Los Retos no Detuvieron a Esta Evangelista Visionaria

Clara Leffingwell nació en 1862, era la menor de 10 hijos.  Sus primeros años de vida estuvieron plagados de enfermedades, pero Leffingwell se sentía llamada al ministerio y buscó la sanidad divina para responder a ese llamado como lo muestran sus escritos, en 1885 sintió los síntomas de otra enfermedad y buscó el poder de Dios para vencerla.

“Abrí mi Biblia, y mis ojos se posaron en las palabras: ´Oh, Señor mi Dios, confié en ti y tú me has sanado´ El Espíritu dio testimonio claro y definido de ello… Yo sabía que estaba en un cimiento fuerte y no vacilé en dar testimonio, no me atemoricé con el pensamiento de esa vida activa que se extendía delante de mí.”

Leffingwell nunca titubeó en testificar. En 1886 recibió su licencia de evangelista en la Iglesia Metodista Libre y ya estaba predicando ante grandes multitudes. Sin embargo, continuamente se sentía llamada a ser misionera, particularmente a la China.

En aquel tiempo la Iglesia Metodista Libre no tenía misiones en China, y no estaba preparada financieramente para iniciar una. Leffingwell no se desanimó. Se unió a la Misión Interior de la China, de Hudson Taylor, y salió para China en 1895.

[quote float=”right”]Leffingwell se sentía llamada al ministerio y buscó la sanidad divina para responder a ese llamado[/quote]

Sentía un amor profundo por el pueblo de China, y cuando estuvo de permiso en los Estados Unidos en 1903, procuró establecer una misión Metodista Libre china, habló ante la Conferencia General de 1903 y consiguió apoyo para ella y ocho misioneros más para China. Leffingwell pasó los siguientes dos años visitando iglesias y recabando fondos. Para el tiempo de viajar para China a principios de 1905, estaba exhausta, sin embargo, su entusiasmo la impulsaba hacia adelante.

Después de llegar a la China, trabajó incansablemente para establecer la misión, pero las consecuencias de los dos años anteriores la hicieron susceptible a la disentería. Se enfermó en 1905 y murió dos semanas después, menos de un año después de su regreso. Aunque su ministerio fue de muy corta duración, su impacto no se detuvo allí. Leffingwell era una líder femenina que sintió el llamado a servir a Dios y a su denominación, ella respondió con todo su corazón.

 

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