Lamento por un Ser Amado Moribundo

Lamentarse es un hecho que muestra pérdida o aflicción. Las personas se lamentan por la pérdida de un ser amado.

Mi experiencia personal de lamentaciones inició en octubre de 2016 cuando mi abuelo, a quien llamaba Papo, fue diagnosticado con cáncer pancreático. Era incurable. Su páncreas era del tamaño de una moneda de cinco centavos (nickel). Era realmente difícil tratarlo con quimioterapia y también extraerlo sin abrir el páncreas, lo cual es muy peligroso, así que sólo le quedaban unos meses de vida. Nuestra familia estaba tan dolorida al enterarse de que nuestro Papo tenía sólo un par de meses.

Cuando pensamos en lamentaciones, lo asociamos con aflicción y pena. Lamentar incluye tristeza que tememos nunca se va a retirar completamente de nuestra vida. Según Mateo 5:4 “Dichosos los que lloran, porque serán consolados.” Este versículo provee alivio porque nos hace darnos cuenta de que no estamos solos en este proceso de lamentación y duelo.

Desde que era una niña pequeña, iba a la granja familiar de mis abuelos junto con mis dos hermanas menores y brincábamos sobre las pacas de heno, llamábamos las vacas para atraerlas al establo, e incluso íbamos al viejo cobertizo e introducíamos gatitos salvajes dentro de la casa de nuestros abuelos. Mi Papo era muy amoroso y carismático con sus nietos. Dormíamos en la casa de mis abuelos casi cada fin de semana del verano.

Por supuesto, que mi abuela, a quien llamábamos Meme, siempre hizo absolutamente la mejor comida. Me refiero a comidas de cinco platos diferentes cada vez que comíamos. Los desayunos incluían huevos frescos de granja, tocino, y pan tostado. La casa de mi Meme y mi Papo era como cualquier otra casa. Básicamente yo pasaba cada minuto con ellos y mis hermanas o con otras dos primas. Mis padres amaban cuando podíamos ir, seguramente, porque no tenían que limpiar y cocinar para nosotros (Papá y Mamá, es una broma).

Como una creyente en Dios, me mantuve cuestionando acerca del cáncer y del porqué de su existencia. Muchas veces pregunté, “¿Por qué haces que esto tenga que suceder, Dios?”

Por supuesto, no hay respuestas sencillas al porqué el cáncer y las cosas malas les suceden a personas buenas, pero yo sentía que Dios da las batallas más duras a las personas más resistentes. Los doctores de mi Papo le dijeron que le había dado un par de meses de vida. Cada vez que visitamos a Papo, teníamos este nervioso sentimiento en nuestros intestinos porque cada día era un día diferente. Su cuerpo estaba cambiando, su rostro era delgado, y el color de su piel nunca era el mismo. Teníamos nuestro corazón tan roto. Y al final de nuestras visitas, él siempre decía, “Te amo” o el dicho favorito de mi Papo, “No te cambiaría por una granja en Texas.” Mi Papo fue mi mayor apoyo en todo lo que hice. Podía haber jugado el peor partido de fútbol soccer de mi vida, y él seguía siendo mi más grande fan.

El proceso de duelo es difícil. Cuando nos lamentamos, podemos pedir que Dios esté de nuestro lado y nos proteja de la tristeza, y quizá podamos acercarnos a Él para que nos ayude a través del proceso de tristeza. En ocasiones pedimos a Dios que nos consuele en los tiempos de pérdida, y sentimos el poder del Espíritu Santo dentro y alrededor de nosotros. Tenemos que saber cómo lidiar con el hecho de algunas cosas están fuera de nuestro alcance y poder, y necesitamos dejarlas ir y dejárselas a Dios. Algunas personas no pueden darse cuenta de cuán poderoso es Dios realmente, y qué tanto nos ayuda en situaciones tales como el lamento y el duelo.

Mi Papo falleció en abril de 2017 — siete meses después de su diagnóstico. Sobrevivió siete meses de quebrantos, dolor, incomodidad y estar aterrorizado por su vida. Él luchó su batalla tan duro como pudo. Dios guio a mi Papo a tener paz, a recibir consuelo, y a ayudar a sus seres amados a encontrar confianza. Papo sabía que él podría estar en un mejor lugar. El lamento no sólo está asociado con la muerte de alguien más, pero yo siento que mi Papo lamentó que tenía un sentimiento de tristeza por sí mismo. Por supuesto, tenía una familia rodeándolo y amándolo incondicionalmente, pero tenía que lidiar con la noticia trágica de que su vida podía ser interrumpida a causa de un tumor.

Muchas personas han lidiado con lamento y luto, y si aún no lo has hecho es probable que lo hagas. En ocasiones es bueno llorar tanto que no tengas que mantener tus emociones embotelladas. Cada día durante los meses finales de Papo. Agradecí a Dios que Él le daba a mi Papo un día más de vida. Siempre cuenta tus bendiciones sin importar cómo te sientas, triste o infeliz.Extiende hacia Dios tu mano, y pide de Su poder y socorro en tu lamento.

Kaylie Weideman es estudiante e integrante del equipo de futbol soccer en la Universidad Greenville, en Greenville, Illinois.

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