John “Ike” Owen: Capellán a las Ciudades

El editor de esta publicación visita un parque en Chicago y queda atrapado en medio de una encendida confrontación entre oficiales de policía, miembros del Partido Nacional Socialista de América (un grupo pro-nazi), un adolescente negro, y otros manifestantes.

“Amenazas y obscenidades llenan el aire”, es el reporte del editor, quien añade que él ve que el “odio racial” supera todo lo que haya presenciado”. Durante un viaje a la Sud-África de los tiempos del apartheid. “Me da temor”.

Esto puede sonar como un reporte noticioso reciente, pero el año es 1978, no el 2020. El editor G. Roger Schoenhals continúa escribiendo sobre el desafío que enfrentaba la cercana congregación Metodista Libre en una comunidad predominantemente blanca, que se distinguía por tratar de mantener aisladas a las minorías.

“De modo que, ¿qué debe hacer el pueblo de la Iglesia Metodista Libre de Westlawn? Si admite personas de raza negra en sus reuniones –o si sólo celebran una boda de personas negras – la comunidad amenaza con vengarse en propiedades y personas (Esto sucedió hace un año). Algunos de los miembros de la iglesia sienten fuertemente que no deben ministrar a personas negras, o pondrían en peligro las oportunidades de ministrar a la comunidad”.

La historia de Schoenhals de la tolerancia del racismo por algunos de los miembros de la iglesia parece un shock en una revista religiosa – especialmente de una denominación con legado abolicionista. Sin embargo, la historia no termina aquí.

“La minoría – incluido el Pastor John Owen – toman la posición de que una postura conciliadora (a los vecinos racistas) es contraria al espíritu de Cristo. Ellos quieren tomar una postura sin importar el costo.

Ese pastor, John “Ike” Owen, solo permaneció dos años en la Iglesia Metodista Libre Westlawn, cuyos miembros habían sido amenazados con lanzarles una bomba incendiaria (una amenaza digna de tomarse en cuenta porque el hogar de un líder local del Ejército de Salvación fue incendiado) si la iglesia seguía con sus esfuerzos de ministerio intercultural. Después de que Owen salió, la iglesia eventualmente se cerró.
“La iglesia se cerró porque no podía renunciar a ministrar a personas de color” dijo Owen, que es ahora el fundador y director ejecutivo de los Cuerpos de Capellanes para Crisis, durante una entrevista en septiembre de 2020 con LUZ Y VIDA. “Eventualmente yo fui considerado como una persona conflictiva porque oficié en la boda de una mujer negra con un oficial de policía blanco”.

Esa boda se acomoda a dos aspectos recurrentes del más de medio siglo de ministerio pastoral de Owen – sirviendo a residentes urbanos de color incluyendo oficiales policiales (algunos de los cuales, por supuesto, son oficiales policiales de color). El libro de Dean Cook: “Chaplaincy: Being God´s Presence in Closed Communities” (Capellanía: Siendo la Presencia de Dios en Comunidades Cerradas) describe a Owen como “uno de los capellanes policiales pioneros de la iglesia. Su gran constitución y corazón han dejado un legado de ministerio policial y trabajo de crisis a través de muchos estados y ciudades”.

A una edad en la que muchas personas se preparan para el retiro, Owen continúa siguiendo la dirección de Dios, de servir a residentes urbanos y oficiales de policía. La noche antes de su entrevista con esta publicación, Inesperadamente Owen sirvió como contacto entre sus vecinos inmigrantes y la policía.

El ministerio de Owen en Chicago fue precedido por su período como pastor Metodista Libre en Minneápolis, donde trabajó con personas de etnicidades múltiples, a la vez que servía como capellán para el Departamento de Policía local, y la más grande institución de Salud Mental de Minnesota. Su trabajo de capellán con los residentes diversos de las Ciudades Gemelas atrajo a algunos de aquellos mismos miembros a la Primera Iglesia Metodista Libre – no solo de afroamericanos, sino también a muchos latinos y nativos americanos. Owen hizo notar que Minneápolis se encuentra entre las ciudades estadounidenses con el número más alto de residentes nativos americanos.

Durante las protestas tres días después de la muerte de George Floyd, la estación del 3er. Predinto del Departamento de Policía de Minneápolis fue incendiada el 28 de mayo.

“El 3er. Precinto es donde yo comencé en los ministerios de capellán en la policía a fines de los 60”. Dijo Owen, quien trabajó con diversos residentes del área y ayudó al departamento a reclutar capellanes afroamericanos y nativos americanos. “No te puedes involucrar como capellán de policía sin encontrarte con todos los aspectos culturales de nuestro país”.

