a su autoenfoque. Muchos de ellos pasan de una obsesión con el yo que coloca a los demás en una alta prioridad. Sin embargo, algunos nunca llegan a realizar esa transición y se convierten en adultos egoístas. Así, mientras en los niños el autoenfoque es algo normal, los padres deben estar atentos para darse cuenta si el egocentrismo amenaza adueñarse de las vidas de los muchachos. La mejor manera de enfrentarlo, me parece, es unos padres proactivos; dándoles el ejemplo a los chicos, involucrándolos proactivamente en las oportunidades formativas de la fe que les ayuda a pasar del egocentrismo a la generosidad.

La manera más efectiva de ayudar a sus hijos a que crezcan en la fe es uniéndonosles en la jornada y haciendo de la fe una aventura. Me gusta ver como C. S. Lewis lo expreso en “El León, la Hechicera y el Guardarropa.” La señorita Lucy pregunta a los Beaver si Asian, que tiene apariencia de un dios, está a salvo.

“¿A salvo?” dice el Sr. Beaver, “¿Quién dijo nada acerca de estar a salvo? El camino en el que anda no es seguro, pero él es bueno. El es el Rey, ¡Te lo digo yo!

Demasiados jóvenes crecen considerando que su fe es algo insípido, tedioso e irrelevante para sus vidas. Tenemos qué ayudarles a ver que la aventura de la fe no es un camino fácil, pero sí es el camino correcto. Ayude a sus hijos a entender que la fe puede ser algo atractivo. Podemos acumular bellos recuerdos y experiencias que responden a lo que Jim Rayburn, el fundador de Young Life (Vida de Juventud) le gustaba decir: “Es pecado aburrir a un chico con el evangelio.”

Cuando mis dos hijas menores llegaron a la adolescencia, las llevé a México a hacer obra misionera. Trabajamos duro construyendo una iglesia. El polvo, el sudor y los callos en las manos no era algo a lo que nosotros estábamos acostumbrados. Yo me preguntaba si la experiencia estaba haciendo algún impacto en sus vidas.

Unos años después, mi esposa Kathy y yo volamos a Ecuador en donde una de nuestras hijas vivía por un período de ocho meses como parte de una experiencia misionera. Durante nuestra visita charlamos con nuestra hija sobre la razón por la que había decidido vivir en un país emergente. Lo primero que respondió fue que el tiempo que pasamos juntos sirviendo en México.

Todas las familias pueden encontrar maneras de servir. Siempre me maravillo sobre cómo los jóvenes se transforman cuando son desafiados física y espiritualmente a salir de su área de comodidad y hacen una diferencia en las vidas de otros. Aún el (la) joven más egocéntrico(a) se inclina a salir de sí mismo (a), y posiblemente cambiado (a) para toda la vida cuando su corazón se quebranta con aquello que quebranta el corazón de Dios.

Aqui hay ideao en como Usted puede lograr la meta de cultivar un corazon para mision y servicio en sus hijos, moviendolos del egoismo a desinteres propio.

1. Demuestre la fe que Obra.
Cuando hablamos de la fe cristiana, hablamos de que el llamado de Cristo es el llamado a servir. Por supuesto, tenemos qué conocer las verdades de nuestra fe, pero también somos llamados a vivirla. Parte de nuestra fe tiene qué ver con el servicio a otros. Desafortunadamente, una de las maneras en las que de manera no intencional enseñamos a nuestros hijos a ser egoístas es cuando no nos involucramos en el servicio a los demás.

Una de las figuras política y religiosamente más grande de nuestro mundo fue Mohandas Ghandi. Cuando Ghandi practicaba la abogacía en Sud África, él asistía a la iglesia. Ghandi se impresionó con Cristo, y pensaba que el Sermón del Monte era la pieza más grande de literatura jamás puesta en el papel, pero no se impresionó con los cristianos. Reprendió a los cristianos diciendo que a juicio suyo, la fe cristiana no se limita a la abundancia de sermones o conferencias, el cristianismo se propaga mejor viviéndolo y aplicándolo.

2. Enseñe que el servicio es sencillo.
Comunique a sus hijos que uno no tiene qué dar grandes cantidades de dinero a fin de ser una persona no egoísta — y tener un impacto en el reino de Dios. Dios quiere que todos nosotros le sirvamos en el lugar en el que estamos y con lo que nosotros tenemos. Recuerde las palabras de Jesús en Mateo 25:37-40: Y le contestarán los justos: “Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de ropa y te vestimos? ¿Y cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos? El Rey les responderá: ‘les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun el más pequeño, lo hicieron por mí.’”

Jim Burns
Jim Burns es el presidente de Azusa Pacific University HomeWord Center (Centro Universitario de Tareas) para Jóvenes y Familias. Su ministerio radial, “Homeword,” tiene más de un millón de oyentes todos los días de la semana.

Al hablar de la ausencia de egoísmo, Jesús menciona las necesidades básicas de la vida: comida, ropa y salud. No se refería a responsabilidades más importantes que la vida, sino cosas simples que significan toda la diferencia en el mundo. Una vez más, enseñar a sus hijos que el servicio en las cosas simples es una manera más grande de desarrollar el sentido de lo que significa no ser egoístas.

3. Ayude a sus hijos a aprender que las dádivas verdaderas significan “sin letras pequeñas.”
Muchas personas ven el dar a otros con la expectativa de recibir algo a cambio. Esta clase de dádivas es egocéntrica, por otra parte, se basa en “las letras pequeñas.”

¿Cómo enseña usted a sus hijos sobre su manera de donar de su tiempo y sus recursos? Por supuesto, está bien tener intereses especiales en dar. Todo mundo tiene causas que les interesan más profundamente que otras. La cuestión es: ¿Demuestran mis dádivas que yo doy principalmente cuando voy a recibir algo a cambio? Si así es, es tiempo de volver a evaluar nuestra manera de dar.

¿Nuestros hijos van a crecer como adultos egoístas o generosos? Como los principales áreas de la vida, los padres tienen una influencia directa en el resultado a través de nuestro propio ejemplo. Asegurémonos de que vivimos el mensaje que queremos que nuestros hijos aprendan.

Si mantenemos la manija en estas tres áreas, estaremos influyendo proactivamente para que nuestros hijos crezcan para ser los adultos misionales, libres de egoísmo que Cristo quiere que sean.

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