La Importancia de la Adoración Congregacional

La esencia de la adoración está en la expresión personal de amor, dedicación y obediencia a Dios, y que, como seres creados para estar en comunidad, debemos comprender y aprender que quien adora en espíritu y en verdad, será una inspiración y motivación para que otros lo hagan de igual o mejor manera.

La importancia de la adoración queda firmemente establecida cuando la Biblia nos dice que Dios anda buscando adoradores que lo hagan en espíritu y en verdad.

“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”. Juan 4:23-24 RVR1960

Creo que el mayor ejemplo de adoración en el mejor sentido de la palabra es el mismo Señor Jesucristo. Lucas 4:16 nos muestra a Jesús hecho hombre, dejándonos la guía para ser un buen adorador congregacional.

“Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer”.

“El día de reposo…” Habla de la seriedad con que Jesús asumía su rol como parte de la congregación de Israel al cumplir con el día indicado para celebrar el culto de adoración en compañía de otras personas. Es decir, el día de la participación de la adoración congregacional.

“Entró en la sinagoga…” Jesús tenia sus tiempos personales y privados para adorar al Padre, como dice Marcos.1:35 “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”. Pero en esta ocasión en particular, las Escrituras dicen que entró en la sinagoga para participar de la adoración congregacional. Si para Jesús era importante practicarlo, ¿no debería serlo también para nosotros?

“Conforme a su costumbre…” Esta expresión nos muestra que Jesús tenía el hábito de participar en el culto público en forma regular. En otras palabras, tenia la costumbre de asistir consistentemente a participar en la adoración congregacional. Y las Escrituras nos dan una instrucción muy precisa al requerir: “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25 RVR1960).

“Se levantó a leer…” Aquí la Palabra de Dios nos muestra a Jesús como un miembro activo en la adoración congregacional. Es decir, que gustaba de participar en las diferentes maneras de expresar su adoración en la sinagoga. En esta ocasión en particular, participando en la lectura de las Escrituras. En otra ocasión, aunque no era propiamente el culto público, en la congregación de la sinagoga, si fue con el grupo de discípulos cuando celebraban la pascua que Jesus participó en el canto del himno como lo cita Mateo en su Evangelio (Mateo 26:30)

“Después de cantar los salmos, salieron al monte de los Olivos.” (NVI)

Se necesita tener en cuenta que la naturaleza de la adoración congregacional se empieza en forma individual, y que esta ocurre de adentro hacia afuera, teniendo dos cualidades igualmente importantes, a saber: Primero, tiene que ver con el nuevo nacimiento, pues este es un paso crucial, ya que sin el Espíritu Santo habitando dentro de nosotros, difícilmente se puede responder a Dios en adoración, porque no lo conocemos, ni tampoco podríamos integrarnos en la adoración congregacional “en espíritu”. Segundo, la adoración verdadera debe ser hecha “en verdad.” Es decir, que toda adoración viene como una respuesta a la verdad revelada de Dios. Entonces, para adorar verdaderamente a Dios, debemos comprender quién es Él, y lo que ha hecho; y el único sitio donde esto se ha revelado enteramente es en la Biblia, la Palabra de Dios.

También es necesario entender que adorar en el espíritu requiere de una mente centrada en Dios y renovada por la verdad de Dios. Comprender que “los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado, el corazón contrito y humillado” (Salmos 51:17 RVR1960)

Para tener un espíritu quebrantado y un corazón contrito y humillado, es necesario que tanto en manera personal en nuestro devocional privado, como en la adoración en la congregación; nos presentemos con pleno entendimiento como un “sacrificio vivo, santo y agradable a Dios”, como dice la Escritura.

Esto es lo que hace importante la adoración congregacional, pues mi devoción privada se reflejará cuando participe en el culto público como parte de la congregación; pues mi actitud será de una influencia positiva para motiva a otras personas a hacer lo mismo que yo, o de servir de tropiezo e interferencia durante el tiempo de la adoración en la congregación. Comprender esto es relevante para entender la importancia de la adoración congregacional.

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”. (Romanos 12:1 RVR 1960)

Por otro lado, se requiere tener en cuenta que sólo podemos adorar en el espíritu si tenemos un corazón sincero, abierto y arrepentido; porque la alabanza y la adoración a Dios no pueden provenir de corazones llenos de pecados no confesados. Es decir, tener un corazón que es sensible a la voz del Espíritu Santo. En el proceso de transformación de la vida, de quien quiere ser uno de los que adoran en espíritu y en verdad. En otras palabras, quien entiende la importancia de la adoración congregacional buscará mantenerse en una actitud de constante transformación mediante la renovación de su mente, de su entendimiento. Y eso solo es posible mediante la Palabra de Dios, la cual le lleva a poder conocer y comprobar la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

“No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”. (Romanos 12:2 NVI)

Razones de la importancia de la adoración congregacional cuando se realiza en espíritu y en verdad:

Nos hace conscientes de la presencia de Dios en la congregación, especialmente en el culto publico, el tiempo de la adoración. (Salmos 22:3)

Estimula el compañerismo y la unidad congregacional. (Salmos 133:1)

Cuando se desarrolla apropiada y sinceramente, trae sanidad integral tanto al individuo como a la congregación, porque cuando realmente se cantan alabanzas a Dios, hay una transformación en la vida del adorador, y eso es importante pues beneficia directamente a la congregación.

Fuimos creados para alabar y para adorar a Dios. (Isaías 43:21)

“El pueblo que yo he formado para mí proclamará mi alabanza.”

No olvidemos que fuimos creados para adorar. O se adora a si mismo (que es egolatría) o a otros seres humanos que considera superiores a si mismo (que es idolatría). Aun puede degradarse y llegar a ofrecer adoración a aves, cuadrúpedos, a aves y reptiles, y la misma naturaleza (Romanos 1:21-23). En otras palabras, o adora a Dios en espíritu y verdad, o se distorsiona el enfoque de adoración.

Lo más importante es que adoremos a Dios en espíritu (en nuestros corazones) y en verdad (en nuestras mentes), expresándonos a través de nuestro cuerpo, en conexión del Cuerpo de Cristo; la Congregación.

 

El Pastor Gerardo Ortiz es Pastor de la Iglesia Metodista Libre “Emmanuel” en National City, California, y el secretario de la “Red Latina” de la “Iglesia Metodista Libre de los Estados Unidos de Norteamérica”.

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