Llamado a la Ciudad: El Ministerio Urbano, Inter-cultural de Howard Olver

Howard Olver nació en el barrio de las Montañas Catskill de Maplecrest, Nueva York, y parte de su niñez la vivió en la Pennsylvania rural, pero adquirió mucha experiencia después que su padre terminó un período como superintendente conferencial y asumió el cargo de pastor de la Primera Iglesia Metodista Libre en la Calle 16 del suburbio de Brooklyn, de la ciudad de Nueva York.

“Pasé allí seis años, desde el grado cinco hasta el once, y luego fue elegido superintendente (de Nuevo), y nos regresamos a Pennsyvania”, Olver dijo en una entrevista con LUZ Y VIDA. “Los grados cinco al once son probablemente de los años más formativos de tu vida, y ciertamente vivir allí sembró la semilla que más tarde dio su fruto cuando Dios me llamó a la ciudad.

“Al ser algo así como un típico hijo de pastor, realmente yo tenía una relación contradictoria de amor-odio con el ministerio y la iglesia”, él dijo: “Mientras asistía al Colegio Roberts Wesleyan, yo peleé con Dios casi constantemente sobre el llamado al ministerio, hasta que finalmente le dije sí en mi último año”.

Él luego asistió al Seminario Teológico Asbury, y, dijo Olver que “luego comencé a luchar con el llamado de Dios a la ciudad, y era intenso, y tengo que decir que mi llamado a los ministerios urbanos fue tan motivador y claro como es el llamado de quien sea al campo misionero”.

De Regreso a Brooklyn

Olver dijo que se sintió específicamente “llamado a regresar a Brooklyn, y así, 10 años después de haberme ido, regresé como pastor a la edad de 24 años – recién desempacado del seminario en Wilmore. Kentucky. Si yo no hubiera crecido allí, si yo no hubiera pasado allí esos seis años de vida, yo nunca hubiera sobrevivido.

El ministerio en Brooklyn era desafiante, y Olver dijo que “el edificio del templo estaba en condiciones absolutamente desastrosas”. Después de pasar un año allí, la iglesia perdió el uso de su santuario principal que se encontraba en la planta alta. Dijo Olver: “Se levantó una tormenta de viento y literalmente se llevó los cristales de las ventanas. Estaba tan deteriorado, y lo que hicimos fue enmaderar las ventanas, y, afortunadamente, había un piso bajo donde se encontraba lo que se llamaba el auditorio de la escuela dominical desde el mismo día cuando la escuela dominical se enseñaba básicamente a todo el grupo de una manera simultánea”.

Un ejecutivo denominacional visitó Nueva York y le preguntó a Olver: “Howard, ¿cuánto tiempo vas a desperdiciar tu vida en un lugar como Brooklyn? Olver no respondió de viva voz, con su respuesta en su mente: “¿A dónde irás después de aquí? No hay campo misionero más grande que la ciudad de Nueva York, y me preguntas por qué estoy desperdiciando mi tiempo aquí”.

A diferencia de aquel ejecutivo, sin embargo, Olver aprendió de “un verdadero profeta en la Iglesia Metodista Libre” quien “desafió el statu quo”, y entendió la necesidad de los ministerios urbanos entre personas de diferentes razas y etnias.

“Existía un departamento de evangelismo inter-racial dirigido por Gilbert James a fines de los 40 y bien entrados los 50”, dijo Olver, quien vio los esfuerzos de James llevar a una iglesia y escuela que servía principalmente a afroamericanos en Shreveport, Lousiana. “Gilbert James tuvo un gran impacto en mi vida. Él era el profesor de la iglesia y sociedad en Asbury mientras yo estuve allí, y fue en una clase intertérminos sobre técnicas de estudios comunitarios que él dirigía en Minneápolis-St. Paul cuando decidí decirle sí a Dios con respecto a ir a la ciudad y regresar a Brooklyn, y de hecho él pasó algunos intertérminos en Brooklyn, motivando a los estudiantes a involucrarse en los ministerios en los que nosotros participábamos.

Eventualmente la iglesia consiguió recursos para una rehabilitación total del edificio, pero a la mitad de la obra, Olver dijo: “vino el superintendente conmigo y me dijo: ´Howard, queremos que vayas a Passaic, Nueva Jersey´”.
La plantación de la iglesia en Passaic tenía dificultades. Olver anteriormente rechazó ofertas para dirigirse hacia allá, pero el superintendente le dijo: “Esta vez no puedes decir que no. De todas maneras, te vamos a trasladar”.
Olver dijo que a pesar de moverse a Nueva Jersey contra su voluntad, “resultó ser un tiempo maravilloso. La iglesia materialmente explotó. Casi de inmediato, comenzamos un segundo servicio en español. Héctor Fernández, quien sigue siendo el pastor allí, fue mi pastor asociado”

Su personal también incluía a John y (la ahora obispa) Linda Adams. Dijo Olver: “Linda fue nuestra directora de jóvenes, y obviamente se ha ido para seguir haciendo bien”.

