Felices los Perseguidos: Por qué los Cuchillos Filosos son más Seguros que los Cuchillos Romos

¡De acuerdo! detente si no quieres sentirte ofendido, mi amigo. Esa es mi única advertencia para ti, mi díscolo lector, porque los cuchillos filosos son más seguros que los cuchillos romos, y los cristianos perseguidos son felices comparados con los cristianos seguros, corteses e inofensivos. Esta es en general la idea principal de este artículo por si quieres dejar de leerlo ahora mismo.

Pero si quieres ser afilado, entonces prepárate y saca los cuchillos de tu cristianismo. ¿Han estado guardados en un cajón, olvidados por mucho tiempo, y sin filo? ¿Los sacas sólo una vez cada semana para afilarlos hasta que su lustre deslumbra? ¿Pero para el lunes por la mañana vuelven los vuelves a guardar en su lugar como para no ofender a nadie? Aún el cuchillo más hermoso es inútil cuando ha perdido su filo o se esconde en un cajón.

Cuando me preparaba para mi boda hace 13 años, una de las cosas de mis pendientes de conseguir para la recepción era un cuchillo para cortar pastel, pero no cualquier cuchillo, tenía qué ser un cuchillo decorativo, algo original y hermoso. Después de horas de buscar en diferentes tiendas, finalmente encontré un hermoso juego, un par de utensilios para servir, un servidor de pastel. Este hermoso juego tenía un acabado plateado brillante y algunos diseños dorados decorativos. Yo me podía imaginar el momento de la recepción—yo, enfundada en mi precioso vestido de novia, con mi nuevo marido, como tamal, a mi lado. Él me tomaría de la mano en la que tendría este hermoso y brillante cuchillo para pastel. Por supuesto, luciríamos una amplia sonrisa para el fotógrafo mientras cortáramos la primera tajada del pastel de bodas. Pero tan hermoso como era aquel nuestro cuchillo para pasteles, era tan romo como un lápiz nuevo. El cuchillo tenía el filo suficiente para cortar un pastel, para guardar las apariencias, el cuchillo cumplió con su misión de una manera perfecta, pero para fines de funcionalidad, nunca pude utilizar aquel cuchillo para cortar tomates o cualquier otro objeto que fuera más duro.

Las Bienaventuranzas del Sermón del Monte son pronunciadas como bendiciones sobre un grupo de personas que normalmente se consideran como no afortunadas, pero Jesús las declara felices. La palabra “Bienaventuranza” significa “bendición”, y en latín se puede traducir como “felicidad” o “bendición”. Las palabras de Mateo del capítulo 5, versículo 10, hablan específicamente a aquellos que son perseguidos por causa de su justicia:

“Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece”.

Cuando sólo leemos este pasaje, es fácil asumir que Jesús nos está exhortando a ser más justos, a ser más puros y santos, y menos mundanos. Entonces ¿qué significa? ¿Quiere que tomemos menos alcohol y que nuestros pantalones cortos nos lleguen hasta las rodillas? ¿Quiere que veamos solo películas marcadas para todo público? ¿Cómo pueden nuestras vidas ser dignas de persecución cuando nos podemos mezclar bien con el resto del mundo? ¿Se sorprenden nuestros vecinos o compañeros cuando los invitamos a la iglesia porque no se daban cuenta que somos asistentes asiduos de la iglesia? ¿Qué clase de justicia sería la que debe notar el mundo para hacer que nos persiga? ¿Por qué se les llama dichosos a los que son perseguidos? Incluso ahora, cuando sabemos sobre la persecución de nuestros hermanos cristianos alrededor del mundo, oramos por ellos y pensamos: “Qué afortunados son de que sus vidas estén en peligro. Gracias a Dios que nosotros vivimos en un país libre en el que no tenemos qué preocuparnos de ser perseguidos”.

