En Suelo Santo

Cuando era una niña, mi pequeño cuerpo fue fracturado, torcido, roto y a punto de morir a causa de múltiples golpes en un terrible accidente.  Dios se levantó como mi Liberador, con salvación en Sus alas para restaurar mi vida, y ahora soy llamada a proclamar sanidad, restauración y vida a otras personas.

Cuando crecí luchando en confusión, perdida en temor y adolorida en inquietud a causa de violento alcoholismo en mi hogar, Él era mi Padre Celestial, quien puso mis pies sobre la Roca Sólida.  Ahora soy quebrantada con reverencia por Su fiel y eterno amor.

Cuando me arrastraba por el suelo en pecado – aprisionada en la esclavitud del alcoholismo y un cascarón vacío de una adicta a las drogas – el precioso Espíritu Santo fue mi sanador, mi esperanza y mi canto.  Ahora mi hambre y mi sed son solamente por más de Él.

Cuando jugué tontamente con poderes demoníacos al practicar la brujería y estar profundamente involucrada en males peligrosos de lo oculto, Jesús fue el único camino, la verdad y la vida (San Juan 14:6).  Ahora humildemente vivo en Su obra consumada para levantarme triunfal sobre todo el reino de las tinieblas.

Cuando mi cuerpo fue devastado y violado, Él fue mi Bálsamo de Galaad (Génesis 37:25 Jeremías 8:22 y 46:11) quien vendó y limpió las heridas infectadas de mi deshecha, fragmentada, y abatida  alma con Su unción de aceite fresco (Salmos 92:10).  Ahora descanso en Él mientras Él me completa con Su gozo puro, fragante santidad y paz perfecta.

Cuando prostituí mi feminidad hasta lo más profundo con una dura y fría indiferencia, entregué mi cuerpo y vendí mi alma a quienquiera que me poseyera.  Mi Redentor restauró mi virginidad y santificó mi corazón con el precio de Su propia sangre.  Ahora soy Su hermosura – la hija de un Rey.

Cuando experimenté la tragedia del aborto –escogiendo la sentencia de muerte para los inocentes bebés cuyos corazones crecían dentro de mi vientre – el Señor fue mi dulce perdón.  Cuando sufría en profundo arrepentimiento, Él me mostró que cada uno de ellos estaba seguro en Su regazo, que todos ellos me habían perdonado, y que yo conocería sus rostros cuando llegue el momento de entrar por las puertas del cielo.  Ahora conozco sus nombres: Rachel Rose, Crystal Grace, Samuel Abraham y Anna Joy.

Cuando estaba bajo una desesperada depresión y vi la muerte como la única respuesta porque yo no podía soportar más la agonía de vivir, el mismo aliento de Dios infundió mi ser entero con Su vida eterna.  Ahora he nacido de nuevo en Su luz y brillo con Su gloria.

Cuando el hombre que amé me dijo que era fea, que nunca me amó, y  que nunca nadie me amaría, mi Señor de toda la creación me mostró que yo era la niña de Sus ojos, Su amada  preciada hecha en Su imagen.  Estaba cubierta con Su santa presencia y caí postrada sobre mi rostro en Su altar.  Ahora todo mi ser apasionadamente le pertenece a Él.

Cuando el hombre me traicionó en los brazos de otra mujer y me dejó sollozando en el piso sola, mi Novio me esculpió en la palma de Su mano, me dio un nombre nuevo, y entró hasta lo más profundo de mi alma herida con el poder de Su amor para susurrar que yo soy una parte integral de la iglesia santificada – Su radiante esposa. Ahora Él es mi verdadero primer amor.

Cuando carecía de todo y luchaba en dificultad y pobreza como una abrumada madre soltera para criar a mis dos hijos y hacerlos hombres de bien, mi Señor dijo que Él era un “defensor de las viudas” y un “padre para los huérfanos” (Salmos 68:5).  Ahora estamos seguros en los fuertes brazos de Abba papito.

Cuando sufrí de bulimia –tratando de silenciar la voz del sollozante dolor en mi alma vacía, llenando el hueco vacio con comida – mi Pan de Vida me enseñó a comer libremente de Su árbol de vida.  Ahora me siento a Su mesa de banquetes para deleitarme en Su Palabra, abanderada con amor (Cantares 2:4).

Cuando mi corazón fue afligido con dolor intenso, y lloraba en doloroso lamento porque mis padres habían muerto, “El que rescata” (fmchr.ch/redeemer) me adoptó.  Ahora ha cambiado mi lamento en baile con Él – vestida en la plenitud de Su gozo.

Cuando toqué fondo al salir por la puerta de mi embargada casa de 21 años, Él fue mi Jehová Jireh, mi proveedor (Génesis 22:14), y ahora mi Gloria y el que levanta mi cabeza (Salmos 3:3) prepara un lugar para mí con un futuro y una esperanza.

Cuando estaba derrotada en el pozo de profunda desesperación con mi vida casi destrozada por el enemigo a causa del desastre económico total, mi Maestro me enseñó cómo confiar y obedecer Sus sabios principios.  Ahora encuentro vida abundante a Sus pies en alabanza y adoración.

Cuando lo perdí todo (dignidad, esperanza, fuerza, amigos y sueños) y me sentí desnuda por la vergüenza con un nombre difamado y una reputación arruinada, caí angustiada en la noche más oscura de mi alma para ser crucificada con Él en esa cruel cruz de muerte.  Él me enseñó cómo contar todas las cosas como pérdida por la intimidad de conocerlo, para así ser verdaderamente libre.

Ahora sé que soy suya y Él es mío, y Jesús es mi Jubileo.  Su maravillosa gracia derramó ríos de agua viva en mí, para que yo rebosara con la gloria sanadora de Su presencia.  Esto hizo que todas y cada una de las cosas que han sucedido valgan la pena, y ahora estoy de pie sobre suelo santo.

Patricia Ann Tefft es pastora principal de la iglesia Metodista Libre Casa de Oración Milbrock, en Millbrook, Michigan, y líder de la Red de Oración de la Conferencia del Norte de Michigan.  También es quinta generación de Metodistas Libres, y su bisabuela, la Rev. Coda Mae Butler, sirvió como pastora Principal en Millbrook en 1922-23.

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