La Vida Misional de los McFarlane, Maravillosa y Desordenada

Asia está muy lejos de hogar de los McFarlane del sur de Illinois, sin embargo, el lejano continente está cerca a sus corazones.

Scott y Karen McFarlane y sus tres niños — Brennan, 11; Drew, de 8; y Lily, de 6 — patrocinan gran cantidad de niños asiáticos a través de agencias cristianas de ayuda, incluidos los Ministerios Infantiles Internacionales Metodistas Libres, (ICCM por sus siglas en inglés).

Pero el patrocinio de niños es sólo un de los muchos lazos que vinculan a la familia con Asia. Lily vivió en la India hasta el año pasado cuando se unió la familia McFarlane después de un riguroso, proceso de adopción de dos años y medio.

“Uno de las críticas a la adopción internacional es que los estadounidenses son ricos, y les quitan los niños a los pobres,” dice Karen. “Decimos que no, lo que queremos es apoyar a tantas familias como sea posible para que permanecen juntas.

Pero cuando una familia no puede cuidar a un niño, dice Karen, la adopción es una necesidad. Gran parte de la vida de Scott se ha alternado entre dos comunidades universitarias Metodistas Libres — Spring Arbor, Mich., y su actual comunidad de Greenville, Él también ha vivido en áreas urbanas, incluidos dos años de trabajo en Hong Kong, y se congregan en su primera Iglesia Metodista Libre filipina.

“Vi muchas necesidades alrededor del mundo a las que yo no había sido expuesto siendo un estadounidense burgués de clase media, que creció en Spring Arbor,” dice Scott. “Tuve un choque cultural inverso cuando regresé. Estaba enfurecido por toda la riqueza que vi en este país.”

Scott se convirtió en un acérrimo crítico vocal del mundo de los negocios. Trabajó como director residente en la Universidad de Spring Arbor, donde su postura anti negocios molestó a su mentor, Chuck White, un profesor de Pensamiento Cristiano, e historia.

“[White] me señaló con el dedo en una ocasión, y me dijo que yo no conocía nada de economía, y que antes de ponerme a pontificar sobre asuntos económicos, yo debí educarme a mí mismo,” dijo Scott, que se matriculó en cursos de negocios y eventualmente obtuvo su grado de Master (Maestrìa) en Administración de Negocios (M.B.A).

Scott fundó Compass Global, una firma consultora que vincula las compañías en Asia, Europa y Estados Unidos para satisfacer las necesidades de tecnología.

“Yo estoy totalmente a favor de las compañías extranjeras que hagan trabajo misional por medio de sus motores de negocios,” dice Scott.

Karen creció en Grand Rapids, Michigan, y se educo en la Educación Infantil Temprana, en Spring Arbor. Durante unas vacaciones de primavera en una comunidad anabaptista similar a la de los al Amish, y quedó encantada con la idea de vivir en una forma sencilla en comunidad.

Scott y Karen se vieron atraídos uno a la otra por sus ideales contraculturales al comenzar a salir juntos, pero la visión de ambos cambió luego al trabajo dentro de la cultura para mejorarlo. “Fuimos tan idealistas,” dice Karen. “Con niños, nosotros nos vimos forzados a ser prácticos.” Mientras Scott viaja por cuestiones de negocios, Karen es la directora solitaria de una casa de tres niños — no es una tarea fácil para alguien con dos décadas de síndrome de fatiga crónica. Cuando los tiempos han sido duros, dice la pareja: Dios los ha fortalecido por el apoyo de amigos, familia, y el consejo profesional.

“Cualquiera que trata de vivir una vida misional en nuestra cultura experimentará muchos problemas. Es una manera desordenada de vivir,” dice Karen. “Pero no cambiaríamos nuestra vida misional “desordenada” por nada del mundo, porque estamos donde sentimos que Dios quiere que estemos y donde él ha enriquecido nuestras vidas, y nos ha llenado de bendición, aún en medio de los desafíos.”

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