De Rural a Urbano
Owen dijo que había recibido un “don apostólico” para poder “remontar culturas” a pesar de que “creció en un hoyo en los Appalaches. Sobre el banco de un arroyo, con una letrina, y asistí a una escuela de un solo salón de clase, de modo que no puedes ser más rural de lo que yo lo fui”.

Asistió a la Iglesia Metodista Libre de Elmira (Nueva York), ahora conocida como la IML Mano a Mano, y él y su hermano, Jim Owen, se hicieron amigos del que llegaría a ser el Obispo Richard Snyder, y su hermano Vernon Snyder, con quienes formó un grupo de cantantes jóvenes y luego fue al Colegio Roberts Wesleyan. Continuó con sus estudios en el Seminario Teológico Asbury en la zona rural de Kentucky. Él recibió mentoría de Gilbert James, un profesor Metodista Libre, quien llevó a algunos de sus estudiantes de Asbury en 1967, en un viaje a Chicago, donde James les dio a los estudiantes diferentes tareas.

“Él me comisionó para acompañar a la policía. Yo no tenía necesariamente interés en la policía”. Owen recordó: “Vi una increíble corrupción en South Side (Lado Sur de) Chicago.

Entre otras cosas, él se dio cuenta que dueños de cantinas y hombres de negocios repartían sobornos y alcohol entre los policías, quienes también tenían vínculos con prostitutas.

“Yo no podía creer lo que estaba experimentando”, dijo Owen. “Le dije al Señor: ‘Si alguna vez me das oportunidad de tener algo que hacer con la corrupción policial, me gustaría poder hacer eso’”.

Owen dijo que cuando graduó del seminario: “Supe que era llamado al ministerio urbano, pero se suponía que regresaría aquí a Nueva York para servir”. Sin embargo, se cerraron las puertas en su conferencia de origen para las oportunidades del ministerio urbano, “y por la providencia de Dios. Él nos llamó a Minneápolis”.

Su esposa Belva, trabajaba en turnos intercambiables, de 3-11 p. m., o de 11 p. m.—7 a. m. como enfermera de Asuntos de Veteranos, y el joven pastor decidió que mientras “la gente de mi [iglesia] se va a dormir, es cuando la ciudad cobra vida”. Veía los reportes televisivos de los crímenes nocturnos, y pensaba: “¿Quién acompaña a las personas que sufren estas experiencias de abuso doméstico, o balaceras, o incendios? ¿Quién los está ganando para Cristo?”

Comenzó por llevar consigo un escaneador policial portátil en su auto y dirigirse a los lugares de las llamadas a la policía. Owen una noche llevó pastel y té a la estación del 3er. Precinto. Ningún oficial quería tocar el pastel o el té, hasta que un experimentado teniente finalmente dijo: “Pasa John. Comeré un poco de tu pastel”. Más tarde, Owen supo que anteriormente el oficial fue una de las víctimas de un pastel mezclado con un laxante.

“De esa experiencia aprendí que ellos son iguales que nosotros; tienen qué tenerte confianza. Eso fue el principio de mi involucramiento con ellos, y muy pronto comenzaron a pedirme que los acompañara en sus rondas”, dijo Owen, cuya primera experiencia de acompañar en Minneápolis a los policías, fue salir con un oficial negro y su compañero blanco.

El programa de capellanía despegó, y los esfuerzos de Owen fueron documentados como parte del libro “Miracle at City Hall” (Milagro en la Alcaldía), por Al Palmquist con Kay Nelson. El programa de Minneápolis se convirtió en el modelo para los programas policiales de capellanía a través del país. Owen viajó en 1973 a Washington, D. C., para reunirse con otros capellanes para la fundación de la Conferencia Internacional de Capellanes de Policía, a la que sirvió como su primer tesorero.

El año siguiente, Owen fue uno de los pastores urbanos que participaron en el primer Intercambio Continental Urbano Metodista Libre (CUE) en la International Friendship House (Casa Internacional de la Amistad) en Winona Lake, Indiana, donde la denominación tenía sus oficinas generales en aquel tiempo. Él reconoció los esfuerzos de Charles Kingsley, el entonces director de Christian Witness Crusades (Cruzadas de Testimonio Cristiano) de la denominación, quien “en todos sus viajes nos encontraba a nosotros los pastores urbanos. Él sabía lo que estábamos haciendo. Sabía que estábamos practicando el evangelio. Él nos veía en nuestro contexto”.

