Hechos a Su Imagen

Somos hechos a imagen de Dios. Esto se contiene de una manera clara en Génesis 1:26-27, no una o dos, sino cuatro veces.

“Hagamos al ser humano a nuestra imagen…” (v. 26). “Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó,” (v.27). El verso 26 es un diálogo divino de la Trinidad. El verso 27 incluye descripciones de la actividad de Dios. Aunque el verso 27 se extiende, estas cuatro expresiones contienen los mismos tres elementos gramaticales encontrados en una simple oración (sustantivo, verbo, objeto directo) en estas tres palabras – “Dios” “creó” (al) “hombre”. Y parte de esta creación incluyó a Dios implantando Su imagen en la humanidad. Esta imagen transmitida no la disfruta ninguna otra parte de Su creación – excepto la humanidad.

Es como cuando se habla de la humanidad, el relato de la creación contiene un enfoque único y con un fuerte énfasis sobre dos cosas: el trabajo creativo de Dios y Su imagen transmitida. Es como si Dios mismo no pudiera expresar de manera suficientemente clara que Él es Creador, que la humanidad porta Su imagen de alguna manera y que, como portadores de Su imagen, somos seres espirituales, morales y relacionales – hechos para experimentar y transmitir amor y verdad.

Su imagen es transmitida a nosotros. Lo es también su habilidad creativa. Podríamos decir que el Creador creó creadores. La parte creativa no está en el trabajo de Dios formándonos (vv. 26-27), sino que está fuertemente transmitida a la humanidad en los siguientes tres versos (28-30). Él dio la orden de traer fruto, multiplicarse, someter y dominar. Todo esto requiere una conexión con el Creador y la habilidad de accionar. Todo esto requiere una alineación espiritual, moral y relacional con Dios para que se haga de forma correcta. Debemos usar Su don de creatividad para hacer lo que Él nos llamó a hacer. Traer fruto, multiplicarse, someter y dominar correctamente requiere la presencia de Dios en nosotros y en nuestro accionar creativo. ¿Cómo es que la humanidad trae fruto, se multiplica, somete y domina? Podemos hacerlo de forma egoísta y destructiva o a la semejanza del Autor de la creación. De hecho, lo haremos, ya sea de forma egoísta y destructiva, o a la semejanza de nuestro Creador.

Seremos creadores. Somos hechos a imagen de Dios. Fuimos hechos para crear. Somos seres espirituales, morales y relacionales. Cuando nuestras vidas espirituales, morales y relacionales son reparadas, es cuando somos capaces de cuidar Su creación de forma que refleje Su imagen. Se requiere primero que seamos restaurados a través de la salvación que viene de Jesucristo. Es entonces, mientras crecemos en rectitud, que crearemos y cuidaremos de la creación en el mismo Espíritu que dio origen a todas las cosas.

La habilidad creativa de la humanidad como portadora de la imagen de Dios se ve claramente a nuestro alrededor. Me he maravillado de la creatividad humana cuando vuelo a la ciudad de Nueva York. He permanecido por horas, cautivado ante el genio artístico de aquéllos cuyas pinturas y esculturas llenan el Louvre en París y el Uffizi en Florencia. He visto con admiración los arrozales sobre terrazas de Ifugao. Me he parado con asombro ante la Gran Muralla China y las pirámides de Egipto, y he considerado el genio matemático que se requiere para diseñarlas y para medir, cortar, transportar y colocar esas piedras.

Esto es solo la punta del iceberg. Es solo el resultado físico de la creatividad. Esa misma creatividad transmitida a nosotros como parte de la imagen de Dios en nosotros se muestra más poderosamente cuando usamos nuestra habilidad divinamente inducida para reproducir todo lo bueno, para restaurar el quebrantamiento a nuestro alrededor, para ejercer autoridad de formas que sanen en lugar de herir. Éstas no son solo buenas ideas, son mandamientos. Los cristianos las toman en serio.

Dios nos creó para cuidar de todo los que es Suyo y para restaurar todo lo que esté quebrantado. Él nos ha dado Su Espíritu y la creatividad para lograrlo. Es de nuestra incumbencia participar en Su re-creación de todas las cosas. Nuestra creatividad se puede ejercer en la política, la biología, todas las ciencias, la filosofía, la psicología, las artes y la literatura. Pero nuestra creatividad puede ser ejercida también en la restauración de las relaciones, inspirando a otros y trabajando para sacar orden de amor de un caos de corrupción.

No necesitas ser un artista consumado, o un erudito para crear. Simplemente necesitas conocer bien al Creador y trabajar a través de Su Espíritu para restaurar lo que Él creó. La restauración requiere creatividad tanto como la innovación. Empéñate en restaurar lo que Dios creó tan maravillosamente.

EL OBISPO MATTHEW THOMAS ha sido un elemento activo de la Iglesia Metodista Libre desde 1979. Sus roles en el ministerio han incluido su servicio como pastor, plantador de iglesias, misionero y superintendente.

PORQUE ESTAMOS HECHOS A IMAGEN DEL CREADOR, SOMOS HECHOS PARA CREAR.

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