Cuando Phyillis Sortor, una de nuestras misioneras Metodistas Libres, fue secuestrada en Nigeria hace tres años, miles de cristianos oraron por su libertad, y a Dios gracias, 12 días después, fue liberada y nos regocijamos de que Dios había respondido a nuestras oraciones. Sortor regresó a los Estados Unidos para recuperarse, estar con su familia y compartir su experiencia. Ella visitó nuestra iglesia en Wenatchee, Washington, y nos compartió lo cerca que estuvo de la muerte durante su cautiverio. Esta super heroína de 71 años de los tiempos modernos estaba haciendo avanzar el reino de Dios al servir en un país peligroso donde era perseguida por su fe; ella fue perseguida por causa de su justicia. Ella se sintió feliz porque sabía los grandes riesgos que se asociaban con su ministerio en África, pero también sabía que hay pocos lugares en el mundo que sean libres de riesgos y de peligros. Ella dijo: “¡el cielo es real! En esta vida no hay ninguna garantía; no hay lugar más seguro—que el lugar en el que estamos cuando toda nuestra fe y toda nuestra confianza están depositadas en Dios”.

Como cristianos de esta nación, pensamos que tenemos problemas, como tener una cocina demasiado pequeña para guardar los utensilios de hornear y nuestros aparatos domésticos. Un garaje en el que sólo caben dos automóviles, que no es suficiente para guardar nuestros automóviles y todas las cosas para nuestra próxima venta de garaje. O nos hemos quedado rezagados por los últimos cuatro años con nuestro iPhone 6, y algunas de las aplicaciones más nuevas no funcionan con nuestro iPhone actual, así que nos preguntamos cuándo podremos conseguir el más nuevo y grandioso iPhone X. Como cristianos, no sabemos lo que realmente significa ser perseguidos, sufrir odio o ser secuestrados, o estar cerca de ser asesinados por causa del evangelio, por hacer lo correcto. Evidentemente, la clase de justicia de la que Jesús está hablando, es la justicia que ofendería a los espectadores.

Vidas que Ofenden

“Abominación es a los justos el hombre inicuo; y abominación es al impío el de camino recto” (Proverbio 29:27, RVR1960).

Si nosotros vivimos de acuerdo con la justicia de la que habla Jesús, luego alguien lo debe notar y sentirse ofendido a lo que se está proponiendo. Debemos vivir vidas que ofendan a los impíos porque la luz que brilla de la santidad y pureza de Dios dentro de nosotros está revelando el pecado y las tinieblas en el mundo. Todo nuestro ser debe hacer que el mundo se dé cuenta y declare que nuestro camino es una abominación. Vivimos en un mundo en el que la pureza sexual es considerada como algo anormal y solo para los que se dedican al trabajo social. La honestidad se considera como algo débil y sólo para los que quieren perder y no ganar en la vida.

Es fácil vivir una vida de honestidad cuando no vives en condiciones de peligro como nuestros misioneros en países de acceso creativo. En los Estados Unidos, yo no tengo qué mentir si soy o no cristiana. Puedo abiertamente ir a la iglesia y hablar acerca de Dios en la cafetería, e incluso orar por los alimentos cuando entro a comer en algún restaurante. Nadie se ofende de que yo ore por los alimentos o de que cada semana vaya a la iglesia. Nadie remacha las puertas de su casa para mantener afuera a los cristianos. Podemos leer, hablar y estudiar sobre lo que es la justicia, pero es sólo hasta que portamos las cicatrices por haber sido perseguidos es cuando podemos decir que hemos vivido vidas dignas de ser llamadas justas.

Una version inglesa dice: “¡Cuán ricos son ustedes cuando llevan las heridas de ser perseguidos por hacer lo correcto! Porque es cuando experimentan el reino de los cielos”

Otra versión lo presenta como: “Dichosos son ustedes cuando su compromiso con Dios les provoca persecución. La persecución los hace penetrar más profundamente en el reino de Dios”.

Nuevos Ideales

Las Bienaventuranzas presentan un nuevo conjunto de ideales cristianos que se enfocan en un espíritu de amor y humildad, no una auto-justicia u otro conjunto de leyes morales. Las enseñanzas de Jesús se enfocaban en la misericordia, la espiritualidad y la compasión. Vivir vidas de justicia significa vivir nuestra fe haciendo lo que es correcto, mientras otros hacen lo incorrecto y llaman correcto a lo que no lo es en el mundo—no solo ver y leer sobre la injusticia en nuestra sociedad, sino, de hecho, hacer algo sobre la injusticia. No es suficiente sólo vivir una vida de pureza sexual Necesitamos preocuparnos por la pureza sexual de aquellos que están quebrantados y atrapados en el ciclo del tráfico humano.