Él llegó a ser un participante regular en las futuras reuniones de CUE que eventualmente se convirtió en la formación de la Free Methodist Urban Fellowship (Confraternidad Urbana Metodista Libre). Owen reconoció que él y los demás pastores urbanos no siempre se vieron cara a cara con los líderes denominacionales, como cuando una lista denominada las “10 Principales Iglesias”, que primeramente se localizaban cerca de los colegios y universidades de la denominación. Owen explica: “Dijimos que las cosas han dado un giro” Las diez principales iglesias se encuentran en Buffalo y Minneápolis, y en Chicago y en todos estos lugares donde nadie las reconoce como la iglesia auténtica. Nosotros somos multiétnicos. No monoculturales. Estamos enfocados principalmente en los pobres – no en los ricos y los educados”.

Por supuesto, Owen no se opone a las Iglesias que se encuentran cercanas a las instituciones educativas. De hecho, él sirvió por cuatro años como pastor asociado de jóvenes en crisis para la Primera Iglesia Metodista Libre contigua a la Universidad de Seattle Pacific. Él dijo con una risita: “Yo fui el pastor juvenil más viejo que la congregación haya tenido jamás”. Él enfatizó las conexiones intergeneracionales y el alcance de las escuelas locales y la Misión Unión del Evangelio.

Llamado Capital
Los Owen se trasladaron a Washington, D, C, en 1997 para iniciar un ministerio de capellanía que le diera nueva vida al alcance Metodista Libre en la ciudad capital. Ellos pudieron rentar una casa (que después compraron) en un barrio predominantemente negro, a Hubert T. Bell, un varón afroamericano quien sirvió como director asistente del Servicio Secreto de los Estados Unidos, y más tarde como inspector general de la Comisión Nuclear Regulatoria.

Un amigo mutuo le recomendó a Owen que se pusiera en contacto con Lloyd John Ogilvie, quien servía como capellán del Senado de los Estados Unidos. Owen se reunió con Ogilvie, quien le preguntó cómo podía orar por él, y Owen le respondió que necesitaba una oficina.
“Él oró conmigo para que Dios me diera una oficina. Al siguiente día recibí una llamada de la Iglesia Metodista Unida, diciendo: ‘Te vamos a dar el piso superior del Edificio Metodista Unido’”.

Los Metodistas Unidos permiten a algunas otras denominaciones el uso de espacios en el edificio. Owen podía usar sin costo la oficina de una suite con vista a la plaza de la Suprema Corte, y al Capitolio de los Estados Unidos. Cuando un oficial de policía de la Suprema Corte murió de forma repentina, otro de los oficiales preguntó si Owen podría servir como el capellán para los oficiales de la policía de la corte.
“Ellos ni siquiera me lo pidieron. Lo que hicieron fue nombrarme como su capellán, de modo que conocí al Jefe de Justicia Rehnquist, le dije lo que yo estaba haciendo, y me dijo ‘Qué bien’”, dijo Owen, tuvimos conversaciones de banqueta con otro justicia de la Suprema Corte y miembros del Congreso – algunos de los cuales tenían apartamentos en el complejo Metodista Unido. “Pero yo no fui llamado allí para ministrarles a ellos. Yo fui llamado a ministrar a las personas que la policía encontraba – los que no tenían voz, los desposeídos”.

Cuando llegó a D. C., sólo dos de las múltiples agencias de la aplicación de la ley de la capital tenían capellanes, pero Owen dijo: “Dios permitió a otros involucrarse, y Él me usó a mí para hacerlo”. Las diferentes agencias ahora tienen sus propios capellanes.
Él experimentó decrecer las oportunidades de ministerio con las restricciones de seguridad. que aumentaron después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. En 2003 los Owen se regresaron a Nueva York donde prestó sus servicios de capellán a la Policía del Estado de Nueva York.
En la Conferencia General de 2019, Owen recibió el Galardón del Medallón de Capellán, en reconocimiento de 55 años de ministerio como pastor y capellán de policía/crisis.

Ya sea predicando en el púlpito, o compartiendo el evangelio con manifestantes por fuera de la Suprema Corte, Owen ha seguido el llamado de Dios de servir a las ciudades de nuestra nación.

“Creo que fui, y soy llamado por Dios para ser un pastor urbano”, dijo Owen. “Todos los lugares a los que he sido enviado por Dios en la iglesia son lugares que están en crisis”.

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