En Busca Ferviente de la Justicia

El Cristiano Ferviente vio la luz primera en 1860, el mismo año de la formación de la Iglesia Metodista Libre. La publicación y la iglesia tuvieron en común un fundador clave – B.T. Roberts.

El primer número (enero de 1860) abrió con el editorial “Objetivo y Alcance de Esta Revista”, de Roberts, que declaraba: “En breve, nuestro objetivo es publicar un periódico de avivamiento; nuestra meta debe ser alzar el estandarte bíblico de religión. Esperamos por nuestro espíritu universal, por una defensa incondicional de ‘justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo’ para hacer de nuestra revista un visitante favorito y un visitante bienvenido en cada familia en la que se inculca la religión pura y la moralidad”.

Roberts demostró esa defensa de la justicia en su primer editorial de abril de 1860, titulado simplemente “Justicia”. Sin embargo, Roberts no mencionó la justicia directamente en el primer párrafo: “Toda sustancia material tiene sus propiedades esenciales. Estas la distinguen de cualquier otro cuerpo, y sin ellas no podría existir. El oro posee la cualidad de ser convertido en delgadas láminas si se le golpea lo suficiente, mientras que las piritas de hierro, de casi la misma apariencia externa, vuelan en fragmentos bajo el martillo”.

Pero el editorial no se trataba realmente de la pirita de hierro (el oro de los tontos). Roberts continuó: “El cristianismo es algo positivo. No es meramente negativo. Tiene una existencia actual, y posee sus elementos positivos, a los que casi vemos como el mismo oro. Como las aves en los maizales, confundimos la chaqueta y el sombrero, cuidadosamente ajustados sobre un bulto de paja, con el hombre mismo. Las formas y ceremonias no hacen al actor un discípulo de Cristo. Los templos de altas cúpulas, decorados al mejor estilo de arte, no constituyen iglesias cristianas; y el coro de himnos sagrados de vocalistas no devotos, contratados para el propósito, y la lectura en un tono solemne a una congregación cortés por un caballero de voz grave, de un ensayo moral, histórico o filosófico, no constituye la adoración cristiana. Puede haber un cristianismo con o sin iglesias, obispos, ministros o coros, pero sin justicia, no puede haber ninguno.

La última fraseología parece especialmente relevante en 2020. La pandemia de COVID-19 puede impedirnos celebrar un servicio en la iglesia como típicamente lo haríamos, pero incluso si no lo hacemos, nuestra adoración no tiene sentido si no hay justicia.

Roberts sigue describiendo la justicia como “el marco, sin el cual toda la estructura caerá en pedazos ante la furia de la tempestad. La justicia es el escudo del soldado de la cruz, y si él [o ella] va a la batalla sin él, la primera flecha de su hábil adversario [de él o de ella] lo derribará [a él o a ella], mortalmente herido/a”. (Estoy seguro que Roberts, quien publicó “La Ordenación De La Mujer” en 1891 estaría muy de acuerdo con mi adición de corchetes para enfatizar que las mujeres también se dan de alta y sirven como soldados de la cruz).

“En su sentido más estricto, la justicia denota aquel estado del corazón que nos capacita para desempeñar todos los deberes que él [o ella] le debe a Dios y al hombre [y a la mujer]. Este es el significado en el que es usada por nuestro Salvador cuando dice: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mateo 5:6, RVR1960).

Mucho antes de que yo encontrara en línea el editorial de Roberts, gracias al Centro Histórico Memorial Marston, el equipo de LUZ Y VIDA decidió dedicar esta edición al tema de “Hambre y Sed”, con inspiración en esa misma bienaventuranza, una de las bendiciones mencionadas por Jesús en Mateo 5:3-12, cuando comienza su famoso Sermón de la Montaña.

De acuerdo con Roberts, la descripción de la justicia en la Biblia “denota aquella graciosa disposición del alma, que conduce al cumplimiento de todas las obligaciones morales – que motivan a los que llevan a cabo todos los actos que afectan a nuestros semejantes [hombres y mujeres], que Dios requiere, y a ejercitar una disposición adecuada hacia ellos/as”.

Algunas traducciones de Mateo 5:6 utilizan la palabra justicia en lugar de rectitud, y eso se adecua a otra declaración en el editorial “Abierta oposición a todo lo incorrecto e injusticia es otro elemento de justicia escritural”. Roberts era un abolicionista que estaba a favor de la reforma sistémica en la iglesia y en la sociedad, y también entendía la necesidad del cambio en un nivel personal: “La justicia evangélica es el resultado de la operación del Espíritu de Dios sobre el corazón humano. Nadie la posee, excepto aquellos que han nacido de nuevo”.

El mundo ha cambiado mucho en los últimos 160 años, pero la necesidad de la justicia permanece. Esta edición de LUZ Y VIDA incluye poderosas sugerencias de Metodistas Libres, quienes – como Roberts en su tiempo – practican la justicia en los niveles local, nacional y global. Su inclusivo mensaje seguirá siendo relevante en el año de 2180.

Jeff Finley es el editor ejecutivo de esta publicación. Él es miembro de la Iglesia Metodista Libre Juan Wesley, donde su esposa, Jen, funge como pastora principal.

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