La Ecuación de la Multiplicación

Lanzamos nuestra iglesia, Capilla de Cambio, en 2012 en el área de Long Beach, California, con un “Domingo de Celebración”. Era un día emocionante con 700 personas presentes para apoyar nuestros esfuerzos.  Intencionalmente nos lanzamos en grande sabiendo que la asistencia sería mucho menor el siguiente domingo.

En camino a nuestra jornada para plantar la iglesia, decidimos convertirnos en una iglesia multiplicadora.  No hemos lanzado una nueva iglesia todavía, pero nos hemos multiplicado en pequeños pasos.  En este momento tenemos cuatro celebraciones los domingos en dos sitios con varios candidatos para plantar iglesias en el proceso, y estamos por lanzar un nuevo sitio para el domingo por la noche.

La multiplicación no es automática.  Los pastores y líderes necesitan ser intencionales.  Hay una ecuación que equivale a multiplicación.  Permítaseme detallar las partes de esta ecuación.

 

Debemos Estar Teológicamente Convencidos

   Una persona tiene que estar convencida de que Dios quiere la multiplicación.  Más que eso, los cristianos deben estar convencidos que Dios quiere la multiplicación para Su reino.  No sucederá solamente en base a buenas intenciones o deseos. Tiene que haber una motivación basada en la Palabra de Dios.  Sumérjanse en la Palabra, y dejen que la voluntad de Dios los impulse.  Permitan que la Palabra de Dios los inspire y los desafíe a multiplicarse.  Aquí hay algunos buenos puntos para empezar:

“Dios los bendijo, diciendo: ‘Sed fecundos y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra’”  (Génesis 1:22).

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: ‘Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.  Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo’” (Mateo 28:18-20).

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”  (Hechos 1:8).

 “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado”  (Hechos 13:2).

Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día”  (Hechos 16:5).

Si no tenemos una convicción teológica, nuestro entusiasmo pronto se desvanecerá al enfrentarse a todos los desafíos para la multiplicación.

Hay qué hablar sobre ello.

   Es importante desarrollar una cultura de multiplicación.  Desde ahí, su cultura produce lo que intentan ser.  Según el libro “Cracking Your Church’s Culture Code” el autor Samuel R. Chand, consultor de negocios y ministerios, “la cultura se come a la visión en el desayuno”.  Sus historias y lo que celebran verbalmente desde la plataforma ayudan a formar su cultura de iglesia.

Antes de siquiera lanzar nuestra iglesia, contábamos historias sobre otras iglesias que plantaban iglesias.  Después de lanzarnos, continuamos hablando sobre cómo se ve la multiplicación.  Mostré videos de multiplicación de iglesias, y nuestros líderes leyeron artículos sobre ello.

Ahora la multiplicación es parte de lo que pensamos todos los días.  Nuestra gente está, de hecho, anticipando que lancemos una iglesia pronto y estarían decepcionados si no lo hiciéramos.  Ya no tengo qué convencer a nuestros equipos sobre la importancia de la multiplicación.

Hay que Moverse en grande

Es increíble cuántos pastores expresan un deseo de multiplicarse pero nunca llegan a hacerlo.  Es aún más increíble cuántos plantadores de iglesias están tan metidos en la plantación de iglesias hasta que plantan su propia iglesia.  Entonces todo es crecer y crecer.  Puede que sea porque la multiplicación requiere sacrificio – movimientos en grande – y el sacrificio duele.  Si vas a multiplicar, prepárate a sacrificar gente, finanzas y talento.   Cuando empezamos a multiplicar por cuatro nuestro servicio del domingo, se requirió gran sacrificio y riesgo.  Comprometimos miles de dólares.  Invertimos a personas en este esfuerzo y adelgazamos.   Recluté un equipo de lanzamiento de nuestro servicio establecido y los reasigné a nuestros nuevos servicios.  Esto inicialmente debilitó nuestra asistencia a un servicio individual.  Predicaba a varios grupos pequeños en lugar de a un grupo grande.  Pero, con el tiempo, nuestro sacrificio rindió dividendos cuando el Señor le dio crecimiento a cada servicio.

Como líderes, somos llamados a movernos en grande.  Somos llamados a orar en grande, soñar en grande y hacer cosas en grande.  No quiero decir solamente grande en números, pero grande en sacrificio.

Hay que Mantenerse en Guardia

La plantación de iglesias como multiplicación es extremadamente riesgosa.  La guerra espiritual es real.  El conflicto que enfrentas es real.  El conflicto y batalla espiritual son aún más intensos si planeas ser una iglesia plantadora de iglesias.

Debido a este conflicto, mi esposa Laura y yo hemos guiado a propósito a nuestra iglesia a involucrarse más en oración.  Cada mes de octubre es nuestro mes de oración durante el cual enseñamos sobre la oración los domingos y lanzamos pequeños grupos  de oración cada noche de la semana.  Esto ha ayudado a que toda la iglesia esté espiritualmente fuerte y conectada al Multiplicador Principal.

Brian Warth es el fundador y pastor principal de Chapel of Change Cristian Fellowship (Confraternidad Cristiana Capilla del Cambio), una iglesia multi-étnica con una misión de dar nueva esperanza a las familias y a la ciudad.  Es autor del libro “Young Man Arise:  Fresh Hope emerging from the Darkness” (La Juventud surge: Una Esperanza Fresca que Emerge de las Tinieblas, fmchr.ch/ymawarth).

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