El Sacrificio Final

Activistas recientemente revelaron un nuevo altar que se proponen erigir en el Monte del Templo de Jerusalén para ofrecer sacrificios animales. Hasta ahora la municipalidad no les ha permitido sacrificar un animal en un parque público. ¿Cuál es el atractivo de este arcaico ritual religioso? ¿Y por qué, en primer lugar, lo implementaron en el Antiguo Testamento? Los sacrificios animales han estado entre nosotros desde que existe la religión.

Hubo momentos en los que la gente ofreció sacrificios humanos. Ellos querían saber cómo se encontraban con los dioses, así que ofrecían sacrificio tras sacrificio de manera interminable para calmar su ira. El pueblo hebreo nació en un mundo con este concepto de la religión y el sacrificio.

El libro de Levítico es la instrucción manual de todas las prácticas rituales, morales y legales. Instruye al pueblo a limitar el sacrificio a un cordero, nunca a un niño. Establece límites a los sacrificios y permite que tú decidas cuál es tu posición delante de Dios. Incluso la palabra sacrificio en el hebreo significa “acercarse”. Levítico le muestra al pueblo su maldad y ofrece condiciones de paz con Dios. Ellos habían sido liberados de su esclavitud en el Éxodo, pero Moisés rápidamente se dio cuenta que es mucho más fácil sacar a los esclavos de Egipto que sacarle el Egipto a un esclavo. Ellos necesitaban ser introducidos a una vida con Dios a través de un ritual y otros sistemas. Este era un gran paso hacia adelante en lo que el pueblo pensaba de Dios.

Levítico se parece mucho a una escuela militar. En una escuela militar, te dicen a qué hora levantarte, cómo atar los cordones de tu calzado, cómo arreglar tu cama, qué debes comer, qué canciones vas a cantar y qué ropa vas a usar. Están insertando disciplinas en tu vida para que puedas funcionar individualmente y en equipo. Las mismas personas que se resisten a una vida reglamentada son usualmente las personas que necesitan reglamentar la suya. ¡Imagina una raza entera cuya existencia toda fue conformada en la esclavitud! Levítico les provee un marco para la vida y la fe que lentamente nos ayuda a desentramar las cadenas de la deshumanización que experimentaron en Egipto. El sistema de sacrificios levíticos es un paso de un bebé antes de dar pasos de avance. Es probable que los sacrificios de animales en el Antiguo Testamento no eran para calmar a Dios, sino más bien darle al pueblo un ritual para ayudarlos a dar algunos pasos espirituales de bebé.

Levítico lentamente introduce al pueblo hebreo al tipo de conducta que el pueblo de Dios  practica usualmente. Si quieres llegar a ser el pueblo de Dios no levantes sólo las orillas de tu cosecha. Esto pone un límite a la codicia. ¿No pueden los necesitados recoger las migajas que caen de tu mesa? El Levítico les recuerda a los patrones pagar a tiempo a sus obreros. Le dice al pueblo a no hacer mofa de los que son sordos o poner tropiezo a los ciegos. Estas son instrucciones útiles para personas que habían nacido en una cultura sin conciencia. Es frustrante que Moisés tuviera que escribirlo, pero si lo hizo, luego debe haber sido un problema.

Los cristianos del Nuevo Testamento quieren saber cómo se relaciona esto con nuestra fe. Si quieres enseñar a las personas cómo amar a su prójimo o su enemigo (como Jesús lo enseñó), luego tienes primero que poner un límite a la difamación. Al odio y a la venganza. El sistema del Antiguo Testamento nos enseña a bajar el cuchillo antes de aprender a abrazar. En Levítico, la santidad no es alguna clase de corona de santidad, sino nuestra manera de actuar en los lugares y relaciones cotidianas. Las reglas del Levítico nos enseñan a vivir de una manera más generosa, y ser más honestos con las personas en nuestras vidas. Dios los sacó de Egipto y ahora es tiempo de sacarles a Egipto a ellos. El hecho de haber sido liberados de la esclavitud no significa que ellos aprendieron a vivir en libertad. Tú tienes que enseñarles justicia antes que el Nuevo Testamento introdujera una vida bañada en la gracia de Dios. La santidad no es el camino de la salvación, sino el estilo de vida de la salvación.

El Levítico anima al pueblo de Dios a cambiar al mundo. Si todos comenzáramos a ser verdaderamente amables, honestos y generosos unos con otros. ¿Cómo nos sentiríamos? ¿Se darían cuenta otras personas? Esta es la manera de ser una luz a los Gentiles. Jesús toma la justicia de Levítico y la lleva un paso adelante. La Ley te dice: “No robarás”, Jesús nos dice cómo podemos dar algo más. La Ley te dice: “No difamarás”. Jesús dice que ayudemos a alguien a construir su reputación con otros. La Ley te dice; “No matarás”. Jesús te dice que protejas al inocente. La Ley te dice: “No codiciarás los bienes de tu prójimo”. Jesús nos dice que ayudemos a nuestro prójimo a instalar un sistema de alarma y hacer fiesta cuando consiga un ascenso.

El estilo de vida de Levítico es un código de vida moral y razonable. pero no es al estilo de Jesús. El estilo de Jesús trata a las personas mejor de lo que merecen con la esperanza de que el Espíritu de Dios los impulsará hacia adelante. Los rituales del Levítico son la leche materna para un niño que está en crecimiento. Ellos nos sirven para sacar a Egipto fuera del esclavo. El evangelio es carne espiritual, un filete miñón rociado con una deliciosa salsa francesa.

Los sacrificios del templo requerían corderos que los pastores hubieran creado en los campos cercanos a Belén, el mismo lugar en el que nació Jesús. En lugar de que el pueblo se acercara a Dios, Dios ahora habita con ellos. Sabemos que Jesús es al mismo tiempo un cordero y un pastor. Él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, Él es el Buen Pastor que da Su vida por las ovejas. Por siglos, los pastores criaban ovejas que eventualmente eran sacrificadas por los pecados de los pastores. Las ovejas tienen un pastor que está dispuesto a sacrificarse por ellas. Esto es lo que el Nuevo Testamento quiere decir cuando proclama que Jesús es el sacrificio final desde la cruz cuando dijo: “Consumado es”. En nuestros días encendemos fuego no para calmar a los dioses, sino para invitar a nuestro prójimo a una fiesta. Los altares se convierten en mesas. Este es el estilo de Jesús.

James L. Mueller es pastor en Hurst. Texas, y creador del Catecismo Digital (thedigitalcathecism.com). Tiene título de Bachiller en Artes en negocios y administración, de la Universidad de Texas, una Maestría en Divinidad del Seminario Concordia, y un Doctorado en Ministerio del Seminario Portland.

 

 

 

 

 

 

 

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