El Péndulo

Un muchacho veinteañero se encontraba ante su teclado en el grupo de alabanza el domingo pasado, usando — visualiza esto — pantalones cortos a rayas conocidos como Bermudas, medias negras de tubo, calzado de piel color marrón, y una camisa de manga corta que parecía un pijama, abotonada toda en derredor de su cuello. Pensé: “¡Así se veía mi padre cuando tenía 70 años! Si sólo estuviera vivo ahora, se vería como ese muchacho.

Así es como funciona el péndulo de la moda. Los dobladillos suben y bajan. Los colores aparecen y desaparecen. Hoy, el péndulo oscila más rápido que nunca. Las mercancías que compramos en Amazon ya son “como ayer”, aunque las entregas de sus paquetes llegan en dos días a tu puerta.

Pero no solo es la moda la que oscila como un péndulo. La cultura, generaciones y política parecen exhibirse de manera similar, para atrás y para adelante según las tendencias. Y cuando lo hacen, las personas que viven durante los tiempos de esas tendencias cambian sus pasiones y tendencias de la misma manera.

No nos atrevemos a asumir que la iglesia, que se integra de personas culturadas, no gire con las tendencias. Por ejemplo, el péndulo del cambio cultural hacia las libertades individuales sin riendas (lo que me agrada me mueve a la acción), la democratización de los valores morales (lo bueno y lo malo es determinado por la mayoría), y el escepticismo que raya en el escándalo (no puedes confiar en ninguna autoridad) ha alejado a la iglesia de su fidelidad a la Biblia como la genuina Palabra de Dios para la vida y la fe.

De modo que ahora, aunque los Metodistas Libres estamos doctrinalmente comprometidos con la autoridad de las Escrituras, podemos no estar tan dinámicamente comprometidos con ellas. O sea, hay momentos en los que hacemos a un lado las “cosas buenas” (y a menudo las cosas buenas) que el mundo se preocupa por crear nuestra agenda y métodos en lugar del Señor. Consideremos la cuestión de búsqueda de la diversidad, por ejemplo.

Hace mucho que pasó el tiempo cuando las Iglesias Metodistas Libres en este país se oponían seriamente a derribar las barreras y se arrepentían de todo pecado que nos ha mantenido largamente como una iglesia blanca como los lirios por los últimos 159 años. Indudablemente, la luz que lanzaron los medios masivos nacionales recientemente sobre el racismo, nos está ayudando a ser más intencionales en cuanto a la erradicación de los hábitos sistémicos, actitudesy ceguera que perpetúa la división racial y las inequidades en nuestra denominación. Sin embargo, tenemos qué permanecer dinámicamente comprometidos con la autoridad de la Palabra de Dios con su énfasis en el amor santo durante el proceso de erradicación.

La Santidad tiene dos polos: piedad: (conducta reverente delante de Dios), y propiedad (conducta respetuosa hacia los demás). No debe haber ninguna oscilación o “vaivén” entre los dos polos. Si la Santidad exige acción agresiva para corregir el trato de personas o grupos de personas que no es correcto, la Santidad también requiere que esas acciones se lleven a cabo de manera que refleje la naturaleza de Dios. La tendencia en nuestra cultura ha hecho oscilar el péndulo de la santidad, forzándolo hacia la justicia social en estos días. Todo eso está bien, pero para asegurarnos que no nos estamos conformando a lo mundano para atraer la justicia, nuestra pasión debe enfocarse forzosamente hacia la humildad, la pureza, y la gracia. Esta es la Palabra de Dios. ¿Decidiremos vivir bajo su autoridad? Si la respuesta es sí, tenemos dos prioridades que nunca debemos olvidar.

Unidad: La Epístola de Pablo a los Efesios cae adecuadamente en dos partes iguales. Los primeros tres capítulos presentan una vista panorámica de los propósitos eternos de Dios y una revelación por medio de la grandeza de la iglesia. Los segundos tres capítulos presentan una letanía de más de 90 mandamientos necesarios para que las personas vivan de acuerdo a ese llamado. ¿Qué mandamientos iniciales vinieron a la mente de Pablo cuando hizo esa lista? ¿Predicar el evangelio? ¿Hacer discípulos? No, sus mandamientos prioritarios tenían que ver con la preservación de la unidad. Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu por el vínculo de la paz” (Efesios 4:2-3), cursivas por el autor) No debemos despedazar la unidad en nuestros intentos por crear la diversidad. El pueblo de Dios es libre para defender, persuadir, proveer estrategia y organizar para el cambio, pero nunca demandar, amenazar, acusar o fomentar la animosidad. Esta es la Palabra de Dios. ¿Viviremos bajo su autoridad?

Confianza Paciente: Imaginemos lo difícil que fue para Abraham y Sara esperar la promesa de Dios de darles un hijo que originaría una nación del pueblo escogido de Dios. De hecho, fue algo muy difícil. Ellos no pudieron esperar y forjaron su propio plan. El resultado fue Ismael y un futuro de conflicto entre los grupos del pueblo. Eso es lo que sucede cuando tratamos de forzar la voluntad de Dios para que ocurra según nuestros tiempos y métodos. No importa cuánto se tarde la diversidad, no importa cuán desobedientes podamos haber sido como iglesia, el cambio que anhelamos debe venir en el tiempo y a la manera de Dios. ¿Quiénes somos nosotros para demandar cuándo y cómo debe suceder eso? Oramos. Esperamos. Estamos expectantes para cuando Dios abra las puertas. Entonces, y sólo entonces, es el tiempo de la acción agresiva. Esta es la Palabra de Dios. ¿Viviremos bajo su autoridad?

Nuestra manera de seguir nuestra esperanza colectiva para una diversidad más rica es solo una de las cuestiones que amenazan con fracturar la iglesia. También hay retumbos en cuestiones que tienen que ver sobre cómo son las “inclusiones” relacionadas con la homosexualidad. No podemos esperar sobrevivir estos días tan duros sin renovar nuestra fidelidad a la autoridad de la Palabra de Dios y Su llamado a un amor santo. Por favor, únete conmigo en la oración, el arrepentimiento y en la ayuda para que el péndulo retroceda.

Doug Newton es el co-director del Ministerio Nacional de Oración de la Iglesia Metodista Libre – USA, es uno de los líderes de la pista del Desarrollo Espiritual en la Conferencia General de 2019, y el autor de 12 libros. Sirvió por 30 años como pastor principal y por 15 años como editor de esta revista. Visita dougnewton.com para saber más acerca de él y para ordenar sus libros.

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