Mientas Esperas

En la primera boda en la que yo oficié, me olvidé de decir: “Puedes besar a la novia”. ¡Hablar sobre el pecado imperdonable! Algo cercano a una rebelión surgió en la congregación, así desapareció el problema, pero no fue gracias a mí.

Hay ciertas cosas que deben suceder en las bodas—tradiciones sacrosantas, o al menos “cultura-santas” que todos conocen, sea que hayan estado en persona o no en una boda. Y como cada cultura es única, es muy interesante estudiar las tradiciones de las bodas bíblicas para enriquecer nuestra comprensión de los textos como la boda de Caná (Juan 2). ¿Pero es necesario en todos los casos?

Veamos por ejemplo la Parábola de las Diez Vírgenes (Mateo 25:1-13). ¿Dejará el Señor que las cosas queden en la ambigüedad a menos que algún estudioso nos familiarice con las tradiciones ceremoniales de Su tiempo? En este caso, no. Entender las tradiciones de las bodas judías, a la vez que añadimos color al drama, captura nuestra atención hacia adentro de la historia en lugar de hacia el contexto circundante donde se encuentran sus significados finales y su aplicación.

Lo explicaré revelando un error común que cometemos cuando tratamos las parábolas de Jesús. Luego veremos un tip muy útil para un estudio bíblico más fructífero.

Un Error Común

La mayoría de las parábolas no se deben tratar como alegorías en las que cada elemento representa algo más.  Hay excepciones como en la Parábola del Sembrador, sobre la que el mismo Jesús les dice a los discípulos qué representan los elementos, como la semilla, el camino pedregoso. Sin embargo, la mejor manera de considerar la mayoría de las parábolas es ver el cuadro completo que ellas pintan. Cuando una parábola se inicia con: “El reino de los cielos es semejante a…” todo lo que sigue—la escena entera, ningún elemento en particular—retrata algo sobre la naturaleza del reino.

Así que en lugar de tratar de descubrir lo que el aceite simboliza en la Parábola de las Diez Vírgenes, o a cuál de los dos grupos de cinco vírgenes representa, debemos dar un paso hacia atrás y examinar el cuadro completo. Esto es lo que vemos: de las diez vírgenes de la historia, uno de los grupos de cinco quedó en condición de estar preparadas y listas, y el otro grupo de cinco no. Punto. Puede que sea interesante tener a un erudito bíblico que nos pinte la historia con tradiciones de bodas que tengan que ver con las lámparas, el aceite, la espera del novio, pero no tenemos por qué saber esas cosas para llegar al punto: vivir en condición de estar preparados—especialmente para la larga espera, es crucial.

El resto de la parábola con su problemática conclusión—las cinco vírgenes no preparadas se quedan fuera de la celebración de la boda—sencillamente nos presenta la dramática urgencia de la importancia de estar preparados.

Ahora, habiendo identificado el punto de la parábola, es tiempo de preguntar: ¿Cuál es la naturaleza de esta condición de estar preparados?

Un Tip muy Útil

Esto nos lleva al util tip del estudio bíblico: Imaginarnos que no hay ningún marcador de versículos y capítulos en la Biblia cuando estudias un pasaje. La Parábola de las Diez Vírgenes nos da un buen ejemplo de la importancia de seguir esta práctica. Notemos que viene al principio de un nuevo capítulo. Eso a menudo constituye un problema. Es casi imposible que tu mente no piense que un capítulo nuevo señala una separación en la acción y se ha iniciado una nueva idea.  Eso es a veces cierto, pero a menudo no lo es.

Una vez más, la Parábola de las Diez Vírgenes es un ejemplo principal. Cuando tú borras las divisiones de los capítulos y te regresas al capítulo anterior, o los dos capítulos anteriores, rápidamente verás un lema: Viene el tiempo, algo relacionado con “el día del Señor” cuando todo lo malo se corrige, cuando las mesas de los injustos son trastornadas, cuando el justo según su opinión desmayará cuando descubra la vanidad de su orgullo y postura religiosos. La advertencia es severa. ¡Cuidado! ¡Alerta!

Sin embargo, en los capítulos precedentes, especialmente el Capítulo 4, una paradoja lleva consigo un sentido de ansiedad y de incertidumbre sobre el día del Señor. Se nos exhorta repetidamente a observar si hay signos del día que viene, pero el tiempo específico es desconocido y ocurrirá cuando menos lo esperes. El capítulo finaliza con el consejo de ser “siervos fieles y prudentes” (v. 45) y un horrible cuadro de lo que sucede con aquellos que no han tomado en cuenta los deseos de su maestro y fueron sorprendidos fuera de guardia por su regreso:

“A la hora en que el siervo menos lo espere y a la hora menos pensada, el Señor volverá. Lo castigará severamente y le impondrá la condena que reciben los hipócritas. Y habrá llanto y rechinar de dientes” (Mateo24:50-51).

Inmediatamente después, Jesús cuenta la parábola de los dos grupos de vírgenes que se vieron esperando mucho más de lo planeado, cinco de las cuales estaban preparadas para una espera larga, y cinco que no lo estaban. Es claro que la parábola continúa sin costuras desde el capítulo 24, puesto que tiene el mismo punto, y comparte una similar y horrible conclusión: Los que han descuidado hacer lo que debían hacer son rechazados.

Luego el mismo versículo siguiente comienza con las palabras: “será también”, señalando una continuación del flujo de pensamiento. Porque no hay transición, debemos dejar que lo que sigue en el capítulo ilumine lo que significa “estar preparados”. Tanto en la Parábola de los Talentos (25:14-30) como en las Ovejas y los Cabritos (25:31-46) que sigue al regreso a la conclusión del Capítulo 24, de la idea de hacer obras que hagan producir los intereses del dueño. Jesús ha creado marcadores en torno al lema de las Diez Vírgenes, de estar listas. Como enfatizando el punto más allá de toda duda, Jesús lo trae a la cuestión de quién ofrece o no ofrece ayuda significativa al hambriento y al sediento, o al desnudo, al extranjero y al prisionero, o al enfermo. Esos son los negocios del dueño.

Si enfocamos nuestra atención sobre el simbolismo interno de las tradiciones de las bodas que incluyen aceite, lámparas y vírgenes para encontrar el significado, probablemente caeremos en la trampa de esperar la especulación del fin de los tiempos. Pero cuando vemos el contexto que la circunda, nuestra atención es atraída, no hacia arriba, hacia los eventos del futuro, sino hacia abajo hacia las emergencias actuales de compasión. Y esa es la última paradoja: Estaremos mejor preparados para el día del Señor si permitimos que fluyan el aceite y la gracia en estos días del Señor.

Doug Newton es vice-director del Ministerio Nacional de Oración de la Iglesia Metodista Libre-USA, y autor de 12 libros. Él fue pastor principal por 30 años, y por 15 años como el editor en jefe de esta revista. Visita Dognewton.com para leer más de él y para ordenar sus libros.

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