Mira el Camino, Maneja por el Camino

Piensa rápido, ¿qué es lo mejor que podría pasar en tu iglesia? ¿Avivamiento? ¿nuevos miembros? ¿un mejor grupo de alabanza? No. La respuesta es el desarrollo de líderes. Nada espectacular, de hecho hasta suena poco espiritual.

Pero eso es lo que Jesús hizo. Esa fue Su metodología.

Él tomó 12 personas desconocidas y sin entrenamiento y en tres años hizo de ellos líderes espirituales, testigos poderosos y dignos de confianza.

Cuando hablamos del desarrollo de líderes, no estamos hablando de formar Ejecutivos que guíen a las iglesias a la rentabilidad con análisis de regresión. Hablamos del proceso de maduración de un grupo de discípulos en particular, personas con los dones y la gracia para entender el futuro de Dios para nosotros, y de ayudarnos a dar los pasos que necesitemos para llegar allí, mujeres y hombres que pueden ver el camino que Dios tiene para nosotros y que están equipados para movernos a través del mismo.

Así como Jesús pasó mucho tiempo con ellos, enseñándoles y guiando a sus seguidores, sería buena idea que nosotros tomemos de nuestro tiempo para este fin. Probablemente algunos ya lo hacen. Pero las presiones de la vida nos van empujando en otras direcciones.

De hecho, las presiones de la iglesia los llevarán a soluciones rápidas. Todo mundo, incluyéndome a mí, queremos ver a nuestra iglesia crecer… pero no en tres años. Con frecuencia les digo a los pastores que el reporte estadístico de Jesús fue de “12-12-11”, pero no fue así realmente. Eso fue el reporte de su desarrollo de liderazgo, a la vez que Su popularidad con las masas crecía exponencialmente.

Al parecer, Jesús supo equilibrar las tareas de largo alcance que le fueron encomendadas, para ayudar a aquellos discípulos desconocidos en el proceso de maduración, y al mismo tiempo proclamar el evangelio con todo su poder para que las masas pudieran responder. Aunque avancemos en los elementos más visibles dentro de la iglesia (la alabanza de los domingos, alcance comunitario y alcance global), demos un repaso a las partes menos visibles pero igual de importantes, como encontrarnos y reproducirnos en nuestros discípulos.

Es posible que hayas escuchado acerca de las Nueve Estrategias (son como los 10 Mandamientos, solo que no son 10 ni son mandamientos). Hay una secuencia útil para tres de las estrategias (fmcusa.org/uniquelyfm): “Concentrémonos en Discipular y Servir”, “Entrenando y Desarrollando Líderes”, y “Multiplicando ministerios”. Si nos enfocamos en discipular y servir, esto producirá líderes que multiplicarán ministerios.

Adivina en qué vas a terminar: En un Avivamiento, con nuevos miembros y con un grupo de alabanza mucho mejor.

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