La Preparación para el Trabajo de Dios

Mientras más importante es el trabajo en el que nosotros podemos enrolarnos, más cuidadosa debe ser la preparación para el mismo.

Dios haría a todos sus santos sus compañeros de trabajo, pero Él quiere entrenarlos cuidadosamente. Él toma todo el tiempo que sea necesario para pulir sus instrumentos.

Desde el punto de vista del ser humano, parecería que Moisés ya estaba preparado para su gran misión cuando fue educado en toda la sabiduría de los egipcios, pero Dios vio que eran necesarios 40 años de vida pastoral para darle la paciencia y fortaleza que él requería.

No hubo ningún accidente en la preparación de José, el propósito divino estaba siempre presente durante la separación de sus seres amados y los desgastantes meses pasados en la cárcel, donde fue enseñado por Dios a interpretar sueños y preparado para manejar con éxito una oficina, en segundo lugar, sólo después del rey.

Con cuánto cuidado fueron educados Juan y Carlos Wesley y preparados para el trabajo de sus vidas. Martín Lutero tuvo años de preparación.

Es correcto responder, “Heme aquí, envíame a mí”, pero además es sabio y agradable a los ojos de Dios presentarse como obrero aprobado que no tiene de qué avergonzarse.

Tenemos tantas escuelas cristianas en nuestra nación que seguramente hay un camino para que nuestros jóvenes estén bien preparados para su vida de trabajo.

Cuando el llamado divino viene en la mitad de la vida, puede que no sea práctico pasar tiempo en una escuela, pero los que sean llamados deben convertirse en lectores y estudiantes sistemáticos.

Un hombre educado, bautizado en el Espíritu, produce un líder sabio, un mejor laico, un predicador más eficiente y un misionero más exitoso.

Adelaide L. Beers fue la primera maestra de música vocal y esposa del primer rector del Seminario de Seattle (ahora Universidad Pacífico de Seattle). Esta es una versión condensada de un artículo que ella escribió para la edición de Abril de 1895 de El Cristiano Ferviente, el cual puede ser descargado de fmchr.ch/albeers.

 

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