Olver dijo que la iglesia “necesitaba desesperadamente un edificio”, y “Dios nos permitió comprar lo que había sido el edificio del servicio público de la electricidad y gas – 20,000 pies (poco menos de 7,000 metros2), justo en el centro de la ciudad de Passaic en la Avenida Main, y a lo lejos se puede ver la silueta de Manhattan”.

Olver dijo que después de irse, la iglesia se multiplicó con el servicio del idioma inglés, que se llamó la Iglesia Crossroads (Crucero) en Clifton, Nueva Jersey, plantadora de muchas iglesias. La congregación actual, Primera Iglesia Hispana Metodista Libre de Passaic, es ahora la Iglesia Protestante más grande en la ciudad de Passaic, y atrae más de 1,000 personas a los servicios de Semana Santa.

Héctor Lora, el alcalde actual de Passaic y que es presbítero Metodista Libre, comprometió su vida con Cristo en la iglesia.

“Vivimos en Brooklyn por 11 años y luego en Passaic por otros cuatro o cinco, y básicamente nos agotamos y decidimos pedir un permiso de ausencia”, dijo Olver, quien aceptó una invitación a moverse al otro extremo del país y trabajar en una compañía impresora propiedad de una familia grande en Los Ángeles: “Me di cuenta que yo era adicto al ministerio y al estrés”.

Comenzó a procurar una maestría en estudios interculturales en el Seminario teológico Fuller. Entre tanto su trabajo de impresión incluía manejar la cuenta del Territorio Occidental del Ejército de Salvación. Entabló amistad con el director de ministerio intercultural del territorio, quien interrumpió una conversación sobre la impresión para decir: “Howard, Dios no te llamó para que vendas impresos. Dios te llamó para alcanzar almas y edificar Su iglesia”.

Ministerio en el Medio Oeste

Él y su esposa, Linda, hablaron sobre un regreso al ministerio en Nueva York, pero no pudieron encontrar un lugar apropiado para ellos y su hija adolescente e hijo varón. Él asistió al Intercambio Continental Urbano en Oklahoma City, y el Pastor Mark Van Valir habló con él acerca de la Iglesia Metodista Libre Lighthouse (El Faro) de St. Louis. El Superintendente de la Conferencia Gateway llamó más tarde, y la pareja visitó St. Louis en 1989 y sintieron que Dios quería que estuvieran allí.

“Permanecimos allí por cinco años, y puedo decir que fueron los años más difíciles que yo haya empleado en el ministerio. Era tan intenso que yo diría que un año allí era el equivalente a tres a cinco años de ministerio en cualquier otro lugar”. Dijo Olver.

“Con ellos llegaron las pandillas, y se creó una situación totalmente volátil. En cierto momento, hubo 11 balaceras en dos semanas solo en la cuadra donde se localiza la iglesia, y ese verano una cuarta parte de la congregación abandonó la iglesia y una tercera parte de los líderes de la junta”, dijo: “Uno tras otro dijeron: ´Nosotros creemos en esta iglesia, y creemos en tu ministerio, pero no podemos seguir aquí´”

Los miembros que salieron eran las personas más educadas, proporcionaban gran parte del apoyo financiero de la iglesia. A pesar de la pérdida de membresía, la iglesia siguió siendo tremendamente importante para la comunidad.
“La iglesia realmente funcionaba como centro comunitario para todos los vecinos. Si había alguna reunión comunitaria se llevaba a cabo en nuestra iglesia”, dijo Olver, quien recuerda haber sido abordado en una reunión por uno de los principales políticos de St. Louis, quien le dijo: “Pastor, si la Iglesia Lighthouse se cerrara, dejaría un tremendo vacío espiritual en el corazón de esta comunidad”.

Olver reflexionó: “Esa fue la voz de Dios. Regresé a casa y le dije a mi esposa: “No sé lo que vaya a pasar, pero he encontrado una manera de mantener a la iglesia funcionando, y, por una serie de eventos, eso fue lo que hicimos”.
El vecindario rápidamente cambió de ser mitad negro y mitad blanco, para ser predominantemente negro.

Olver trabajó medio tiempo haciendo trabajo regional para el departamento de evangelismo e iglecrecimiento de la denominación. Mientras asistía a conferencias de iglecrecimiento, conoció a una asesora con experiencia urbana de la Iglesia de Dios (Anderson, Indiana). Ella visitó Lighthouse y le dijo a Olver que a menos que quisiera que la iglesia se cerrara en un término de cinco años: “Realmente necesitas encontrar un afroamericano que entienda a la ciudad y entienda la cultura de las calles, que pueda trabajar contigo”.

Olver recordó: “Comenzamos a indagar y a orar, pero en aquellos días, los pastores negros no eran muy comunes en nuestra denominación”.

La asesora lo llamó más tarde y le dijo que acababa de visitar un colegio bíblico en Oklahoma, y “Conocí a esta persona que pienso que sería perfecto para tu iglesia. Se llama Kenny Martin, y él está tratando de decidir en este momento qué dirección tomará su vida”.

Olver se comunicó con Martin, quien se mudó a St. Louis para ser pastor asistente en Lighthouse.

“El resultado fue un ministerio asombroso. Mediante otra serie de circunstancias, la Junta de Educación nos pidió administrar el gimnasio que estaba al otro lado de la calle con la Escuela Adams”, dijo Olver, quien añadió que “prácticamente le dieron carte blanche a la iglesia para administrar cualquier cosa que quisiéramos con aquel gimnasio, siempre y cuando fuera para el beneficio de la comunidad”.

La iglesia también realizó reuniones comunitarias para hablar de la tienda de la esquina en el otro extremo de la cuadra de la iglesia.

“Se había convertido en un punto de reunión de pandillas, y muchas de las balaceras se relacionaban con todo lo que pasaba en esa tienda de la esquina”, dijo Olver, quien recordó haber recibido una misteriosa carta dirigida a “La Casita”, que decía “Si no nos dejan en paz a nosotros y a la tiendita de la esquina, vamos a incendiar la iglesia”.
La policía tomó la amenaza en serio debido a que una casa a tres cuadras de distancia había sido bombardeada la semana anterior, pero, dijo Olver: “No dejamos de tener reuniones. Mantuvimos la presión alta, y en cuestión de semanas, alguien destruyó la tienda de la esquina con una bomba incendiaria, y ahora es un parque comunitario.
Después Olver y su esposa sintieron que Martin debía tomar el cargo de pastor principal de Lighthouse, la Universidad de Greenville le ofreció a Olver un puesto de enseñanza de medio tiempo, y los líderes conferenciales y denominacionales también le ofrecieron trabajo de medio tiempo. El Obispo Gerald Bates también convenció a Olver de buscar el Doctorado en Ministerio, mismo que obtuvo en 1999 con una disertación titulada “Estrategias de Resurrección para Iglesias Comunitarias Moribundas”.

“Ese período de tiempo fue de desarrollo y crecimiento extraordinarios. Estaba impartiendo enseñanza medio tiempo, trabajaba con iglesias medio tiempo, y estaba trabajando en mi doctorado al mismo tiempo, y fue maravilloso”, dijo Olver, quien dijo que oportunidades simultáneas permitieron que su experiencia de ministerio urbano tuviera sentido.
Canadá y Regreso a los Estados Unidos

En el año 2000 Oiver aceptó una oferta de la Iglesia Metodista Libre del Canadá para encargarse como pastor principal de la Iglesia Kingsview, de Toronto, que necesitaba un líder con experiencia en el ministerio urbano, intercultural, y comunitario.

“Permanecimos allí por 13 años, y teníamos personas de 40 diferentes países como parte de nuestra iglesia”, dijo Olver. “Dos tercios de los adultos de la iglesia habían nacido fuera de Norte América”. El ministerio de la iglesia era regulado por la declaración: “La Iglesia Metodista Libre Kingsview es una iglesia multi-generacional e inter-cultural con una visión de ministerio que comienza en nuestra comunidad y se extiende alrededor del mundo”.
En 2013, Olver regresó a los Estados Unidos para un período de dos años como superintendente asistente interino de la Conferencia Hechos 12:24, y luego sirvió por tres años como director conferencial de preparación y consejo ministerial.

“Recibimos más de cien candidatos ministeriales durante el tiempo que estuve allí”, dijo Olver, quien añadió que el crecimiento en nuevos pastores de Hechos 12:24, continúa con una meta de plantar 1,000 iglesias. “Dios está llamado tantas personas al ministerio, que me dice que Dios tiene algunos grandes planes para esa conferencia”.
Howard y Linda Olvera hora residen en una comunidad para jubilados en la zona de Rochester, Nueva York, donde viven su hijo y su familia, y Howard ha servido por los últimos dos años como superintendente asistente para el ministerio de inmigrantes africanos, de la Conferencia Génesis, donde continúa con su legado de levantar nuevos líderes.

“La pieza del desarrollo de liderazgo es crítica en el ministerio urbano e intercultural, pero también es crítica en cualquier parte”, dijo: “Prácticamente el trabajo número uno de cada pastor es el desarrollo de líderes. Esa es la obra de ministerio, y se basa en Efesios 4”.

Olver añadió: “Proverbios 11:11 es la suma del llamado de Dios para la ciudad: “La bendición de los justos enaltece la ciudad, pero la boca de los malvados la destruye”.

Written By
More from Jeff Finley

La Influencia Divina de Dios

Nuestra visión es “llevar integridad al mundo a través de comunidades bíblicas...
Read More

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *