Francis Asbury: Evangelista Inmigrante

Aparte de los indios americanos, la mayoría de los residentes de las colonias americanas eran inmigrantes en 1771.Sin la Isla Ellis, Castle Garden o los Servicios de Ciudadania e Inmigración, los inmigrantes se embarcaban aquí y se iban por su camino.

Hacia ésta América que bullía hablando de revolución, navegó el británico Frances Asbury. Su llamado de parte de John Wesley y de Dios: Propagar el Evangelio.

Asbury, de 26 años, inmediatamente se encontró con lo que él llamó “ciudaditis.” Los predicadores — Metodistas y otros — estaban escondidos en las ciudades donde vivía la mayoría de los colonos.

Habiendo adquirido su experiencia recorriendo un “circuito” en Inglaterra, se fue a recorrer el campo a caballo — su primera parada: Westchester, N.Y. Nunca dejó de montar.

Cuando se desató la Revolución Americana, Wesley llamó a todos los predicadores a casa. Solamente Asbury se rehusó, preguntando: ¿Quién se encargará de las necesidades espirituales del pueblo de Dios? Al fin de la guerra, George Washington personalmente agradeció a Asbury su constante apoyo a los colonos.

Cuando fue elegido el co-obispo americano con Thomas Coke en 1784, Asbury estableció circuitos a través de las colonias. Asbury habló a cada legislatura estatal y fue un buen amigo de varios gobernadores, pero rechazó vivir una vida fácil.

Él siguió montando a pesar de verse acechado a veces por lobos hambrientos y perseguido por salteadores de caminos e indios. Luchó con la pleuresía y la artritis tan severa que no siempre podía pararse para predicar o hincarse para orar.

Ya fuera por “carreteras” o senderos indios, el montaba y atravesaba las Montañas Allegheny docenas de veces. El Espíritu Santo montó con Asbury, convirtiendo a los perdidos dondequiera que él iba.

Bajo su liderazgo, la Iglesia Metodista creció de 600 a más de 240,000. Porque Asbury viajaba 5,000 a 6,000 millas (8,000 a casi 10,000 km.) por año a caballo o en carruaje, él era el más conocido que cualquiera de los padres fundadores. El correo — dirigido solamente al “Obispo Asbury, América” — siempre le llegaba.

Imaginen todo esto de un inmigrante británico.

Mark Alan Leslie (markalanleslie.com) es autor de “Jinete Nocturno para la Estrella de la Mañana” acerca de Francis Asbury.

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