Leyes de Discipulado Juvenil Soprendentemente Sencillas

En cada llamada telefónica o discusión que llevo a cabo con pastores juveniles, siempre surge una pregunta. Nada menos la semana pasada, haciendo fila en un restaurante con un pastor de ministerios juveniles, nuestra conversación trató sobre la familia: ¿Qué está haciendo usted para desarrollar líderes estudiantiles?

La pregunta está en el aire todo el tiempo. Es un tema de conversación en megaiglesias que tienen cientos de estudiantes y programas sin fin. Pero igualmente se discute en iglesias del tamaño tradicional sin un ministerio juvenil desarrollado. En cualquier marco, grande o pequeño, nos da comezón cumplir con nuestro deber de formar nuevas generaciones de líderes. La buena noticia es que cultivar el liderazgo puede suceder en iglesias de cualquier tamaño. Es más, no necesariamente significa que tiene qué ser añadido un programa adicional enfocado a localizar y entrenar a un grupo élite de jóvenes. Aquí tenemos algunos principios sencillos que han sido muy útiles para entender cómo entrenar mejor a los líderes jóvenes.

Que Proposito Persigues?

He asistido a un buen número de iglesias en las que el resultado esperado de los líderes jóvenes comienza y termina con un joven que llena un lugar de liderazgo para la iglesia y grupo juvenil, como proyectar imágenes de Power Point en una pantalla. Estos esfuerzos de poco alcance fracasan en mantener a los estu-diantes comprometidos por mucho tiempo y los deja con la impresión de ser utilizados. Las oportunidades de los jóvenes no llegan a experimentar una visión más amplia de liderazgo que vaya más allá de los límites de la iglesia.

Como líderes eclesiásticos, debemos afirmar la genuina pasión que nos impulsa a buscar oportunidades de liderazgo para estudiantes. De otra manera, el resultado se verá como un trabajo barato. Además, necesitamos abrazar la idea de deshacernos de algunas oportunidades y poner nuestra confianza en las manos de los estudiantes. Permitámosles servir en lugares que ofrezcan flexibilidad para que apliquen su sello en las cosas. No podemos tener un control tan estricto, que no haya nada en esta oportunidad de liderazgo que les dé a los estudiantes la posibilidad de celebrar su propia singularidad.

La Crema, por Favor

Una vez escuché a un gurú juvenil altamente respetado hablar en el seminario durante una convención. Entre mis dedos estaba el cuestionario que recibí cuando entré en el cuarto. En el curso de la siguiente hora metódicamente llené las “14 cualidades esen-ciales de un Líder Estudiantil”. Más tarde, al revisar la lista completa, mi primera observación fue que después de 14 años en el ministerio y 30 de haber sido salvo, escasamente había llenado la mitad de aquellas expectativas.

Tenemos que dejar de lado la noción de que el desarrollo del liderazgo es solo para la “crema y nata” de los posibles líderes. Soy un creyente convencido de colocar la barra lo suficientemente alta para desafiar a los estudiantes. Sin embargo, nuestro intento de poner cotas sobre quién puede ser un líder a menudo termina siendo una proclamación sobre quién no lo puede ser. Raramente en las páginas del Nuevo Testamento encuentro algo que pueda justificar legítimamente un modelo excluyente de liderazgo. Hay una variedad de maneras en las que podemos ampliar nuestro concepto de liderazgo para incluir estudiantes que no tienen el talento de la música, que no son extrovertidos, altamente inteligentes, organizados o serios. Es posible que Jesús estuviera confrontando conceptos similares de liderazgo cuando dijo: “Pero entre ustedes será diferente. El que quiera ser líder entre ustedes deberá ser sirviente”
(Mateo 20:26, NTV).

Los Ponies son mas Importantes que el Correo

En 1860, el llamado Pony Express intentó resolver un problema significante. Los efectos de la fiebre del oro en California y la subsecuente expansión hacia el oeste hizo la comunicación a través de la nación extremadamente difícil. Por ejemplo, en 1845, una carta del presidente James K. Polk tardó seis meses en llegar a su destino en el oeste. Para apresurar la entrega, el Pony Expréss estacionó caballos a través de miles de kilómetros para llevar y traer mensajes.

Aunque aquellos mensajes eran muy importantes, la verdadera comodidad eran los mismos ponies. Descuidar el cuidado de los ponies habría producido un alto intempestivo antes de que pudieras decir: “¡Sooo, caballo!”.

Lo mismo puede decirse sobre nuestra manera de ver el desarrollo de los líderes jóvenes. Hay que pasar tiempo pensando en ello, y procesando los planes de crecimiento para cada individuo. No te dejes atrapar pensando cosas tales como: “Necesito a alguien para….”. Más bien debes decir: “Creo que tú tienes potencial para …”. Necesitamos demostrar un compromiso de que nos preocupamos más acerca de las personas que del producto.

Utiliza un Diccionario

Las palabras son herramientas increíblemente potentes. Las personas tienden a convertirse en lo que las aquellos que más influyen en sus vidas esperan que ellas sean.

La verdad nos desafía en dos niveles. Primero, nos obliga como padres y líderes eclesiásticos a luchar por permanecer en ese círculo clave de influencia. Nos recuerda también que lo que nosotros decidimos decir a un estudiante es substancial en la formación de sí mismo y su confianza en llegar a ser alguien de influencia.

No se debe subestimar el impacto de una palabra de estímulo dicha a tiempo, o una palabra profética.

Cuando trabajamos con líderes estudiantiles, es de suma importancia que les hablemos del futuro y les ayudemos a verse a sí mismos como personas exitosas el día de mañana. Hay que encontrar las palabras a-decuadas para decirlo. Luego hay que pensar en otras cinco maneras de decir lo mismo. Nuestra enseñanza debe poner énfasis en que la inversión que el estudiante hace ahora es una porción muy importante en la búsqueda de un buen resultado en el futuro.

Esto lo demostró Jesús con Simón. El Señor vio algo especial en él que Simón había sido incapaz de ver en sí mismo. En el mismo momento en que Simón había dado un paso hacia afuera de la fe. Jesús catapultó la situación a fin de ayudar a Simón a ver algo nuevo en su reflexión. Jesús le dijo: “Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás-le dijo Jesús-, porque eso no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo. Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:17-18).

El desarrollo exitoso de los líderes jóvenes nunca será cosa fácil, ni un solo programa, líder juvenil con carisma, o fuente de entrenamiento va a producir resultados blindados. Siempre habrá estudiantes que salten del barco a lo largo del camino. No pierdas la fe en ellos ni pierdas de vista las oportunidades que se presentan en cada interacción en enseñar, desafiar o estimular a un estudiante a develar su potencial divino.

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