El Problema de un Corazón Ansioso

La ansiedad es el problema mental número 1 en los Estados Unidos, afecta al 28.8 por ciento de la población durante su vida según el Instituto Nacional de Salud Mental. Detrás de estos números están los rostros de una humanidad sufriente.

Jessie siente presión en su pecho y dificultad para respirar. Entra en pánico y piensa que está sufriendo un ataque al corazón o muriendo. Jessie lucha con un tipo de ansiedad conocida como desorden de pánico.

Mark no puede controlar sus temores acerca de las cosas de todos los días. No es capaz de relajarse, tiene problemas para concentrarse y se siente cansado e irritable todo el tiempo. Él sufre de ansiedad generalizada.

La ansiedad tiene muchas causas. Estrés financiero, la pérdida de un trabajo, temor, preocupación, enfermedad, pena, pecado y una historia familiar de ansiedad son todos desencadenantes. La Biblia menciona a la ansiedad 30 veces, así que sabemos que está en la mente de Dios. Como lo establece Proverbios 12:25, “La angustia abate el corazón del hombre.”

Pablo experimentó ansiedad a causa de su preocupación por la iglesia (2 Corintios 11:28). Cuando Pablo estaba en prisión, estuvo ansioso y preocupado por la iglesia de Filipo así que envió a Epafrodito. Él dijo, “Así que lo envío urgentemente para que, al verlo de nuevo, ustedes se alegren y yo esté menos preocupado” (Filipenses 2:28).

A causa del valor y la audacia de Pablo, nosotros no pensamos de él como alguien que lucha con sus temores interiores, pero la Escritura nos da una idea diferente en 2 de Corintios 7:5: “Cuando llegamos a Macedonia, nuestro cuerpo no tuvo ningún descanso, sino que nos vimos acosados por todas partes; conflictos por fuera, temores por dentro”.

En otra ocasión, el Señor dice a Pablo que él no debe temer ir a Corinto: “pues estoy contigo. Aunque te ataquen, no voy a dejar que nadie te haga daño, porque tengo mucha gente en esta ciudad” (Hechos 18:10). No habría necesidad de que el Señor dijera esto a Pablo si Pablo no hubiera estado ansioso y temeroso.

Jesús conoce nuestra tendencia como humanos a estar preocupados y ser ansiosos. El nos anima y nos asegura que Él tiene cuidado de Sus hijos. Jesús dijo, “Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa?” (Mateo 6:25).

Estas palabras son oportunas para aquellos que han perdido su trabajo y se preguntan cómo pagarán la renta o la hipoteca y como pondrán comida en sus mesas. Quizá un diagnóstico médico que pone a la vida fuera de balance. Cualesquiera que sea la razón, nos sacude. Jesús entonces crea perspectivas cuando nos dice que busquemos primeramente el Reino de Dios (Mateo 6:33).

Marta y María tenían diferentes personalidades. Mientras María era capaz de aquietarse y sentarse a los pies de Jesús, Marta estaba ocupada en la cocina. Jesús dijo, “Marta, Marta, estás inquieta y preocupada por muchas cosas” (Lucas 10:41). Estoy seguro que el contraste entre lo que ella estaba haciendo y como María se sentó a los pies de Jesús le afectó, especialmente cuando Jesús le dijo que la elección de María fue mejor. Tuvo que provocar que ella se detuviera y pensara.

¿Qué podemos aprender de Jesús, Pablo, Martha y María? Jesús nos dijo que no nos preocupáramos por las cosas cotidianas de la vida porque Él tendrá cuidado de nosotros. Él nos dijo, “Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas” (Mateo 6:34). La preocupación y la ansiedad pueden venir a causa del temor sobre el futuro. La ansiedad y el temor son frecuentemente compañeros cercanos.

Las cargas de Pablo le hicieron confiar en Dios (2 Corintios 1:8). El nos desafía en Filipenses 4:6 “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias”.

La oración y la acción de gracias trabajan en contra de la ansiedad. Creo que la única razón por la que Pablo nos dijo que no estemos ansiosos es porque él aprendió a estar contento independientemente de sus circunstancias.

¿Pero qué hacer si esperar y confiar en Cristo no resuelve la ansiedad? ¿Qué si la oración y la acción de gracias, sentarse a los pies de Jesús y la Palabra de Dios no alivian el sufrimiento? ¿Qué pasa si arrepentirse del pecado, dormir lo suficiente y comer adecuadamente no hacen una diferencia? En ocasiones las disciplinas espirituales — algo vital para la vida cristiana — se quedan cortas, y seguimos abandonados en el desierto del sufrimiento y la ansiedad.

La respuesta a estas cuestiones es que es tiempo de buscar ayuda. No estamos hechos para caminar solos. Es por esto que somos un cuerpo de creyentes. Habla con tu pastor, acude a un consejero cristiano o a tu doctor. Habla con amigos y busca su apoyo. Tanto como sea posible evita la culpa y la autocondena.

Sé contigo mismo como deberías ser con otro en tu situación. Y recuerda que lo que está sucediendo pasará. Como nos lo recuerda el Salmo 30:5 “Si por la noche hay llanto, por la mañana habrá gritos de alegría.” Es la promesa de Dios y podemos estar en ella con todo nuestro peso, echando en Él toda nuestra “ansiedad, porque él cuida de ustedes” (1 Pedro 5:7).

Kathleen A. Trissel es una escritora prolífica con un grado de maestría en consejería y desarrollo humano.

DISCUSION EN GRUPO:

[1] ¿Puedes recordar una ocasión en la que tú te sentiste como uno de estos caracteres bíblicos? Si es así, ¿cómo pasaste a través de ella?

[2] ¿Qué referencia bíblica en este artículo te habla a ti y por qué?

[3] ¿Estás enfrentando ahora algo que sacude tu fe? Si así es, ¿Qué medidas puedes tomar para lidiar con ello?

[4] Si te es difícil buscar ayuda, ¿qué puedes hacer para superarlo? ¿Qué impide que busques ayuda?

[5] ¿Puedes compartir acerca de una ocasión en la cual la Biblia o la oración te ayudaron a superar la preocupación o la ansiedad?

More from KATHLEEN A. TRISSEL

Música de Adoración en los Cines

Aún si el nombre Hillsong no te parece familiar, probablemente has pasado...
Read More

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *