Justicia Reconstituyente: Liberando a los Esclavos

Yo antes pensaba que la justicia significaba simplemente recibir las consecuencias de nuestras acciones.

En la escuela preparatoria, participé en un programa de imitación del gobierno, para adolescentes. Una vez al año, íbamos a la capital de nuestro estado, realizábamos nuestras propias elecciones para senadores y gobernador, y aprobábamos leyes por medio de nuestros comités de imitación del senado. En preparación para estas actividades, los estudiantes recibíamos tareas de investigación de diferentes temas cada año.

La tarea de mi último año fue la pena de muerte. Recuerdo haberme sumergido en el estudio de lo que me llevó finalmente a nuestro sistema carcelario y nuestras complejas leyes condenatorias. Descubrí que nuestro país tiene un sistema carcelario sumamente sobrepoblado, y una legislación que estimula la encarcelación masiva. Tuve un tiempo muy difícil con la idea de la pena de muerte porque no me podía imaginar arrebatarle a alguien la oportunidad de recuperar el derecho de la libertad. Por otro lado, la pena de muerte sólo se aplica para los crímenes más atroces. ¿No deben recibir justicia los culpables de esas descaradas acciones? ¿Aplicar la pena de muerte a esos perpetradores significa justicia para las víctimas? ¿Qué de aquellos que han sido acusados falsamente? ¿Qué aspecto presenta para ellos la justicia?

Esa fue la primera vez que me di cuenta de lo complejo que es la justicia. Por medio del evangelio, he aprendido que nuestro Dios ama la justicia y la misericordia. Yo no estoy aquí para politizar o para promover un solo lado de la cuestión en asuntos tan complicados como la pena de muerte. Sin embargo, creo que Dios nos ha llamado a ser un pueblo que refleje su imagen a través del acto de la restauración (Salmos 146:7-9, Jeremías 22:3).

La justicia a la que Él nos invita es la que va más allá de un acto de retribución para extender la restauración tanto a la víctima como al perpetrador. La justicia reconstituyente es donde el mal y el pecado reciben su justo castigo. Decidir incorporar la justicia reconstituyente a la vida diaria es un pesado compromiso, pero la recompensa es mucho más grande que el sacrificio.

La Gloria del Edén

Durante su último año de preparatoria, Missy Deal se enfrentó a la realidad del tráfico sexual en Asia. Después de descubrir que hay un número aproximado de 403,000 esclavos en los Estados Unidos, ella sintió un llamado a involucrarse en la prevención y la obra restauradora. Al graduarse del Colegio Greenville (ahora una Universidad) en 2016, Deal se involucró en La Gloria del Edén, un hogar seguro para sobrevivientes del tráfico sexual. La Gloria del Edén fue creado por medio de la rama del Movimiento de Liberación, en el Condado Bond, Illinois. Como gerente general de la casa, ella enfrenta las consecuencias de la injusticia un día sí, y otro también.

 

 

“Una persona que ha sido víctima del tráfico ha sido despojada de su calidad  básica del ser humano. Algunas de estas mujeres no saben lo que es comer otros alimentos más que los precocidos, o cómo darse una ducha de manera sistemática. Estas son funciones humanas básicas de las que han sido despojadas”, dice Deal.

Contrarrestar esas injusticias no es cosa fácil. Dice Deal que “por cada uno de esos momentos sufriendo injusticias, espera pasar dos veces el tiempo tratando de restaurarla, para eso se necesita tiempo y paciencia, y tener un pereginaje muy difícil”.

Pero permanecer en el difícil peregrinaje es reconstituyente para los sobrevivientes y para Deal.

“Con mucha frecuencia interactuamos con personas, y decimos: ´¿Qué les pasa?´ Trabajar aquí ha provocado que en mi caso eso se convierta en: ‘¿Qué les pasó?´” Dice Deal: “Nuestro trabajo es amarlos, y amarlos mucho, y por mucho tiempo, amarlos mucho, y con mucha fuerza”.

Para Deal, esta perspectiva también se aplica a los perpetradores. A fin de que la justicia llegue a los involucrados en el tráfico humano, la política pública necesita un cambio, de modo que las convicciones puedan ser posibles, y las víctimas necesitan un apoyo tangible cuando están tras la justicia por medio del sistema legal. Sin embargo, Deal reconoce que siempre hay más cosas qué añadir a la historia.

“¿Qué le pasó a esta persona para que hiciera esto?” En un sentido, él o ella también es presa de un grillete”.

Es un modo radical de pensar, pero en un sentido los perpetradores también son víctimas.

La Gloria del Edén es un ejemplo de un grupo de personas que han escuchado y aceptado el llamado para practicar la justicia reconstituyente, procurando localizar las debilidades y dando pasos para cambiar los sistemas injustos. Este es un estilo de vida radical y sin egoísmos. Aunque parece diferente en cada situación, es un llamado para cada uno de nosotros. El hecho aleccionador es que de alguna manera todos participamos en perpetuar la injusticia, de manera activa o pasiva, e incluso no intencionalmente. De modo que ¿cómo enfrentamos este problema? Deal sugiere que preguntemos: “¿Quién está incluido en mi círculo y quién no lo está?”.

Deal dice que “se puede hacer la pregunta en todos los círculos: tu casa, tu lugar de trabajo, tus amigos, tu iglesia, el liderazgo de estos lugares, en el arte que rodea tu casa. ¿Quién se representa en los libros que lees? Ahora, ¿qué cambios puedes hacer para incluir a esa persona en ese círculo? Necesitamos luchar para incluir esa voz en todas las áreas de nuestras vidas, porque abrirá nuestros ojos a personas y cosas que hemos aprendido a ignorar”.

Hacer estas preguntas requiere ponernos en riesgo. Este riesgo puede incluir renunciar a la comodidad, confrontar realidades dolorosas, y cambiar tu actual estilo de vida. Pero como los pocos valientes como Missy Deal han descubierto, vale la pena correr ese riesgo.

“Cuando nuestras mujeres aprenden estas sencillas habilidades, se restaura un poco de su libertad”, dice Deal: “Cuando nuestras mujeres aprendan a perdonar, o puedan dormir tranquilamente sin tener pesadillas, o aprendan a enfrentar el estrés de manera útil, y no de manera dolorosa, esto significa que todas las injusticias se están restaurando”.

 

 

Llamados a Involucrarnos

Nosotros también somos llamados a involucrarnos en esta obra reconstituyente y transformadora.

“¡Ya se te ha declarado lo que es bueno! Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor: Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miqueas 6:8).

¿Cuáles son las voces que llevarás a tu círculo?

 

Kalei Swogger Pogue es una graduada de la Universidad de Greenville en 2019, donde recibió el grado de bachiller en psicología, participó en el gobierno estudiantil, y escribió para la página de noticias en línea, Papyrus, y la revista Vista. Es un apoyo comprometido para el movimiento de abolición de la esclavitud moderna.

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