Llamado de Fábrica

Mi auto tiene un aviso de llamada a reparación. Lo he sabido durante meses. Pero estar sentada en un negocio de reparación de autos es tan agradable como estar en la sala de espera de un quirófano (excepto que las revistas están más grasientas y la cafetera asusta), Lo he evitado. He continuado manejando, con la sospecha de que lo que hoy es menor podría convertirse en algo serio en un futuro nebuloso.

Tarde o temprano, ignorar el aviso es bajo nuestro propio riesgo, Algo que debe retornar a sus fabricantes para recalibrar fallas, y el riesgo de descompostura se incrementa entre más nos rehusemos a regresarlo.

Regresar. La palabra juega un rol clave en nuestra habilidad de seguir manejando a través de la vida. Las personas emocionalmente enfermas al final se derrumban después de echar chispas con su propia capacidad tantas millas como es posible. Pero ese no es el camino de Dios para la salud.

La salud emocional requiere una comprensión de lo que perdemos cuando nos alejamos del Hacedor y entonces una búsqueda incesante de Él hasta que sea nuestro de nuevo. Note que no estoy solamente hablando acerca de un regreso al momento de la salvación. Muchos salvos caminan entre nosotros siendo emocionalmente comatosos. Reencontrar el itinerario original nos trae una salud restaurada.

Regreso al Jardín

La mujer dijo a la serpiente, “Podemos comer del fruto de todos los árboles del jardín, pero, Dios nos ha dicho: “No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario, morirán.”

“¡No es cierto, no van a morir!” dijo la serpiente a la mujer. “Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal.” (Génesis 3:2-5)

Verdadero retorno, hazte la pregunta: “¿Qué me pasó en el jardín, cuando di un mordisco a aquella fruta y el jugo se derramó por mi barbilla?

¿Qué elección hice que debilitó mi salud emocional? ¿Qué elecciones necesito hacer para lograr mi retorno a la plenitud? Usualmente no buscamos lo que perdimos. Debido a que usualmente no estamos saludables.

Redescubrir que fue lo que perdimos en el jardín nos regresa al camino de la salud emocional. Eso significa dar una vuelta en U respecto de la primera vuelta funesta en el jardín — aquella en la que compramos el boleto para el potente combo de orgullo y egoísmo en esa tentadora  caseta de carnaval a un lado del camino. Podemos ser como Dios.

Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó. (Génesis 1:27).

Dios creó a los humanos que llevan Su semejanza, personas cuyos corazones y mentes fueron modelados siguiendo el corazón y la mente divinos. Lo que aquellos humanos querían no era un modelo era una posición. Despreciamos la imagen de Dios a cambio de la promesa de la posición de Dios. Queríamos la oficina y el poder; Él nos dio el esplendor moral, espiritual e intelectual. Él nos ofreció la habilidad de ser algo asombroso; preferimos la habilidad de ser algo sensacional.

Nunca entendimos que el poder sin el alma nos dejaría emocionalmente en bancarrota. Aún no lo entendemos. Seguimos tratando de tener una vida abundante sin la sumisión. Seguimos intentando jugar a Dios sin el desarrollo esencial del carácter.

El ingrediente esencial que perdimos en el jardín fue una comprensión de nosotros a la imagen de Dios y no de nosotros mismos como dioses. Aquel primer pecado de presunción llevó al resto.

Entonces el hombre y su mujer escucharon el sonido de que el Señor Dios mientras ellos caminaban en el jardín en lo fresco del día, y se escondieron del Señor Dios entre os árboles del jardín. Pero el Señor Dios llamó al hombre, “¿Dónde estás?”

Él contestó, “Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí.” (Génesis 3:8-10)

No Temas

Temor, orgullo, vergüenza y pérdida. Ahora nos persiguen pesadillas emocionalmente no saludables. Los humanos no conocimos el temor antes de este momento. ¿Puedes imaginarte un tiempo en el cual no viviste con temor?

Cuando la Biblia continuamente nos ordena no temer, hay una razón. Dios nunca incluyó está la más común de las emociones humanas en Su plan. Él quiere que nosotros vivamos en perfecta paz de mente porque estamos en perfecta paz con Él.

Pero el día que aprendimos a temer a Dios, perdimos la paz. Corrimos en temor de nuestra primera relación, y hemos estado corriendo desde entonces.

Tememos al rechazo, a la pérdida y a la vulnerabilidad. Nos alejamos de lo que más necesitamos — las relaciones. La salud emocional requiere un regreso al jardín a reconectarnos con esa primera relación de manera que podamos vivir en paz con todos los demás incluyendo nuestra relación con nosotros mismos.

Permanecemos temerosos, porque seguimos sintiéndonos desnudos. Y lo estamos. Estamos desnudos ante Dios, y cuanto antes nos pongamos de acuerdo con eso, cuanto antes dejemos de  tratar de vivir vidas emocionalmente dobles.

Pero ahora, así dice el Señor, — el que te creó, Jacob, el que te formó, Israel: “No temas, que yo te he redimido; te he llamado por tu nombre; tú eres mío. … Yo te formé, tú eres mi siervo; Israel, yo no te olvidaré. He disipado tus transgresiones como el rocío, y tus pecados como la bruma de la mañana. Vuelve a mí, que te he redimido.” (Isaías 43:1, 44:21-22)

Jardín del Getsemaní

Hay otro jardín. Jesús oró en él.  “Padre, si quieres, no me hagas beber este trago amargo; pero no se cumpla mi voluntad, sino la tuya.” (Lucas 22:42).

En ese jardín. Él hizo lo que no haríamos nosotros. Él alineó Su voluntad con la del Padre y logró barrer aquellos pecados, así que podemos regresar a nuestro jardín y ser libres.

Deja de dar órdenes

En las palabras de A. W. Tozer, “La razón por la cual muchos siguen en problemas, siguen buscando, siguen haciendo pequeños progresos es porque aún no han terminado con ellos mismos. Siguen tratando de dar órdenes, y de interferir con el trabajo de Dios en nosotros.”

Las personas emocionalmente saludables dejan de dar órdenes. Comienzan a vivir en el orden original.

Volvamos a ese orden por un momento. Dios creo al hombre y a la mujer como ayudantes mutuos. Él diseñó a los animales y la tierra para que esos humanos los cuidaran. Él colocó Su semejanza en cada persona, dejando su última responsabilidad por la vida, el universo y todo para Él mismo.

¿Hay un tema no saludable en nuestras vidas que no sea finalmente descendiente de la violenta alteración de ese orden? ¿Hay alguna aflicción que no pueda ser cambiada por humanos que entendieron que su lugar fue uno de equidad unos con otros, sumisión a Dios y cuidado responsable de todo lo demás?

Deja de manejar entre vapores. El creador nos llama, no sólo para salvarnos, además para darnos vida — una real, saludable y espectacular vida.

Jill Richardson es pastora Metodista Libre, esposa y madre que comparte la gracia de Dios a través de hablar, escribir y vivir. Lea más acerca de ella en jillmarierichardson.com.

DISCUSION EN GRUPO:

[1] ¿Qué elecciones necesitamos hacer para regresar a la plenitud?

[2] ¿Cuáles son las formas en las cuales la gente intenta jugar a ser Dios?

[3] ¿Cómo podría ser diferente el mundo si comenzamos a vivir en el orden original?

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