Como iglesia, nosotros apoyamos financieramente la lucha contra el tráfico humano, tanto global como localmente. Es fácil dar dinero para terminar con la esclavitud moderna y el tráfico humano, pero no es tan fácil motivar, o caminar por las calles en las que dominan las prostitutas y proxenetas y hablar con ellos/as. Yo antes pensaba que con orar y ofrendar era suficiente para hacer una diferencia en el mundo. Ahora Jesús me invita a mostrar las heridas de ser perseguida a causa de hacer correcto lo que es terriblemente incorrecto.

Hubo un tiempo cuando yo pensaba que debía mantenerme a una buena distancia de las prostitutas, y ahora Jesús me pide que camine al lado de ellas y que hable con ellas. Nunca olvidaré el día en que pude visitar una casa de seguridad en nuestra comunidad que se dedicaba a rescatar prostitutas del campo de tráfico sexual. Cuando yo recorría la casa y conocí a estas mujeres que trataban de escapar del campo de la esclavitud sexual, y cuando de hecho vi sus rostros y supe sus nombres, mi corazón lloró y comencé a darme cuenta de que ellas eran dignas de mi tiempo y energías. Ellas eran dignas de que yo asumiera los riesgos de verlas libres de las vidas horribles a las que se enfrentaban. Me di cuenta de que la justicia por la que Dios se preocupaba no era mi propia justicia personal, sino que se preocupaba por la justicia de estas mujeres. Dios se preocupa por la justicia de los inmigrantes indocumentados que viven en la sombra porque fueron expulsados de sus países nativos, así como por el país en el que actualmente habitan.

“Así dice el Señor: “Practiquen el derecho y la justicia. Libren al oprimido del opresor. No maltraten ni hagan violencia al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda, ni derramen sangre inocente en este lugar” (Jeremías 22:3).

Yo creo que, si Jesús viviera entre nosotros en la actualidad, no estaría en la iglesia cada domingo por la mañana, usando sus mejores ropas, dando su 10 por ciento, y cantando las canciones que le gustaran y cruzando las manos cuando no le gustaran. Estaría caminando, hablando y viviendo entre los más insignificantes de nosotros, los desvalidos, los marginados, los descastados, los pobres y necesitados, y viviría una vida digna de persecución del mismo modo que lo hizo cuando caminó sobre la tierra hace 2,000 años.

Finalmente, los cuchillos filosos son más seguros que los cuchillos romos, porque mientras más filoso sea el cuchillo, será más fácil cortar los objetos. Mientras menos filo tenga la hoja, hay más riesgo de que resbale y te corte un dedo en lugar del objeto que intentas cortar. Este es mi punto, no seamos como aquel cuchillo de bodas, que sólo se utiliza de vez en vez para pulirlo y sacarle brillo para el momento. No vivamos vidas cristianas políticas, temerosos de ofender a nuestro prójimo o al mundo con la justicia de Dios. Si no estás experimentando persecución en el terreno personal, luego no estás haciendo nada digno de que el mundo siquiera lo note. Y con tu cuchillo romo, haces más daño que bien al reino de Dios al tratar de vivir una vida cristiana cómoda y cortés. La palabra del Señor es más cortante que una espada de dos filos (Hebreos 4:12).

Vivamos de tal manera que lleguemos a ofender al pecador a fin de verlo/a venir a la salvación, o en el intento, acarrearte persecución. Quiero ser afilado y usado por Dios para cortar casi cualquier cosa, gruesa o delgada. Afílame como yo te afilo porque los cuchillos con filo son más seguros que los cuchillos romos. Y si no estás experimentando persecución como un seguidor de Jesús, posiblemente tu cuchillo no es tan filoso como antes lo fue.

 Soo Ji Álvarez es pastora ordenada de la Iglesia Metodista Libre. Actualmente es co-pastora junto con su esposo Joe en la Confraternidad Cristiana de la Avenida California, en Riverside, California, donde ellos desean ver un fresco mover del Espíritu de Dios según se evidencia en que la iglesia sea un lugar involucrado en la adoración, el discipulado y la transformación. Ella sirve también como la representante Metodista Libre en la Junta de Mujeres Ministras de Santidad Wesleyana (WHWC, por sus siglas en inglés). WHWC existe con el fin de hacer avanzar el reino de Cristo al involucrar, empoderar y equipar a las mujeres para guiar a la iglesia  en todos sus niveles.

More from Soo Ji Álvarez

Música de Adoración en los Cines

Aún si el nombre Hillsong no te parece familiar, probablemente has pasado...
Read More

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *