Mastica, TIC, Traga, TAC

Recientemente, caminaba sin rumbo por un centro comercial y no vi nada que quisiera. ¿Ropa? No. ¿Dispositivos electrónicos? Tal vez el año próximo ¿Artefactos de cocina? Nuestros cajones ya están llenos.

Era muy extraño estar rodeado de gente fascinada por cosas que a mi no me importaban. No estaba comprando; Ni siquiera quería comprar, hasta que llegué al área de comida. Ahí, cada impulso del consumidor dentro de mí se mantuvo firme y me llevó a los mostradores. Olí la pizza repleta de salchichas y delicioso queso derretido por el horno. Las papas fritas estaban chisporroteando alegremente en sus cestas. Me asomé por encima del mostrador para admirar los contenedores de helado: con nueces, con caramelo y con chispas de chocolate. Los molinillos en el lugar del café zumbaban, produciendo riquisimos aromas, atrayéndome hacia un humeante capuchino. Algún lugar primitivo, en la parte posterior de mi cerebro, se sobrecargaba de estímulos, y yo era impotente contra la criptonita del hambre.

Me rendí y caí con una hamburguesa con tocino. La cebolla, el catsup, el tocino y la carne me dieron placer. La caza había terminado, el ciervo había sido asesinado y yo estaba bien de nuevo.

El hambre no es importante hasta que es importante. Cuando tu estómago está satisfecho, piensas que nunca más volverás a tener hambre. Pero deja pasar tres o cuatro horas y te sorprenderás pensando en la comida una vez mas. ¿Como puede ser que tenía hambre, y luego ya no tenía hambre, y ahora otra vez tengo hambre?

Lo mismo sucede con el agua. Estaba en un avión, en uno de esos largos vuelos nocturnos. El aire estaba seco. La cabina se fue calmando, cuando la gente poco a poco se fue durmiendo. Yo me dormí. Tal vez un poco de turbulencia me despierta y mi lengua está pegada al paladar. Mis labios estan super-pegados. No estoy seguro de poder abrirlos. ¿Yvonne, mi esposa me ha hecho alguna broma? No, ella estaba profundamente dormida. Yo … debo … tomar … agua. Me arrastré por el pasillo hacia la cocina donde la azafata, a regañadientes, me sirvió agua en un vaso de plástico y luego volvió a su libro. La búsqueda había terminado, el pozo había sido perforado, y estaba bien de nuevo.

El hambre y la sed son deseos primarios que, a menos que estén satisfechos, nos distraen completamente de cualquier cosa. Estos deseos nos impulsan, nos obligan y superan asuntos secundarios como la ropa, los aparatos electrónicos y los utensilios de cocina.

Jesús bendijo a aquellos que persiguen la justicia con la misma urgencia con la que buscan alimento y agua, diciendo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mateo 5: 6). En lugar de vagar sin rumbo fijo durante el día, Él nos dirige hacia una búsqueda apasionada de la justicia. Jesús nos está exhortando a perseguir la rectitud con la misma regularidad de reloj que cuando buscamos comida y agua. TIC TAC. ¿Todavía eres justo?

Lo primero que hago cada mañana, es preparar café. Luego leemos la Biblia juntos. No me preocupa el orden, pero me preocupa que leer la Biblia no sea un buen indicador de mi búsqueda de la rectitud. Sé que sumergirme en la palabra escrita de Dios es parte de buscar la rectitud, pero también sé que no puede ser todo. La rectitud es más amplia y abarca más que ciertos hábitos, ya sea hacer café o leer la Biblia. La justicia es una relación correcta con el Dios que hace un pacto con nosotros. La rectitud es que yo esté a la altura de mi parte del acuerdo, tanto mi ser como mi comportamiento. La rectitud es la única manera de sentirse verdaderamente completo. TIC TAC. ¿Te apetece un bocadillo?

Si buscamos quién es Él, busquémosle en el mismo núcleo de nuestro ser, tanto que nos volvamos más y más como él; si lo buscamos de la misma manera como cuando buscamos papas fritas en diciembre y agua helada en julio, estaremos satisfechos, a fondo, aunque no permanentemente. La satisfacción no es permanente porque los TIC-TAC´s del reloj, así como las relaciones, no son transacciones. Si la rectitud fuera una transacción, sería como comprar un artefacto de cocina. Cómpralo y termina con eso. Colócalo en el estante y desempólvalo de cuando en cuando. Pero la justicia no está a la venta. Es para la absorción y la reflexión: absorción de Él y reflexión para la comunidad. Debemos renovar constantemente esa relación, o nos volvemos secos y aburridos.

La sed no disminuirá hasta que bebamos. El hambre no cesará hasta que comamos. Nuestras almas no estarán llenas hasta que estemos con Él, seamos como Él y actuemos como Él. Fuimos creados para comer. Fuimos creados para beber. Fuimos creados para ser justos y plenos, llenos durante todo el tiempo, llenos en todos los TIC TACS del reloj.

El Obispo David Roller ha servido por 17 años como Misionero Metodista Libre en México y por 10 años como director del área de Latinoamerica en las Misiones Mundiales Metodistas Libres. Fue electo por primera vez como Obispo en 2007.

 

 

 

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