El Uno es el Número más Solitario

La oración es un misterio encantador. Ésta lleva a las personas más lógicas a preguntarse: “¿Por qué orar? ¿No conoce Dios todas las cosas”?

Hace que las personas que están más orientadas a la acción a preguntarse: “¿No sería mejor hacer lo que yo se que Dios quiere en lugar de solamente sentarme aquí con los ojos cerrados”?

La oración también desconcierta a las personas más reflexivas que reaccionan ante la idea “del poder de la oración”, como si fuera un botón que pueden oprimir y obtener todo lo que pidan. La oración también asombra a los doctores ya que no pueden entender por qué cuando oran a veces Él sana y otras sencillamente no lo hace.

La oración es una relación, no una actividad. La gran historia de la creación es acerca de un Dios de tanto amor, que estalla en la creación misma, culminando con el ser humano, caminando juntos en el jardín. La trágica historia del pecado en el ser humano está arruinando esa relación y lo lleva a caminar separado y escondiéndose en las sombras.

La dulce historia de la redención, es acerca de una relación restaurada, donde se retoman los paseos entre Dios y el hombre.

Si la oración es una relación con Dios, entonces esto ayuda a las personas lógicas a pensar: “Ora porque quieres escuchar y ser escuchado”. Estás necesitado de esas caminatas en el jardín. También ayuda a las personas orientadas a la acción a decir: “Si la oración es una relación, entonces no hay división entre la actividad y el pensamiento. Todo es oración”.

La oración también les sirve a aquellos que de alguna manera quieren huir de la oración manipulada: “Si la oración es una relación con el Todopoderoso, entonces espera milagros”.

La oración ayuda a los desconcertados por la oración y la sanidad: “Si la oración es una relación con el Restaurador, entonces la sanidad (así como la enfermedad y la muerte física) suceden mientras disfrutamos el mejor camino hacia el bien”.

Creer que la oración es una actividad discreta, es simplemente ridículo. La oración implica reflexión, oración, justicia, escuchar, cantar. La oración nos lleva muy profundamente al corazón de nuestro Padre. Llegamos a ser uno con Él.

Aun somos criaturas, y como tales, nos convertimos en lo que el Creador quiere, y hacemos el bien junto con El.

La oración es la parte de la comunicación dentro de la relación. Es completa y natural. Es un flujo bidireccional de pensamientos, palabras y acciones.

No podemos decidir si oramos o no porque el no orar inmediatamente nos lleva a terminar la relación. Los creyentes siempre oran, pues el no orar los lleva a caminar entre las sombras del jardín; los lleva a estar solos.

Para saber más del Obispo Roller, visita fmcusa.org/davidroller.

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