La Iglesia Rural es Relevante

Un par de vacas que pastaban cerca del lindero de su potrero, observaban un camión repartidor de leche que rodaba por el camino. Un gran letrero se leía en un costado del mismo: “Leche pasteurizada, homogeneizada, baja en grasa.” Dirigiéndose una a la otra, le dijo sarcásticamente: “Eso nos hace sentir insuficientes e irrelevantes.”

A menudo los líderes de iglesias rurales se sienten insuficientes e irrelevantes. En años recientes, la tendencia poblacional hacia los centros urbanos ha dejado las comunidades pequeñas en una lucha por la supervivencia. Esto afecta directamente a las iglesias locales, especialmente en áreas rurales. Adelgazadas por el éxodo de los jóvenes, las congregaciones con un promedio de edad avanzada luchan para reclutar y sostener a sus pastores. La mayoría de los jóvenes brillantes, graduados del seminario optan por posiciones suburbanas con paquetes de mejores salarios.

Los pastores que llegan a los pastos pequeños a menudo son recibidos con sospecha. Los habitantes rurales asumen — como dice Kathlyn Norris en “Dakotah: Una Geografía Espiritual” (disponible en idioma inglés) — Si en verdad fueran tan buenos estarían trabajando en un lugar mejor.

Por si fuera poco, los libros sobre el ministerio, conferencias y blogs exaltan las megaiglesias como ejemplo de qué tan eficazmente debe ser conducido el ministerio. Los líderes de iglesias rurales son obligados a escarbar en montañas de información “útil” para encontrar métodos que puedan funcionar.

Congregaciones rezagadas, como las llama Ruth A. Tucker en “Dejadas Atrás en un Mundo de Megaiglesias,” a menudo son descartadas como arcaicas y curiosas — que casi no valen la pena que se invierta en ellas — y definitivamente no son una fuerza viable para un avivamiento espiritual y la transformación de la comunidad.

Insuficientes.

Irrelevantes.

Un Vistazo Más
Antes de declarar muerta a la iglesia rural, quizá debamos pensarlo dos veces, echar un vistazo más, y decir como Mark Twain: “El reporte de mi muerte fue una exageración”.

La realidad de la iglesia rural no es tan deprimente como parece a primera vista. Los  primersos vistazos rara vez revelan la substancia, después de todo.

Cristo ama a su iglesia rural que ha aprendido a sobrevivir en toda clase de adversidades y sigue tan fuerte en los pueblos y cruces de caminos de nuestra tierra. De hecho, quiero decirles que la iglesia rural debe jugar un papel más importante en poner un ejemplo significativo y de relevancia para sus hermanas de las grandes ciudades.
Estas son sólo algunas de las cosas que la iglesia rural puede ofrecer:

Frugalidad
En estos días de dificultades económicas, el resto del país está aprendiendo lo que la gente rural ya ha descubierto — cómo estirar el dinero. Las iglesias de los lugares pequeños saben cómo sacar el máximo resultado con un dólar. Lo pulido y lo brillante no las encogen. Solo desean lo justo y el mejor resultado posible.

Fe
La gente del campo comprende lo que es fe. Plantan las semillas, quitan las malas hierbas, hacen lo mejor y dejan el resto en las manos de Dios. Algunos se pueden burlar de la fe sencilla de los cristianos rurales, pero hay una buena razón para su sencillez. Dios continuamente está dando pruebas de su fidelidad, y les suple su pan cotidiano.

Paciencia
La gente del campo sobrevive debido a que entienden muy bien las etapas y latidos de la vida. Descansan en el invierno, seguros de que llegará la primavera. En el verano esperan la cosecha madura antes de limpiar la tierra. Esta paciencia desarrolla patrones sustentables para una vida y un ministerio sanos.

Importancia
Trabajar “en el surco” nos enseña la diferencia entre la importancia y la prominencia. Estas dos no significan lo mismo, aunque los pastores jóvenes algunas veces las confunden.

“Yo tengo una nariz prominente,” escribió Rick Warren en pastors.com, “pero si la perdiera, todavía podría vivir una vida feliz. Por otra parte, mis pulmones e hígado no se pueden ver pero son mucho más importantes. Sin ellos yo me moriría. Puedes estar trabajando en un pueblo pequeño y en circunstancias de poco potencial de crecimiento. ¿Y qué? Dios te puso allí, ¡y más te vale que te quedes donde Dios te ha puesto hasta que Él te quite de allí!”

Arraigo
Muchos de los habitantes en urbes son trasplantados. La sangre rural corre muy profundo, y los familiares tienen una influencia muy profunda.

Eventos como el Día de la Amistad son especialmente fructíferos en marcos pequeños por ser tan apretadas las redes de relaciones. Cuando lleguen visitantes a una iglesia rural, probablemente encontrarán buenos amigos.

He visto convertidos entusiasmados llenar dos filas de asientos con sólo su familia. Alcanzar a una persona muchas veces sirve para ganar a una familia. Alcanzar algunas familias puede servir para ganar a una comunidad entera.

Rendición de Cuentas
No hay desconocidos en el campo. Las comunidades pequeñas encapsulan el principio escritural de responsabilidad mutua. Las familias rurales se comprometen a la vigilancia de la comunidad. Por ejemplo, si un niño se porta mal, la noticia llega a su casa antes que él.

A cualquier parte de mi pequeña comunidad a la que vaya, todos me ven, pero eso está bien. El escrutinio público me ayuda a andar correctamente, y mi vida de todas maneras debe ser un libro abierto.

Intercesión
Si trabajas en un lugar pequeño, piensa en esto: Es posible que Dios te haya puesto allí como un intercesor.

Posiblemente tienes un llamado más alto que tus compañeros de tu ocupado ministerio suburbano. Mientras ellos van de aquí para allá de un comité a otro y cumpliendo programas, tú puedes estar ante tu Salvador y pasar horas extras en intercesión a favor de ellos.

Liderazgo Casero
La iglesia rural es un ambiente ideal para enseñar a los líderes novatos. Proporciona amplias oportunidades para el servicio.

Yo soy hijo de un campesino, prediqué mi primer sermón a la edad de 15 años, y la congregación quedó pasmada sin saber qué hacer saliendo más temprano que de costumbre.

En esa atmósfera de enseñanza, aprendí a tocar la guitarra en las reuniones de jóvenes, a cantar en el coro, dar clases a los niños pequeños e incluso ser miembro de un comité. Todas esas experiencias me ayudaron en gran manera para el ministerio que hoy desempeño. Si hubiera crecido en una megaiglesia suburbana, de ninguna manera hubiera estado preparado para mi ministerio actual.

Mark O. Wilson es el pastor titular de la Iglesia Wesleyana de Hayward, Wisconsin, y autor de “Lleno, Rebosante: Cómo el Espíritu de Dios puede revivir tu Pasión y Propósito.” Escribe acerca de las iglesias rurales en revitalizeyourchurch.blogspot.com.

Avivamiento
No existe ningún lugar demasiado pequeño para que Dios se manifieste. Él se especializa en los lugares más aislados y menos probables. Casi todos los grandes movimientos de avivamiento de la historia comenzaron en alguna pequeña comunidad y luego se extendieron a los centros urbanos.

Mi corazón me dice que Dios quiere hacerlo de nuevo. Creo que Él quiere traer el avivamiento a lugares que ya lo han experimentado antes — y las comunidades pequeñas son el epicentro.

Todos los ríos fluyen hacia el mar. El arroyo Smith, a un salto de mi casa, fluye hacia el Río Namekagon, que a su vez desemboca en el Río St. Croix, se une al poderoso Río Mississippi y finalmente vierte sus aguas en el gran Océano Atlántico. La pequeñez de la fuente original no hace ninguna diferencia. Todo termina en grandeza.

No es el tamaño de tu comunidad, sino el tamaño de tu Dios lo que cuenta. Cuando Dios se manifiesta, las fuentes pequeñas se derraman hacia los ríos del avivamiento, derramando Su amor y Su gloria en nuestra sedienta tierra.
Nada hay en esta tierra más relevante y significativo que esto.

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