El Gobierno y la Voluntad de Dios

En este año electoral, ¿Cómo podemos “buscar primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33) sin descuidar “buscar la paz y la prosperidad de la ciudad” (Jeremías 29:7)?

¿Cómo hemos de involucrar al gobierno sin codiciar el poder que nos haga promover nuestra propia voluntad o territorio a expensas de otros? ¿Cómo vamos a procurar posiciones de liderazgo sin anteponer nuestro deseo del logro personal, la promoción de uno mismo, y la protección personal antes de la dirección del Espíritu Santo?

Historia de la Iglesia-Estado
Al pensar en estas preguntas, consideremos la complicada relación de la iglesia con el gobierno.

  • 33–312 d.c. La iglesia sufre marginación y persecución como una sociedad alternativa dentro del Gran Imperio Romano.
  • 312 d.c. La iglesia se asocia con el gobierno y gana poder cuando el emperador Constantino se hace cristiano.
  • 1095–1272 La iglesia se convierte más en un imperio militar en lugar de ser la iglesia de los evangelios. En lugar de ser perseguida, la iglesia es una perseguidora durante las Cruzadas.
  • 1534 La Iglesia de Inglaterra es gobernada por el Rey de Ingla-terra.
  • 1776 Los Estados Unidos se declaran como una nación de 13 estados reconociendo al Creador, pero sin una iglesia patrocinada por el gobierno.
  • 1828 Andrew Jackson es el primer hombre “común” elegido para la presidencia. La época de la democracia jacksoniana convierte a los Estados Unidos en una nación poderosa mientras que sus líderes fomentan la moralidad cristiana y la libertad con poder y codicia. Algunos líderes de gobierno y eclesiásticos comenzaron a intercambiar favores  para beneficio y protección personal

La historia da testimonio de cómo en Europa la mezcla de iglesia y gobierno no funcionó bien para los gobiernos o iglesias que la practicaron. Aunque Estados Unidos no tiene un maridaje entre iglesia y estado que dé como resultado una iglesia oficial, la relación en los Estados Unidos entre iglesia y estado se puede comparar con una unión no civil.

Implicaciones Bíblicas
En el entorno político de hoy, los cristianos enfrentan cuestiones que pueden parecer controversiales. Como cristianos, tenemos la responsabilidad de ser como los bereanos que  de primera intención no le creyeron a Pablo, sino que hicieron sus propias investigaciones para ver si lo que él decía era verdad (Hechos 17:11). ¿Cuánto más diligentes debíamos ser nosotros en el uso de las Escrituras en los asuntos que se ventilan en los medios de comunicación? Es importante comparar nuestros pensamientos sobre cualquier asunto a la luz de las Escrituras, la historia de la iglesia, y aún los puntos de vista de personas que piensan de modo diferente a nosotros.

Al examinar estos asuntos, podremos descubrir si nuestra escala de valores está en línea con el reino de Dios, pero la consideración de algunos temas revela que nuestra fidelidad está en competencia (Mateo 6:24).

¿Revela el registro de nuestra manera de votar nuestra creencia de que todo bebé a quien se le ha impedido nacer es un ser humano hecho a la imagen de Dios (Salmo 139:14-16; Jeremías 1:5)? ¿Indica que tenemos empatía con los pobres o los que están en busca de un refugio (Mateo 7:12)? Aunque la mayoría de nosotros estamos a favor de la vida de aquellos que están en el período entre la concepción y el nacimiento, ¿Estamos a favor de la vida de aquellos que están tratando de escapar de los círculos de pobreza, de la explotación, de la violencia y de los gobiernos faltos de ética? ¿Consideramos “ilegales” a los inmigrantes en lugar de verlos como personas (Génesis 12:1; Éxodo 22:21 y 23:9)?

¿Votamos por candidatos que promueven la mayordomía de los recursos o los intereses personales (Levítico 19:9-10;  Deuteronomio 15:4-5 y 24:19-22; Proverbios 14:31, 22:7 y 28:15; Isaías 58:7-9; Amós 5:11; Hechos 2:44-45 y 4:34-35?

¿Votamos por candidatos que están a favor de la irresponsabilidad en las finanzas o en las deudas (Salmo 37:21, Romanos 13:7-8)?

¿Cómo está la Escritura en línea con nuestro concepto acerca de la guerra y la violencia (Isaías 2:4, Mateo 5:39-44 y 26:52, Romanos 12:19-21)?

Los valores del reino nos pueden poner en desventaja con todos los partidos políticos. Si la meta de un cristiano es la fidelidad hacia un partido político en particular, él o ella puede tener la tarea imposible de tratar de servir a dos señores diferentes.

Aunque no puedo decirte por quién voy a votar, sí puedo decirte que no reduzcas tu participación de estos temas a un solo partido político.

Descansa, Ora, Vive
Al aproximarse la fecha de la elección, podemos descansar en Dios.

Quisiera poder decir: “Si simplemente votas por tal y tal candidato, todo saldrá bien con el mundo. “Hay dos problemas con eso: La historia y la naturaleza pecaminosa.

No importa por quién votes, asegúrate de que has hecho tu tarea. Aunque tu candidato preferido sea elegido, sin embargo, él o ella pueden romper sus promesas o tomar decisiones que no vayan de acuerdo con los valores del reino. La buena nueva es que el hombre no puede trastornar el plan de Dios. A fin de cuentas, la voluntad de Dios se hace. Puedes descansar en la realidad de que toda la historia está en las manos de Dios (Daniel 2:21, Salmo 75:7, Job 42:2).

Matthew Hansen es co-fundador de Comunidades de Restauración (restorecommunities.org), la enseñanza de pastor de la Iglesia Nueva Austin (austinnewchurch.com) y director de la justicia de la Conferencia de Río (theriverconference.org).

Ora por nuestros líderes. Uno de los elementos que separan a los cristianos del resto del mundo es nuestra manera de reaccionar a los que están en autoridad sobre nosotros. Aunque nosotros absolutamente estamos obligados a desobedecer a nuestras autoridades si nos quieren obligar a desobedecer a las Escrituras, todavía debemos respetarlas (Hebreos 13:17,
1 Timoteo 2:1-2, 1 Pedro 2:13-14).

Es fácil votar y luego alejarse de la escena. Es mucho más difícil vivir profundamente nuestros votos en la vida diaria. Si votamos en contra del aborto, por ejemplo, puede ser que debamos adoptar a un niño o encaminar a una muchacha embarazada durante todo su período de espera y usar nuestros recursos para ayudarla.

Amando Nuestra Nación
Yo amo a esta gran nación. Y porque la amo, quiero ser honesto acerca de su historia, prejuicio y violencia, lo mismo que sus éxitos, logros y oportunidades. Al tratar de exponer los problemas de nuestra nación, no debemos callar las cosas buenas de su historia.

Yo amo el reino de Dios aún más de lo que amo a esta nación, y mi fidelidad es hacia él sobre todas las cosas. El deseo de mi corazón es que la iglesia sea una sociedad puesta aparte que vive nuestro amor, misericordia, gracia, justicia y verdad en medio del “imperio”, y por el bien del mismo.

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