La Promesa de Su Presencia

Durante la mayor parte de la Historia de la Humanidad, el Espíritu Santo no estaba amplia e inmediatamente disponible para todos los creyentes. Eso es algo que olvidamos fácilmente. Se puede considerar que esa era pasada de relativa escasez  del Espíritu nos ayudará a apreciar las actuales bendiciones de Su presencia.

En el Antiguo Testamento, la presencia y trabajo del Espíritu Santo es fácilmente identificable por las mismas razones que fue notable. En esos días, mucho antes del derramamiento del Espíritu en el Pentecostés, Él ocasionalmente descendió a personas en lo particular por un corto tiempo. Luego, tan rápidamente como Él vino, se marchó.

In the Old Testament, the presence and work of the Holy Spirit is readily identifiable for the same reasons it was remarkable. In those days, long before the Spirit’s outpouring at Pentecost, He occasionally descended on particular people for a short time. Then, just as quickly as He came, He departed.

Gedeón, Sansón, David, Elías, Eliseo, son nombres del Antiguo Testamento cauterizados en nuestra memoria como hombres de Dios en quienes el Señor eligió derramar Su Espíritu. En ellos Dios empoderó hechos sobrenaturales de fuerza, valor, bravura, profecía y fe por medio de la presencia del Espíritu Santo.

Moisés deseo ver el derramamiento extendido del Espíritu Santo.  Ser testigo del derramamiento extraordinario de Dios sobre los líderes de Israel, dijo: ¡Cómo quisiera que todo el pueblo del Señor profetizara, y que el Señor pusiera su Espíritu en todos ellos! (Números 11:29).

El profeta Joel señaló esta eventual realidad. Hablando acerca de los días por venir, Dios dijo a través de Joel, “Después de esto, derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano. Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán, tendrán sueños los ancianos y visiones los jóvenes. En esos días derramaré mi Espíritu aun sobre los siervos y las siervas” (Joel 2:28–29).

The prophet Joel pointed toward this eventual reality. Speaking of days to come, God said through Joel, “I will pour out my Spirit on all people. Your sons and daughters will prophesy, your old men will dream dreams, your young men will see visions. Even on my servants, both men and women, I will pour out my Spirit in those days” (Joel 2:28–29).

Finalmente, Jesucristo prometió a sus discípulos, y a todos los fieles que le seguirían, que este evento parteaguas era de verdad inminente. Dijo: “Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad” (Juan 14:16-17).

Poco después, los discípulos de Jesús experimentaron de primera mano este histórico cambio cómo el Espíritu de Dios fue derramado en el pentecostés (Hechos 2).  Después de una aparente sequía de 400 años del trabajo del Espíritu Santo, la promesa de la presencia interna de Dios Mismo fue prodigada al género humano, disponible para todo aquel que invocara el nombre de Jesucristo.

Hoy este milagro del Espíritu Santo de Dios morando en nosotros no es menos extraordinario.

Joe Wickman es pastor de ministerios familiares en Ministerios Nueva Vida, una congregación Metodista Libre en Endicott, N.Y. en joewickman.com están disponibles más escritos de él.

DISCUSIÓN EN GRUPO:

[1] ¿Percibes el derramamiento del Espíritu Santo como un evento pasado o una realidad presente?

[2] Moisés lo deseó, Joel lo profetizó y Jesús lo prometió. ¿Qué diferencia hace el Espíritu Santo en la vida de un creyente en la actualidad?

[3] ¿Vives con todo el poder de la presencia del Espíritu Santo morando en ti?

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